Prueba: Audi A3 Sportback 35 TFSI S-Line

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Prueba: Audi A3 Sportback 35 TFSI S-Line

10/08/2020 / 0 Comentarios / 554 / Pruebas
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Hoy probamos la cuarta generación de uno de los modelos incombustibles de Audi. El Audi A3 representa uno de los summum y cúlmenes del segmento de los compactos premium y es uno de los modelos de la gama que más se venden; por su polivalencia, por su tecnología, por sus acabados y por sus sensaciones de conducción. Lleva más de 30 años en el mercado con mucho éxito y hoy os hablaremos de sus puntos clave y en qué cambia la cuarta generación de la saga.

Mantiene las mismas medidas que su antecesor, pero su diseño se nos muestra más maduro y rotundo, adquiriendo matices diferenciadores que comparte con otros componentes de la gama Audi de nueva hornada.

En el frontal destacan unos nuevos faros de tecnología LED más grandes y con unos trazos diferentes que nos harán reconocer al A3 como un auténtico miembro de la familia con verlo de lejos. Su firma lumínica es muy característica y adaptan una especie de «lagrimales» en su lateral que cambian de diseño según sea el acabado o el motor que monte. Son unos faros grandes, que destacan, sobre todo por su característica luz diurna.

Por supuesto, también dispone de la conocida parrilla denominada «SingleFrame», muy grande, con acabado en forma de panal de abeja y que le aporta ese halo de poderío al frontal tan importante. Acompaña un paragolpes delantero muy elaborado, con sendas «falsas» tomas de aire laterales, también con forma de panal de abeja y apliques en tono gris que le aportan un toque exclusivo y deportivo a esa visión. Culmina con un pequeño splitter delantero por la parte baja y un capó delantero con nervaduras muy marcadas que desemboca en un giro de diseño que a los más nostálgicos les encantará. Se trata de unas hendiduras entre el capó y la parrilla que emulan a las conocidas en el primer Audi Quattro de rallyes y que aportan un aire diferenciador a los nuevos productos de la gama.

En su visión lateral, observamos la estructura y forma de un compacto clásico, con 4,34 metros de longitud y una línea neutra, «rota» por un abultamiento de carácter ascendente en su zona inferior que, junto con los faldones, nos orientan a vislumbrar un dinamismo intrínseco que desprenden todos los compactos de la firma de los cuatro aros. Culminan esa visión unas preciosas llantas de 18″ y un alerón encima de la luneta posterior que cumple con funciones estéticas y aerodinámicas, además de un pequeño distintivo S-Line en las aletas delanteras, para que no se nos olvide qué versión estamos conduciendo.

La zaga es, quizás, lo que menos cambios ha sufrido, con excepción de unos nuevos faros traseros de tecnología LED, más afilados y con intermitentes dinámicos, además de la incorporación de un nuevo paragolpes de diseño muy bien resuelto y con tintes muy deportivos trasladados de la zona delantera, como ciertos aditamentos con forma de panal de abeja. Contamos con dos falsas salidas de escape cromadas a los lados, que quedan espectacularmente bien, pero que en el fondo son de mentira. En realidad el escape se sitúa por debajo, fuera de la vista.

Abrimos el maletero y nos encontramos con una boca de acceso amplia y con un perfil a una muy buena altura. Disponemos de un espacio de carga de 380 litros, que entra dentro de los baremos naturales en este segmento. Es un espacio diáfano y muy aprovechable, con huecos en los laterales para dejar los enseres más utilizados, prácticos ganchos y hasta toma de 12V.

Las plazas traseras son amplias, aunque no varían mucho respecto a la edición precedente. Tienen un espacio suficiente para que dos adultos de cierta envergadura no tengan ningún problema para acomodarse, ni por anchura, ni por altura ni por espacio para las rodillas. Obviamente, una tercera persona en el asiento central, se sentirá un poco más incómoda, ya que está diseñado para momentos circunstanciales o personas de un menor tamaño.

