Prueba: Audi A7 Sportback 50 TDI S-Line.

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Prueba: Audi A7 Sportback 50 TDI S-Line.

12/09/2018 / 0 Comentarios / 552 / Pruebas
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Hace muy poco tiempo, Audi decidió cambiar la denominación de sus vehículos según sus motorizaciones y potencia, algo que la gente aún no sabe o no acaba de acostumbrarse, ya que durante nuestra prueba dinámica, no os podéis ni imaginar la de veces que tuve que explicar que el coche que teníamos entre manos no era un 5.0, sino 50.

No obstante; es una situación que no me extraña en absoluto, habida cuenta de la espectacular línea que luce la nueva generación del Audi A7 Sportback y que solo con echarlo un vistazo en parado, podría albergar una mecánica de tales dimensiones y prestaciones sin mayor problema. Pero no estamos hablando de un coche americano.

Estamos hablando de una gran berlina alemana, cuyo diseño difiere y se desmarca de lo común con un aspecto mucho más afilado y coupeizado y un toque extremadamente deportivo, algo muy llamativo si consideramos que es una berlina de casi 5 metros de longitud.

El subsegmento de las berlinas coupeizadas inaugurado por uno de los rivales premium más directos de Audi, no ha hecho nada más que crecer desde su aparición. Pero ser el pionero en algo, no significa que seas el mejor, o sí; aunque lo que está claro es que coches como el que tenemos hoy con nosotros, poco o nada tiene que envidiar al decano de todo esto.

Se nos muestra con una imagen muy poderosa, y un perfil bajo y ancho en donde, esta vez la zaga, es la que cobra todo el protagonismo y acapara todas las miradas. Pero comencemos por el principio y hablemos desde el frontal, que adopta la nueva evolución de la parrilla denominada “Singleflame”, con un aspecto más tridimensional y visible, enmarcada por un perfil cromado y por unos nuevos pilotos de tecnología Matrix LED y un diseño más depurado, que estamos empezando a ver en los nuevos modelos que están surgiendo en la gama Audi.

Estos pilotos delanteros, como hemos dicho, son de tecnología LED, muy efectivos y con un haz de luz muy poderoso, además de ser inteligentes y adaptativos. Incorporan las luces intermitentes, que en este caso y como empieza a ser costumbre en todos los productos de la marca, son dinámicas y especialmente vistosas.

Pero si hay una cosa que llama poderosamente la atención, es su juego de iluminación de bienvenida cuando abrimos las puertas con el mando a distancia. Tanto las luces delanteras como las traseras, inician una secuencia dinámica que nos permite distinguir a la perfección donde se encuentra el vehículo y son extremadamente hipnóticas. Irremediablemente, es probable que se nos acabe la pila del mando enseñándoselo a nuestros amigos y conocidos.

El paragolpes delantero también cuenta con sendas toberas laterales que generan un flujo aerodinámico alrededor del vehículo y le aportan un grado mayor de agresividad, redondeando esa poderosa visión frontal, un capó delantero con nervaduras y líneas de tensión muy marcadas, que enfatizan aún más, su belleza y carácter dinámico.

En el lateral, la marcada tendencia coupé se destaca sobre todo por la pronunciada caída del techo desde poco más atrás que el pilar B, lo que condiciona ese aspecto ultra-deportivo, a pesar de su condición de berlina de representación. También influye su carrocería afilada, con una situación muy baja y unas llantas espectaculares de nada más y nada menos, que 20 pulgadas.

En la zaga, observamos también un carácter poderoso y con un halo tecnológico espectacular, que nos proyectan sus pilotos traseros, unidos por una tira LED y todo ello, con iluminación dinámica y progresiva. También destacamos la gran luneta inclinada hasta límites insospechados, que se funde a la perfección con el corte de la carrocería y destacamos unos embellecedores cromados en el paragolpes trasero que emulan una doble salida de escape. Aunque sabemos que en realidad son meramente decorativos.

La fusión magistral entre la luna del portón trasero y el corte de la carrocería además, alberga una pequeña sorpresa. Desde el interior, disponemos de un botón que hace emerger de la nada un pequeño alerón mecanizado, que aumenta la carga aerodinámica a grandes velocidades sobre el eje trasero (de hecho, emerge automáticamente una vez sobrepasados los 120 Km/h) y que cuando circulamos más relajados, podemos esconderlo (o se esconde por si mismo), quedando perfectamente integrado y camuflado.

Abrimos el portón que nos da acceso al maletero. Es de activación eléctrica y nos descubre un gran espacio diáfano y muy aprovechable de unos excelentes 535 litros. Tiene mucho fondo, pero como es de esperar, no busquéis que tenga mucha altura hasta la bandeja, ya que su aspecto exterior, así lo condiciona. No obstante; hay que reconocer que la capacidad está muy lograda y no digamos ya en el tema de accesibilidad, teniendo en cuenta que disponemos de un perfil de carga muy bajo.

