Prueba: Citroën C-Elysée 1.2 PureTech Shine

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Prueba: Citroën C-Elysée 1.2 PureTech Shine

09/08/2017 / 0 Comentarios / 1081 / Pruebas
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El coche que pasa hoy por nuestras manos es realmente un coche poco convencional, de un segmento entre dos mundos en el que existen pocos competidores, pero los que hay; están muy preparados a dar guerra y arañar las ventas a un tipo de cliente concreto y muy determinado.

Y es que dentro del amplio espectro de clientes que buscan un vehículo, existe un colectivo al que ya el tema de adquirir un coche para sus desplazamientos le supone un esfuerzo, tanto a nivel personal, como económico. Buscan un coche aparente, con un equipo de serie ajustado a sus necesidades, con una gran amplitud, un gran maletero y que cubra sus requerimientos en sus desplazamientos con cierta solvencia, pero sin tener que desembolsar una gran suma de dinero a cambio.

Son conductores tranquilos, a los que parámetros como las prestaciones, la tecnología o el paso por curva les resbala y prefieren algo más racional y tangible en un uso convencional. Este segmento de vehículos se denominan berlinas “Low Cost” y el coche de hoy; pertenece a ese segmento.

No me gusta utilizar mucho el término “Low Cost” porque puede llevar a equívocos, sobre todo, en un vehículo como el que ilustra esta prueba.

Desde su nacimiento (en la era del primer Citroën C4, plataforma en la que se basaba), el Elyseé era una gran berlina que utilizaba recursos más que comprobados y testados en otros modelos de la marca, con el fin de abaratar costes de producción, pero ofreciéndonos un mayor espacio tanto en el habitáculo, como en capacidad de maletero. Todo sea dicho; la verdad es que esa primera generación tenía un aspecto un tanto “horripilante” a partir de sus cuartos traseros y en Europa no funcionó tan bien como cabría esperar, aunque en mercados emergentes como el Chino (en realidad, el mercado al que iba dirigido en origen), funcionó especialmente bien.

Pero la berlina evolucionó y pasó a ser un modelo propio denominado C-Elysée, su carrocería definió unas líneas más depuradas y a pesar de que el concepto de berlina asequible era la premisa fundamental de este modelo, la verdad es que se trataba de un coche mucho más maduro y global, ya que resultaba atractivo tanto en nuestro continente, como en el mercado asiático.

No obstante; el C-Elyseé que pasó por nuestras manos, portaba la carrocería con el último restyling que ha recibido hace unos meses y que mejora el aspecto visual de una berlina muy aparente que podemos adquirir por menos de 10.000 Euros en su versión más básica.

Los cambios más notorios respecto al modelo precedente, se centran en un rediseño del frontal, el cual ahora, incorpora luces diurnas tipo LED, un nuevo paragolpes y nuevos faros delanteros, que se funden con la también nueva rejilla del radiador, con el emblema de los “Chevrones” en el centro y que le aporta un aire más distinguido en su conjunto.

En la zaga todo se mantiene como antes, con excepción de los faros posteriores, que ahora incorporan una nueva firma lumínica que nos evoca un aspecto en tres dimensiones. Por otra parte; se renuevan los diseños de las llantas y tapacubos, que también hacen el efecto de llanta y son realmente bonitos.

En todo lo demás, sigue manteniendo su estructura; berlina de tres volúmenes, con 4,42 metros de longitud y un gran maletero de 506 litros. Es un maletero profundo y muy capaz para tratarse de un vehículo con un tamaño relativamente contenido, aunque la boca de carga se nos antoja un poco elevada y un poco angosta a la hora de ubicar objetos grandes y voluminosos. Otra cosa que me sorprendió es que para abrirlo, o bien lo hacemos desde un botón en el interior del coche, o bien, desde uno de los botones del mando a distancia. No existe la posibilidad de abrirlo de ninguna otra manera, lo cual, puede resultarnos chocante, pero por otra parte, sirve para que ningún amigo de lo ajeno pueda acceder a nuestros objetos personales en un descuido que nos hayamos dejado el coche abierto o estando parados en un semáforo.

Si nos incorporamos al interior, también observamos que existen algunas mejoras en materia de equipamiento que antes no podía incorporar este modelo. La más llamativa, y que montaba nuestra unidad de pruebas, es la pantalla táctil de 7 pulgadas y que en nuestro caso, contaba con el sistema Citroën Connected Nav, que incluía el navegador con imágenes en 3D en tiempo real y posible conexión a internet para algunas funciones como información de tráfico, de ubicación de las gasolineras más próximas o la previsión del tiempo, entre otras cosas. También es compatible con Apple Car Play y Android Auto.

También observamos cambios en algunas molduras, respecto al modelo anterior y vemos que han incorporado una pantalla de información del ordenador de a bordo algo más grande, situada entre los dos relojes. Todo lo demás es igual.

Las plazas traseras nos ofrecen un gran tamaño y un buen espacio vital tanto para las piernas, como la altura del techo respecto a nuestras cabezas. Delante, también nos encontramos con sendas butacas confortables, que ofrecen una sujeción justa del cuerpo y con un mullido agradable, aunque un poco blando para mi gusto.