En las plazas delanteras, nos reciben unos asientos de orientación deportiva, muy cómodos y con muy buena sujeción lateral, tanto a la altura de nuestros hombros, como a la altura de nuestras caderas. Para acceder a esas plazas, hay que «tirarse» al interior, por lo que la sensación de deportividad ya la encontramos nada más montarnos y ponernos a los mandos. La posición de conducción correcta la encontramos muy fácilmente gracias a los diferentes reglajes tanto de los asientos, algunos de ellos eléctricos, como del volante. Por tener, disponemos hasta de separadores para acomodar nuestros muslos en los trayectos más largos.

De la configuración de su salpicadero nos llamaron la atención muchas cosas. Lo primero es la gran moldura de color azul eléctrico que recorría toda la zona frontal y el embellecedor de la palanca de cambios, que le daba una nota juvenil y discordante al interior a juego con el tapizado de los asientos y segundo; había algunas similitudes con los Lamborghini actuales, dado que sólo los aireadores del aire acondicionado tenían un diseño muy parecido y llamativo. Nos evoca dinamismo nada más ponernos a los mandos y no hay que olvidar que la marca italiana, al igual que Audi, pertenece al gigantesco Grupo Volkswagen, así que si se tiene que «pegar» algo, que sea algo de los mejores deportivos de la actualidad.

Detrás del volante multifunción, desde el que podremos acceder a algunos gadgets del equipamiento de nuestro vehículo, nos encontramos con un cuadro de instrumentación digital muy vistoso desde el que se nos mostrará una información muy completa respecto a nuestra conducción o a los diferentes sistemas de seguridad y control de nuestra unidad de pruebas, con dos relojes clásicos en los extremos y el ordenador de a bordo plasmado entre ellos. Según acabados podemos elegir el Virtual Cockpit Plus, configurable en su totalidad y con unos gráficos de impresión, pero no era nuestro caso.

En el centro del panel de instrumentación, tenemos una pantalla táctil de 10″ bastante grande del equipo de infoocio, con unos gráficos muy buenos y un interfaz muy fácil de usar, con unos menús muy ordenados y una rapidez de respuesta encomiable. El sistema, como no podría ser de otra manera, es compatible con Android Auto y Apple Car Play. Desde ahí podíamos visionar diferentes parámetros del funcionamiento del vehículo, las imágenes de la cámara de ayuda al aparcamiento trasera o el navegador, entre otras muchas cosas inherentes a nuestra conducción y al estado del vehículo, además de contar con la función Mirror Link y ver la pantalla de nuestro teléfono.

Debajo disponemos de los mandos físicos de la climatización bi-zona, algo que se agradece teniendo en cuenta lo que se suele estilar últimamente. También contamos en esta unidad con asientos delanteros calefactados, con tres potencias disponibles y que, en un lugar como en el que estamos nosotros, viene muy bien en invierno, todo hay que decirlo.

Un poco más abajo y en forma de teclado, disponemos de otros botones entre los que se encuentra el denominado Drive Select, desde donde podremos elegir los diferentes modos de conducción disponibles en nuestro A3 Sportback. Existen el Efficiency, en donde el ímpetu de la mecánica se relaja para consumir menos y la dirección eléctrica se vuelve más ligera; Comfort, Auto, Dynamic, que es el tarado más deportivo e Individual, en el que podremos elegir los diferentes parámetros a variar a nuestro gusto.

También disponemos de una bandeja inferior desde donde cargar nuestro Smartphone de manera inalámbrica por medio del protocolo qi además de sendas tomas USB. Entre los dos asientos, obviamente, nos encontramos la palanca de cambio manual de 6 relaciones, el botón de arranque del vehículo y el freno de mano, que en nuestro caso era eléctrico. Todo está claramente orientado al conductor y los mandos están siempre al alcance de la mano, además de tener unos ajustes y ensamblaje entre ellos extremadamente buenos.

Nuestra unidad de prueba, con el acabado S-Line era realmente llamativa, con ciertos aditamentos estéticos muy apetecibles, pero su equipamiento de serie también era muy atractivo con navegador, climatizador bizona, asientos delanteros deportivos con funciones eléctricas y calefactados, luces LED delanteras y traseras con intermitentes dinámicos, apertura y arranque sin llave, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara trasera y alerta de tráfico cruzado, equipo de infoocio con pantalla táctil de 10″, llantas de 18″, sensores de luces y lluvia, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, ayuda de arranque en pendientes, aviso de vehículo en ángulo muerto, asistente de mantenimiento de carril, llamada de emergencia, asistente de frenada con reconocimiento de peatones, Drive Select con cinco modos de conducción, lector de señales de tráfico, control de presión de neumáticos, ordenador de a bordo o Start/Stop entre otros muchos elementos.

