Prueba: Fiat 500e «La Prima»

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Prueba: Fiat 500e «La Prima»

23/03/2021 / 0 Comentarios / 149 / Pruebas
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El Fiat 500 es un urbano incombustible que lleva poblando nuestras carreteras desde 1957 y tuvo un papel relevante en la Italia de la «Dolce Vitta» y sirvió como base para motorizar el país después de la Segunda Guerra Mundial. En España tuvo su réplica con el Seat 600; más grande, más potente y también un icono por estas latitudes. Abarth se animó a vitaminar al pequeño de la familia (y aún hoy lo sigue haciendo). Pero el original fue el Fiat 500.

Para el 2021 el mítico Fiat se renueva, pero destierra al motor de combustión de cualquier tipo, para convertirse en un vehículo eléctrico 100%. La evolución es lógica, ya que el 500, además de ser un coche con ciertos aires «chic», es un urbano de referencia y, como buen urbano y viendo la que se nos presenta en un futuro inminente, sería tontería fabricar al pequeño 500 con varias opciones de motorización. No obstante, siguen existiendo opciones mecánicas pero se venden con la estética de la anterior generación.

Por lo tanto, además de aumentar su carácter urbanita, su imagen desenfadada y su tamaño, también podemos decir que el nuevo Fiat 500 de nueva generación es eléctrico puro. Pero ahí no acaban las sorpresas, ya que la unidad que tenemos entre manos era bastante exclusiva dentro de la gama, ya que aunque tenga la carrocería convencional «berlina«, era una unidad denominada «La Prima».

No, no es la hija de tu hermano o hermana, sino que es una edición especial, con un equipamiento e imagen muy concreto y es una edición limitada a 500 unidades.

El nuevo Fiat 500 ha crecido un poco más. Se percibe en el exterior y la sensación desde el interior es la de un poco más de amplitud. Pero vamos, que tampoco es para tirar cohetes, ya que estamos hablando de un urbano. Hay tres tipos de carrocerías. Una es la convencional que ha pasado por nuestras manos, que se denomina berlina. También dispone de una versión cabrio en la que el techo se recoge, manteniendo los montantes laterales. Por último, contamos con una versión de 3 puertas, las dos convencionales y una adicional más pequeña situada en el lado derecho, que se abre en sentido contrario al de la marcha. Es muy original, aunque es una solución que ya se ha empleado en otras marcas.

La imagen exterior es muy atractiva y, sin perder un ápice de personalidad, ha evolucionado favorablemente y nos acerca un poco más al futuro.

El frontal destaca por tener unos nuevos faros de tecnología LED y dan la sensación de que siguen siendo redondos, pero es un magistral efecto óptico, ya que el capó delantero parece que «tapa» los faros principales e incluye las luces diurnas que completan la fisionomía que todos conocemos.

No hay parrilla delantera, ya que los motores eléctricos no necesitan tanta refrigeración. Eso ha permitido a los diseñadores trazar un frontal liso y limpio, que incluye la nomenclatura 500, en el centro y bien visible, de aspecto cromado.  El paragolpes sí que cuenta con un pequeño radiador en su zona inferior y dos aberturas en los flancos e incluyen las luces intermitentes (redondas, por supuesto), con un aplique central del mismo color de la carrocería.

La vista lateral, a pesar de haber aumentado su tamaño, es la que todo el mundo reconoceríamos, con esa forma del techo abombada terminada en un alerón y un tamaño muy compacto. El lateral lo recorre una banda cromada que parte de una pequeña tulipa para los intermitentes en forma de flecha e incluso el tirador de la puerta, situado por debajo, tiene un diseño excepcional y está muy bien terminado. Para distinguir que estamos conduciendo una versión muy especial, debajo de la ventanilla trasera nos encontramos inscrito de qué tipo de 500 se trata y como colofón, observamos unas llantas de aspecto diamantado, muy atractivas cuando estamos en movimiento, de 17″.

La zaga también es muy reconocible y emana el aroma 500 por los cuatro costados. Los pilotos mantienen la forma, pero han sido rediseñados y modernizados, con toques de clase en el interior, ya que en un flanco nos encontramos la nomenclatura 500. El portón de acceso al maletero es pequeño y muy vertical y el espacio que nos deja al abrirlo no es, precisamente, el mejor de su clase. Por supuesto, no disponemos de tubo de escape, dejándonos un aspecto más limpio y despejado, con un paragolpes bastante profuso que incluye las luces antiniebla.