En las plazas posteriores, lo que podríamos pensar es que una persona alta no podría acomodarse sin tocar con la cabeza en el techo. Pero la verdad es que estaríamos equivocados, puesto que la postura a la hora de sentarse cuenta con cierta inclinación y eso, permite que los pasajeros de esas plazas, puedan disponer de bastante espacio vital, tanto por altura, como por anchura o espacio para las rodillas, un espacio, que poco o nada tiene que envidiar al que dispondríamos en el buque insignia A8.

La plaza central es la más sacrificada, ya no por un voluminoso túnel de transmisión, sino por los mandos digitales que controlan la climatización de ambas plazas laterales de manera independiente, que también restan bastante espacio. El mayor problema en general, a la hora de acomodarse, podríamos decir que es su escasa altura respecto al suelo, que nos hace inclinarnos más de la cuenta, pero una vez sentados, la calidad y suntuosidad de cualquiera de sus plazas, nos traslada al genial mundo premium del que procede esta estirpe de vehículos.

En el puesto de mando, accedemos a un mundo desconocido hasta la fecha en cualquier otro vehículo. Bueno; existe alguna excepción, pero la verdad es que Audi a reinventado lo que seguramente, sea el futuro de los mandos de un vehículo. Para empezar, nos situamos en una posición muy tumbada y con las piernas bastante estiradas, como si habláramos de un deportivo en toda regla, pero no obstante; es una gran postura de conducción desde la que nos sentiremos muy cómodos enseguida.

Delante de nosotros, el famoso cuadro de información Virtual Cockpit, plenamente configurable a varios niveles y desde donde obtendremos toda la información imprescindible al primer golpe de vista, siempre; anteponiendo nuestras preferencias sobre el resto. Por ejemplo; podemos visionar la información a plena pantalla del navegador y dejar los relojes en un segundo plano, o al revés, además de poder configurar la información que queramos recibir en ese momento, dejando una u otra cosa, en un segundo plano.

Desde el volante multifunción, podremos acceder a la mayoría de los elemento imprescindibles, sin la necesidad de tener que soltar las manos del mismo, aunque obviamente, existen infinidad de menús, a los que deberemos acceder por medio de la pantalla del equipo de infoocio situada en el centro, táctil y de 10,1 pulgadas.

Su manejo es muy intuitivo y es un sistema bastante rápido de reacciones, además de contar con unas grafías muy logradas, siendo muy similar en funcionamiento a cualquier Tablet moderna. Debajo, nos encontramos con otra pantalla digital a color táctil de 8,6 pulgadas, muy inclinada y justo delante del selector del cambio. Esa pantalla digital, corresponde al sistema de climatización, situado en una posición muy accesible y que además, los chicos de Audi han tenido la deferencia de hacer que los botones tengan el mismo tacto que cualquier botón físico, haciendo el típico “click” cuando pulsamos y de esa manera, evitar por otra parte que activemos alguna función que no queramos por accidente. También puede usarse como una especie de Touchpad e incluso, escribir notas con la mano, según el menú o las versiones de las que estemos hablando.

El conjunto y el diseño del nuevo formato del salpicadero, es realmente espectacular, muy fácil de hacerse con la situación de todos los mandos y con una visión extremadamente tecnológica, gracias a la incorporación masiva del mundo digital, que nos adelanta por donde irán los derroteros en un futuro.

Pero ahí no acaba el asunto, puesto que cuando se hace de noche, el interior del Audi A7 alberga otra sorpresa. De día, vemos como el interior y varios perfiles del salpicadero y molduras, están acabados en una tonalidad gris brillante que aportan un cierto toque clásico y destacan ciertas formas de un cuadro de mandos muy atractivo. Si se hace de noche y abrimos las puertas, esa moldura, aparentemente metálica se nos retroilumina en un color blanco, algo sorprendente, puesto que parecían unas simples molduras de plástico. Pero aún hay más, ya que cuando no sentamos y arrancamos la deliciosa mecánica TDI del A7, esa tonalidad se nos vuelve de color azul claro, una tonalidad muy relajante a la hora de conducir y que embarga todo el habitáculo, inclusive; el perfil decorativo sobre el panel frontal del copiloto en donde leemos la inscripción “quattro”. Es realmente muy espectacular y aumenta, si pudiera ser posible, la gran belleza del habitáculo en horas nocturnas.