La mecánica que estuvimos probando es el conocido y contrastado motor de gasolina 1.5 de 150cv que nos brinda un par máximo de 250 Nm y con el que obtenemos unas prestaciones espectaculares de 225 Km/h de velocidad punta, una aceleración de 0-100 Km/h en 8,4 segundos y unos consumos ponderados en ciclo mixto de 5,8 l/100 Km, que en conducción real no se disparan mucho.

Es el mismo motor que probamos la semana pasada con el Volkswagen Golf de octava generación y, por lo tanto, sus prestaciones finales son bastante similares. En este caso no cuenta con hibridación ligera, aunque sí que hay versiones que disponen de esa tecnología, además de que en un futuro contaremos con versiones híbridas o con GNC entre los modelos a elegir, sin contar con las versiones más deportivas con los motores más poderosos.

El motor es bastante silencioso y prestacional, aunque tan sólo cuando tenemos activado el modo Dynamic del Drive Select notamos un empuje muy personal desde bajas revoluciones. En condiciones normales es una mecánica activa, pero un tanto progresiva. No obstante, para hacer rutas relajado pero a buen ritmo por carretera convencional, es una mecánica muy loable, con buenas recuperaciones y unos consumos muy aceptables, a pesar de tratarse de una versión de gasolina sin ningún tipo de ayuda o aporte externo.

En nuestro caso, la caja de cambios es manual de 6 relaciones. Tiene unas inserciones precisas y poco recorrido de la palanca, de un tamaño perfecto y muy cerca del cockpit del conductor, por lo que «jugar» con ella es una delicia. No obstante he de decir que, no sé si sería cosa mía o que hacía tiempo que no realizaba una conducción dinámica con una unidad manual; pero me pareció que la quinta y la sexta velocidad había que buscarlas un poco más de la cuenta.

Precisamente realizando una conducción dinámica es un vehículo muy adictivo. Nuestra versión S-Line tenía un tren de rodaje de tarado deportivo que rebaja la altura del vehículo en unos 15mm, así que lo acerca un poco más al suelo y los cambios de dirección se nos tornan más equilibrados y deportivos.

Los movimientos de la carrocería, de esta manera, son muy neutros y predecibles, lo que junto con una dirección muy quirúrgica y comunicativa, unos frenos potentes y con un gran mordiente, un motor poderoso y prestacional y un esquema de suspensiones firme pero que filtra muy bien las imperfecciones del asfalto, además de contener muy bien los posibles movimientos de la carrocería en los virajes más cerrados; confieren al A3 Sportback como uno de los compactos más dinámicos y apetecibles que han pasado últimamente por nuestras manos.

Como hemos dicho, las suspensiones son firmes, pero no transmiten sacudidas innecesarias a un habitáculo muy bien aislado del exterior. Con el Audi A3 Sportback podemos realizar tanto grandes trayectos con todo el confort del mundo, como afrontar una carretera de montaña con plenas garantías de éxito y diversión. Y eso tan sólo con tracción delantera, que también podemos elegirlo con la conocida y efectiva tracción total quattro.

El empaque que nos ofrece conducir un Audi, su diseño más rotundo y agresivo, más si cabe con el paquete deportivo S-Line y los diferentes aditamentos con los que cuenta y lo diferencian, su tecnología, sus maneras de conducción, su motor equilibrado, potente y frugal, su dirección, sus frenos o su comportamiento general; son valores que hacen destacar al Audi A3 Sportback sobre el resto de sus rivales de categoría premium. No cambia en exceso respecto a la anterior generación, pero sí lo suficiente como para mantenerse en el candelero durante unos cuantos años más. Que no te digo que me lo mejores…; !iguálamelo!.

Datos técnicos:

Motor: 1.5 TFSI

Potencia: 150cv

Vel Máx: 225 Km/h

Acel 0-100: 8,4 seg

Cons: 5,8 l/100 Km

Precio: Desde 29.100 euros (Versión probada)

 

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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