En el maletero tan solo podemos ubicar 185 litros, pero es un urbanita y encima eléctrico, así que, en principio, no necesitaremos más. Suficiente para unas pocas bolsas y no cambia un ápice respecto a la generación precedente.

Los asientos traseros son muy cómodos y dos adultos se podrán acomodar perfectamente aunque, en el Fiat 500 sólo se pueden sentar dos personas, ya que no disponemos de una tercera plaza, por pequeña que sea. No obstante, algo de lo que adolece siempre un 500 en esas plazas es de espacio para las piernas si los ocupantes de las plazas delanteras sitúan el asiento muy retrasado.

Delante cambia la cosa, ya que los asientos son más grandes, estaban tapizados en un tejido símil a cuero blanco muy atractivo (aunque muy sucio a la larga), con la nomenclatura 500 destacada en el respaldo y que nos ofrecen una buena sujeción lateral a la altura de nuestra espalda, aunque tan solo suficiente a la altura de nuestras caderas. No importa, ya que en la ciudad no iremos «trameando» ¿no?.

El cuadro de mandos destaca por su simplicidad, pero no por su simpleza. Todo está muy a mano y accesible y el atractivo de lo que nos encontramos ante nuestros ojos es evidente. Existen muchos huecos, muy bien estudiados y muy bien rematados, repartidos por todo el habitáculo. Gracias a esa simplicidad y minimalismo general, el cuadro de mandos puede alojar diferentes espacios específicos para diferentes enseres personales.

El volante multifunción nos oferta un diseño de dos brazos bi-tono tapizado en cuero y con la nomenclatura 500 en el centro de aspecto cromado. Detrás del volante nos encontramos una instrumentación digital con grafías muy atractivas y grandes, en la que no echamos en falta ningún tipo de información respecto a nuestra conducción o la carga de la batería, por ejemplo.

En el centro del salpicadero y en una posición «flotante», nos encontramos con la pantalla del equipo de infoentretenimiento de 10,25″. Tiene unos menús muy simples y su visualización es muy clara, además que contamos con cierta rapidez de respuesta al pasar de una pantalla a otra. Desde ese monitor podremos ver diferentes parámetros del coche y relacionados con nuestra conducción y consumo de energía, además de la información del navegador o la imagen de la cámara de visión trasera de ayuda al aparcamiento.

Debajo nos encontramos, en forma de teclado, algunos botones correspondientes al climatizador, que en el caso de nuestra prueba de hoy, es bi-zona. Justo debajo de los mismos, existe un generoso hueco portaobjetos que sirve, por ejemplo, para ubicar nuestro smartphone y tenerlo siempre a mano.

También muy accesibles son los botones del cambio. Sí, he dicho botones. Además están situados en línea para que nos acostumbremos rápido a su uso y sean más cómodos de accionar. En realidad funciona como un cambio automático al uso, solo que en vez de selector entre los dos asientos, disponemos de botones en el propio salpicadero.

Entre los dos asientos delanteros contamos con una pequeña consola con el botón del freno de mano eléctrico, el volumen del equipo de audio y los diferentes modos de conducción, que en caso del Fiat 500e son tres: Normal, Range y Sherpa.

En el modo Normal, el Fiat 500e se comportará como cualquier vehículo normal, aunque en este caso, hablemos de un eléctrico. Vamos, como un eléctrico normal. Sus reacciones son vivas y es muy ágil moviéndose entre el tráfico rodado de las grandes urbes, aunque también nos permite hacer incursiones un poco más allá y circular alegremente por radiales y carreteras de acceso al mismo ritmo que el resto del tráfico. En modo Range, podríamos decir que se suavizan un poco más las reacciones y sería el equivalente ECO al resto de los vehículos que dispongan de ello, con una mayor capacidad de retención en frenada regenerativa, hasta el punto que, si somos previsores, podamos circular en modo «one pedal». Por último, el modo Sherpa no sé muy bien para que existe, ya que nos limita aún más las reacciones del vehículo y no nos permite superar la barrera de los 80 Km/h. Es curioso estar adelantando a otro coche, furgoneta o camión y que, de repente, se nos quede el coche «muerto». Supongo que esa modalidad existirá para circular por la ciudad y economizar y aumentar el rango de acción de la carga disponible, poco más.