La posición de conducción es correcta y nos rodean unos plásticos básicos, aunque con una buena percepción visual y agradables respecto al tacto. Tampoco se observan crujidos ni parece que tenga malos ajustes, por lo menos; de manera aparente.

Por otra parte; estamos de acuerdo en que el abaratamiento de costes es ley en un coche de estas características, pero hay algunos tornillos a la vista, que podrían cubrirlos con tapones de plástico o embellecedores, ya que no creo que suba mucho el precio por estos pequeños detalles… No obstante; es un habitáculo agradable y cálido en el que enseguida nos encontraremos cómodos a los mandos.

El equipo de serie que montaba nuestro C-Elysée era el suficiente para procurarnos una conducción agradable en nuestros trayectos y se trataba de una de las unidades con mayor equipamiento disponible. Entre otras cosas, contaba con climatizador automático, cuatro elevalunas eléctricos, cierre centralizado, equipo de infoentretenimiento con pantalla táctil de 7 pulgadas, navegador, cámara de visión trasera, sensores de aparcamiento traseros, llantas de 16 pulgadas, control de velocidad de crucero con limitador, ordenador de a bordo o detector de presión de neumáticos.

En cuanto a la mecánica, estamos hablando de un motor tricilíndrico de tan sólo 82cv y antes de que penséis nada; tengo que deciros que es suficiente para mover con cierta soltura al ligero C-Elysée. No cuenta con unas prestaciones punteras, ya que su velocidad máxima es de 170 Km/h y alcanza los 100 Km/h en 12,5 segundos, pero tiene un funcionamiento muy satisfactorio para el cliente tipo de esta clase de vehículos.

En ciudad posee cierta garra saliendo desde parado, condicionado también por una caja de cambios manual de 5 velocidades, con unas primeras relaciones muy cortas que favorecen esa cierta agilidad en ese ámbito. Una vez que salimos a carretera, las cosas suceden con mucha más calma, pero en general; es un coche que se siente muy cómodo circulando a velocidades legales.

Por supuesto; esta potencia contenida se traduce en unos consumos muy ajustados, ya que el C-Elysée de esta prueba, se conforma con 4,8 l/100 Km en ciclo mixto homologados por la marca, algo que no difiere mucho de la realidad, circulando en condiciones reales.

Es una mecánica rumorosa a bajas revoluciones y quizás en ese aspecto; podrían haber incorporado un poco más de material aislante junto con el resto de mejoras, pero una vez en ruta, no es un rumor que moleste en exceso y se cuele con tanta nitidez al habitáculo.

No obstante; si deseáis una mecánica más potente, podéis elegir entre una amplia oferta que alcanza hasta los 116 cv e incluso; cuenta con una mecánica que también puede funcionar con GLP (Gas Licuado de Petróleo), también con 116cv.

En orden de marcha, me sorprendió el aplomo y el comportamiento general de un coche que no tiene ningún tipo de pretensión dinámica, como este. Parece que se han empleado a fondo en la construcción del chasis y a pesar de contar con un esquema de suspensiones blando, que absorbe muy bien cualquier tipo de imperfección del asfalto; el coche vira bastante plano y en las curvas apenas inclina la carrocería.

La verdad es que es un punto muy a su favor y nos transmite una gran sensación de confianza, independientemente de que en este caso, no acompañe la voluntariosa, pero poco potente, mecánica. En ese aspecto me sorprendió muy gratamente.

Por su parte, el tacto de la dirección es también bastante ligero y no es comunicativo en exceso, aunque no es un requisito imprescindible para un vehículo de estas características. De todas formas y aún así, la dirección se nos muestra bastante precisa en cualquier tipo de circunstancia, pero sobre todo; tiene un tacto muy cómodo en nuestros trayectos ciudadanos.

Es una berlina con una buena imagen recién renovada, que nos ofrece una gran habitabilidad y un gran espacio de carga, con un equipo de serie justo y coherente que favorece la comodidad de sus ocupantes y una oferta mecánica suficiente y frugal, que abarca una gama de potencias que parten desde los 82cv (nuestro caso), hasta los 116cv de la versión más potente. Todo esto nos ofrece el C-Elysée a un precio muy contenido, que en el caso más extremo (con el motor más potente y el mayor equipamiento) asciende hasta los 15.600 Euros.

El cliente tipo de nuestro C-Elysée es, probablemente, un hombre de mediana edad, que utilice su vehículo mayoritariamente por ciudad, trayectos cortos los fines de semana y haga uno o dos viajes un poco más largos durante el año, que haga una conducción tranquila y responsable y que necesite espacio para transportar sus enseres.

De todas formas, y por si aún existen dudas respecto a adquirir una berlina como esta; concluyo diciendo que favorece a la economía de nuestro país, puesto que se fabrica en exclusiva en la planta de la marca en Vigo para toda Europa, por lo que el C-Elysée es un coche totalmente “Made in Spain”. ¿Alguna duda más?.

 

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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