Lógicamente; el equipamiento de serie de nuestra unidad de pruebas es de lo más exclusivo, incluso sin incluir algunas de las numerosas opciones disponibles, pero en nuestro caso, el paquete S-Line no solo incluye una estética más dinámica o unas llantas más grandes, sino que contiene unos elementos de equipamiento muy extenso y que como muestra, dispone de navegador, Virtual Cockpit, climatizador de cuatro zonas, asientos deportivos de cuero y napa con regulación eléctrica y varias memorias, equipo de infoocio con pantalla táctil de 10, 1 pulgadas, iluminación ambiente del interior, asistente de cambio involuntario de carril, aviso de vehículo en ángulo muerto, asistente de arranque en pendiente, alerón posterior retráctil mecanizado, sensores de lluvia y luces, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara de visión trasera y aviso de tráfico cruzado, luces delanteras Matrix LED y traseras LED, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, volante multifunción con levas, reconocimiento de señales de tráfico, Audi Drive Select e infinidad de elementos de confort y de seguridad más, con los que podríamos estar y ocupar unas cuantas horas más de lectura. Realmente; dispone de una gran batería de opciones y equipamiento, dado su estatus de vehículo superior de carácter premium.

La configuración mecánica de nuestra unidad, era la denominada 50 TDI, que en realidad es un 3.0 V6 con 286cv y un impresionante Par máximo de 620 Nm, con el que podemos alcanzar unas prestaciones de auténtico infarto, como 250 Km/h de velocidad punta o unas aceleraciones de 0-100 Km/h, deteniendo el cronómetro en 5,7 segundos. Es realmente brutal en todos los aspectos, más si cabe, si tenemos en cuenta que hablamos de una gran berlina de 4,96 metros de longitud. Otra de las virtudes de esta impresionante mecánica son sus aquilatados consumos, ya que se conforma con 5,6 l/100 Km de combustible en ciclo mixto, homologados por la marca y la verdad; si somos capaces de mantener a raya nuestros impulsos y el pedal del acelerador, no difieren mucho de los consumos reales en una conducción convencional.

Estaba asociado a una transmisión de 8 relaciones, con la posibilidad de poder accionarlas de manera manual por medio de levas detrás del volante. Es una caja de cambios realmente deliciosa y con unas inserciones precisas e imperceptibles. Además; su gestión electrónica en según qué modo de conducción del sistema Audi Drive Select tengamos activado en ese momento, se adecúa de una manera excelente y realiza los cambios perfectos a medida que le pedimos más o menos con el pedal.

La entrega de fuerza es contundente en todos los modos de conducción, siendo en el modo Dynamic el más activo de todos y el que nos deja estirar las revoluciones hasta la zona roja. Cuando hundimos el pedal del acelerador en la moqueta, existe un pequeño lapso de tiempo en el que toda la gestión electrónica del vehículo se coordina para después, catapultarnos hasta el horizonte y dejarnos la espalda adherida al increíble y confortable respaldo de nuestros asientos.

Si hablamos de dinámica, no podemos hablar nada más que de efectividad, aplomo y potencia. A pesar de su excepcional envergadura, que se podía presumir bastante torpe en un trazado revirado; la verdad es que sorprende a propios y extraños la agilidad y la motricidad de la que gozamos en todo momento, sea cual sea el radio de la curva.

En la gama A7 se pueden elegir entre tres tipos de suspensiones, aunque en nuestro caso, montábamos la más deportiva y que acerca más la carrocería hasta el suelo, dado que estamos ante la versión S-Line. Mantiene y contiene muy bien las posibles derivas del vehículo y soporta con mucha entereza los cambios de apoyo continuados, proporcionándonos una sensación y un grado de aplomo y seguridad en las trazadas, muy considerable.

Por otra parte, no son unas suspensiones secas o demasiado duras, por lo que también son capaces de absorber las imperfecciones del asfalto sin transmitir ningún tipo de sacudida al interior del habitáculo, lo que sumado a un aislamiento sublime del exterior, obtenemos un vehículo especialmente confortable para realizar largos trayectos. Porque con esta planta y este tipo de carrocería, ese debería ser su medio más habitual y su carácter deportivo es tan solo un añadido que nos proporciona ese grado de seguridad y, porqué no, diversión, cuando afrontamos un puerto de montaña.

La dirección es extremadamente activa y directa, aunque filtra demasiado lo que en realidad ocurre debajo de los neumáticos, pero nos permite un guiado perfecto y preciso cuando abordamos las curvas. No obstante; en todas las versiones del A7 actuales, disponemos de la afamada tracción “quattro” que nos permite ciertas licencias y hace que semejante vehículo no pierda las maneras bajo ningún concepto.

En definitiva, podemos afirmar que el A7 es una de las berlinas premium más recomendables para todos aquellos clientes (de edad media) que busquen lo mejor y lo más tecnológico, con una estética extremadamente atractiva y una conducción realmente adictiva, pero que no renuncien al confort bajo ningún concepto.

Es, sin lugar a dudas, una berlina de representación al igual que el Audi A8, pero con una estética más deportiva y dinámica y orientada a clientes de un menor rango de edad (de ahí lo de la edad media), que deseen una calidad premium, en un concepto más deportivo y sin perder ni un ápice de espacio o practicidad de uso.

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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