Cristales limpios en verano

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Cristales limpios en verano

06/08/2022 / 0 Comentarios / 67 / Noticias de Actualidad
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Los cristales de un automóvil necesitan más atención que nunca durante el verano. Las altas temperaturas de las olas de calor que estamos «sufriendo» y otros factores, como el polvo en suspensión o la arena de las playas, provocan que los cristales se ensucien mucho, muy a menudo y que sea más difícil mantenerlos limpios. También es un un periodo del año es en que se producen un gran número de desplazamientos, así que es de vital importancia mantener en buen estado y limpieza, los cristales de nuestro vehículo.

Y es que a través del parabrisas nos llega el 90% de la información que recibimos los conductores y un porcentaje muy importante de la que reciben los sistemas de ayuda a la conducción en los coches más modernos, cuyas cámaras y sensores están instalados sobre el cristal delantero de un vehículo. Mantenerlo limpio y en buen estado es clave para que los ojos del conductor y las cámaras de los sistemas de seguridad puedan “ver” con claridad lo que sucede por delante del vehículo.

En verano e invierno es cuando más parabrisas se rompen por las temperaturas extremas y las diferencias térmicas, que generan grandes tensiones en los cristales. Un pequeño impacto o una «china» se convierte con rapidez en una rotura irreparable que puede arruinar un viaje. Si el parabrisas ha sufrido un impacto hay que acudir al taller lo antes posible. Entra como básico en todos los seguros de automóvil y no lleva mucho tiempo. En ese momento hay dos opciones o bien reparar el parabrisas, siempre que sea posible, o bien sustituirlo. No hay que tener reticencias con esa elección en el Siglo XXI, ya que un parabrisas reparado recupera el 100% de sus condiciones y rigidez original, lo que se ha demostrado en numerosos estudios independientes.

En verano llueve poco, pero cuando lo hace se producen situaciones muy peligrosas, así que las escobillas y los neumáticos son extremadamente importantes. El asfalto, que ha acumulado polvo en sus grietas, se vuelve muy resbaladizo al formarse una capa de barrillo; y algo similar sucede en el parabrisas. Un barrido con el parabrisas lleno de polvo e insectos, y unas escobillas desgastadas, son sinónimo de quedarnos a ciegas al volante.

También, muchos piensan que una tormenta de verano sirve para limpiar el parabrisas, pero a veces solo lo ensucia más, porque los cristales habían acumulado mucha suciedad y porque las propias nubes también suelen estar cargadas de polvo en esas fechas.

Por esos y más motivos, en verano hay que estar muy atentos al nivel del líquido limpiaparabrisas, porque lo usamos más que nunca por el polvo y los insectos. Esto hace que se gaste rápido y podamos quedarnos sin él, justo cuando más lo necesitemos.

Y es indudable, nos estamos «cargando» el planeta y cada vez sucede con menos intensidad, o con una intensidad más virulenta, pero en esta época del año muchos insectos acaban estampados contra el parabrisas. Hay que usar los limpiaparabrisas regularmente para no comprometer la visibilidad y evitar que los restos de los insectos se sequen y dañen las escobillas. También puede ser necesario detenernos en una estación de servicio para limpiarlo a fondo.

La sequedad, elevadas temperaturas y los vientos procedentes de África hacen que en verano se levante más polvo y arena. Además, las grietas del asfalto se dilatan por el calor y en ellas se acumula polvo, que los automóviles levantan a su paso. Este polvo se adhiere a los cristales y reduce nuestra visión.

Por su parte, también es una época para ello, aunque hay muchos que están todo el año, los coches estacionados cerca la playa suelen acabar cubiertos por una fina capa de polvo y arena. No hay que activar los limpiaparabrisas, ni tampoco los elevalunas, en ese momento, pues podrían dañarse y rayar los cristales. Lo ideal es llevar en el coche una garrafa llena de agua, para retirar la mayor parte de la arena de los cristales y poder conducir con seguridad antes de acometer una limpieza más profunda.

Y es que hay que elegir bien cuándo usar los limpiaparabrisas para limpiar el cristal, porque el barro y los reflejos del solo pueden dejarnos a ciegas unos segundos (y a 120 km/h, recorremos más de 30 metros por segundo), efecto que se intensifica con unas escobillas en mal estado.

Como hace tanto calor, muchos conductores buscan la sombra de un árbol para aparcar en verano: el coche se calienta y sufre menos (pero el mundo y el sol se mueven). Pero, por otro lado, estacionar en esos lugares también puede hacer que nuestro coche acabe con excrementos de pájaros, frutos maduros y resinas pegajosas, que son muy difíciles de limpiar, tanto en el parabrisas como en la carrocería.

Para limpiar bien los cristales en casa podemos humedecer una toalla con agua y algún jabón o producto de limpieza doméstico, y dejarla actuando durante la noche. Para manchas muy acusadas se puede utilizar un poco de bicarbonato en un paño de microfibra (esa no la sabríais muchos).

Por último, los productos repelentes de lluvia para el parabrisas también pueden ser muy útiles en verano, pues consiguen que los insectos y la suciedad se adhieran menos al cristal, facilitando su limpieza.

Ahora sí que podremos afrontar las fechas estivales con un poco más de seguridad en la carretera y espero que os haya servido de algo, aunque no solo eso influye, tenedlo en cuenta. 

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Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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