Para finalizar, y algo que me pareció innecesario pero bastante «molón», fue su apertura de puertas desde el interior. Se abren por medio de un botón destinado sólo a ese uso. Me preguntaba que ocurriría si, por lo que sea, falla ese botón. No hay que preocuparse, en los bolsos de las puertas disponemos de un sistema de apertura convencional y de emergencia por si eso pasa. Le da un aire más tecnológico, aunque creo que es del todo innecesario y encarece el producto.

«La Prima», además de su indudable aire «cool» tanto por fuera como por dentro, nos venía con un equipamiento cerrado y bastante bien dotado con, navegador, climatizador bi-zona, modos de conducción, freno de mano eléctrico, llantas de 17″, pantalla de equipo de infoocio táctil de 10,25″, instrumentación digital con pantalla de 7″, apertura y arranque por botón y sin llaves, cámara de ayuda al aparcamiento trasera, asistente de mantenimiento de carril, lector de señales de tráfico, sensores de aparcamiento 360º, control de presión de neumáticos, avisador de fatiga del conductor, detección de vehículos en ángulo muerto, faros delanteros y traseros LED, sensores de lluvia y luces, frenada de emergencia, llamada de emergencia, ordenador de a bordo, techo panorámico abrible,  tapicería de símil cuero y cargador inalámbrico con teléfonos compatibles, entre otros elementos.

El motor es eléctrico al 100% y genera el equivalente a 118 CV de potencia, con un par instantáneo de 220 Nm, asociado a un cambio automático con una sola velocidad y de tipo variador continuo. Con estas condiciones, el 500e «La Prima» acelera de 0-100 Km/h en 9 segundos, es capaz de alcanzar los 150 Km/h de velocidad máxima y, gracias a una batería de 37,3 Kw/h en su capacidad máxima, nos ofrece una autonomía de unos 300 Km.

La batería está centrada y situada en los bajos del vehículo, proporcionándole una estabilidad superior y un aplomo considerable (tampoco es que sea muy relevante ya que es un vehículo urbano). Me sorprendió el «consumo», ya que se conforma con unos 14 Kw/h/100 Km. Nos debemos ir acostumbrando a esas medidas de Kilowatios y tal, pero me sorprendió. ¿Qué significa eso?. Pues que en una conducción normal, con el climatizador y algunos elementos más activados, además de la recuperación de energía; no me dio la sensación de que la batería se consumiera extremadamente rápido.

Se puede cargar al 100% en unas 3 horas en un enchufe rápido y en una toma doméstica, obtendríamos un equivalente a unos 14 Km cada hora.

Las reacciones son típicas de un coche eléctrico y, la verdad, se mueve ágilmente entre el tráfico rodado. Sin lugar a dudas, 9 segundos en alcanzar los 100 Km/h parecen mucho para un vehículo de estas características, pero la sensación que nos daba siempre era la de un empuje muy notable, así que no os dejéis manipular. Lo que es cierto es que a partir de cierta velocidad se nos torna más progresivo, pero en general, las reacciones son «eléctricas». 

Debido a su tamaño nos ofrece ventajas evidentes a la hora de circular o aparcar y su condición de eléctrico, nos proporcionará ciertas ventajas en materia económica y ventajas añadidas en cuanto a circulación urbana y en toda su vida útil. Está bastante mejor trabajado en cuanto a insonorización del habitáculo, algo que, siendo eléctrico, parece muy normal, pero la sensación es que lo han mejorado bastante en ese aspecto. 

Sin duda, el Fiat 500 mantiene su glamour ciudadano por los cuatro costados, pero la generación 2021 nos acerca al futuro más inmediato y sostenible en las grandes ciudades, con una imagen moderna y muy reconocible y un equipamiento referente que encandilará al público objetivo de este modelo. El «agente» 500 evoluciona al «agente» 500e. Una evolución lógica. 

Datos técnicos:

Motor: Eléctrico

Potencia: 118 CV

Acel 0-100: 9 seg

Vel máx: 150 Km/h

Cons: 14 Kw/h 100 Km

Precio: Desde 32.900 euros (versión probada)

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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