Lo demás es historia: Fiat 131 Abarth

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Lo demás es historia: Fiat 131 Abarth

12/05/2022 / 0 Comentarios / 179 / Lo demás es historia
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Hacer todo un deportivo con la base de un coche con claro corte familiar es algo complicado, y más aun en los años 70. Sin embargo, el Fiat 131 modificado por Abarth, con su radical transformación, puso los dientes largos a los amantes del mundo del motor de la época.

El modelo original, diseñado por Bertone, recibió los polvos mágicos de Abarth para convertirlo en una joya automovilística, capaz de sacar una sonrisa al conductor más exigente y con unas capacidades dinámicas a la altura de los mejores de la época.

 

El Fiat 131 Abarth es un modelo que ha alcanzado precios desorbitados en el mercado de segunda mano, y no nos extraña, ya que reúne las mejores características que buscaban todos en la época. Se trata de una versión especial de un coche de calle normal, su estética es imponente y disfruta de una gran dosis de deportividad.

El Abarth 131 es un modelo del segmento C y D producido por Fiat desde 1974 a 1984. Fue presentado en el Salón del Automóvil de Turín de 1974 y se construyó en varios países siendo mayormente producido en Italia por Fiat, en Turquía y en España por Seat.

Se produjeron versiones con motores de gasolina de 1.430, 1.6, 1.8 y 2.0 (la mayoría con doble árbol de levas y con una caja de cambios de 5 velocidades). Y fue tanta la demanda que comercializaron también versiones diésel.

En el lanzamiento había dos motores: un 1.3 con 65 CV, derivado del 1.2, de la misma potencia que el 124, y un 1.6 de 75 CV derivado del 1.4, con la misma potencia, que el 124 «Especiale».

Por aquel entonces, la gama está compuesta por doce variaciones que surgen de la combinación de los dos equipos, Mirafiori, con faros cuadrados, perfil lateral, en ausencia de metal y goma, tapacubos y un interior simplificado; y especiales Mirafiori, con faros dobles redondos, perfil lateral de metal y caucho, un diseño específico, con un interior más refinado, tres estilos de carrocería (berlina de dos puertas, sedán de cuatro puertas y station wagon) y dos motores.

Las versiones de dos puertas fueron diseñadas principalmente para los mercados del norte de Europa, donde esta configuración fue muy bien recibida, dando testimonio de la vocación «europea» del modelo. También es notable el grado de seguridad pasiva ya que, de acuerdo a las pruebas de choque realizadas por Fiat, el 131 era un coche muy seguro, por lo que obtuvo, con el único cambio del parachoques de absorción de energía En esos momentos tuvo la aprobación del mercado E.E.U.U. muy concienciados con la seguridad en los vehículos que estaban a la venta, donde se vendió bajo el nombre de Fiat Brava (¿os suena de algo?).

En este caso para el país americano, se trataba de una versión del motor 1.8 derivado del Fiat 132, equipado con silenciador. Las primeras exportaciones a los E.E.U.U. se limitaron solo en el estado de California y solo en la versión familiar. Las versiones más deportivas se destinaban, prácticamente a Europa. De hecho, actualmente el más dinámico Fiat Abarth 131 Stradale de 1967 se encuentra a la venta por 150.000 euros.

Este coche es un sinfín de emociones, después del bajón de entrar en un habitáculo tan sencillo para tratarse de un coche con estas intenciones. Nos encontramos con los butacones de terciopelo, el salpicadero de plástico y el volante derivado o recuperado de una marca como  Autobianchi.

Todo cambia cuando giras la llave y su espectacular motor te regala un sonido limpio y ronco, un preaviso de lo que esconde ese recto capó. Suena mucho y en su funcionamiento es como un molinillo de tipo «todo o nada». Hasta las 5.000 vueltas hay más ruido que potencia efectiva. A partir de ahí y hasta las 8.000, proporciona una patada fuerte, contundente, acompañada de un chillido ensordecedor.

Era como una especie de «brontosurio». Pero aún así, el Fiat 131 Abarth era una máquina delicada. Conducir el Fiat 131 Abarth era como conducir un tanque. Tenía un motor muy potente, pero adolecía de una serie de problemas que no eran de juventud, sino de concepción.

Por su parte, la suspensión dejaba mucho que desear. Las suspensiones son duras y los amortiguadores adolecían de poco recorrido, lo que obligaba mucho más a emplearse a fondo con el volante. Eso con una dirección muy limitada, sin ser asistida y con unas vueltas de volante demenciales, pero comunes de la época. 

Era un «dolor» conducirlo, pero plenamente satisfactorio. En las versiones más deportivas es un coche nervioso y a de ser conducido siempre al ataque. Dado su tamaño, obliga a jugar con las transferencias de masas entre los dos trenes (según Fiat, 50/50), balancearlo, tirarlo al vértice de la curva y salir acelerando barriendo el exterior con la zaga. Todo muy espectacular, divertido y efectivo.

Este clásico, ligero, compacto y de tracción trasera, dominó el Mundial de Rallys, con título de marcas en 1977, 1978 y 1980; además, Markku Alén y Walter Röhrl también ganaron los campeonatos de 1978 y 1980, además de las múltiples carreras en las que ha participado (y ganado) en todo el mundo.

Ahora se ha convertido en un coche de colección y de hecho, la propia Abarth se ha acordado de esa saga y ha creado un modelo conmemorativo de ese coche de hace más de 40 años. 

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Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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