Prueba: Ford Fiesta 1.0 EcoBoost Titanium.

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Prueba: Ford Fiesta 1.0 EcoBoost Titanium.

30/08/2017 / 0 Comentarios / 297 / Pruebas
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Al igual que el Seat Ibiza del que hablamos la semana pasada; el Ford Fiesta es un vehículo mítico en nuestro país, ya que fue el primer utilitario fabricado en exclusiva, en la recién estrenada fábrica de Almussafes (Valencia), hace más de 40 años, para todo el territorio europeo.

Sus contenidas medidas, un afortunado diseño (acorde siempre con la época en la que le ha tocado convivir), unas fiables mecánicas y una gran plataforma; han permitido al longevo Ford Fiesta, ser siempre uno de los utilitarios de mayor éxito en el segmento.

Durante toda su dilatada historia han existido versiones para todos los gustos; desde las más económicas y básicas para los más jóvenes y poco experimentados conductores (de hecho; yo aprendí a conducir en un Ford Fiesta C del 86), hasta versiones muy deportivas, y actualmente muy deseadas, como el famoso XR2i, tanto en las versiones MK2 como MK3, que estoy seguro que los más “veteranos” se acordarán de ellas.

Al igual que el Seat 600 que motorizó a una generación entera; el Ford Fiesta contribuyó a que los jóvenes, sobre todo de los 80´s y 90,s, pudieran acceder a un utilitario muy atractivo, relativamente económico, con una conducción muy divertida y muy fiable en términos mecánicos, ya que la sencillez era uno de los rasgos comunes entre todos los modelos del segmento en aquella época.

Pues han pasado muchos años ya desde aquellos tiempos en los que los conductores más jóvenes se decantaban por este tipo de carrocerías y ahora, parece ser que se inclinan hacia los compactos del tipo Ford Focus, ya que, probablemente, les aporten un halo más de deportividad y “testosterona”.

 

Ciertamente; es un hecho que las propias marcas no realizan ya muchos experimentos ni versiones con un marcado carácter deportivo sobre la base de los utilitarios y, salvo alguna excepción muy concreta (por ejemplo en Ford Fiesta ST de 200cv, que es el tope de gama); se limitan a “maquillar” con aditamentos estéticos con ciertas connotaciones deportivas, a vehículos que rara vez, llegan hasta los 150cv.

De esta manera; los vehículos utilitarios se han reconvertido en un segmento más global, que aborda un perfil de cliente más amplio y sobre todo; se han centrado en las posibilidades de personalización en cuanto a colores de la carrocería, interiores o componentes estéticos, para obtener una mayor aceptación de clientes que buscan tener un coche “propio” y único entre la vorágine del asfalto.

También cuentan con la posibilidad de montar un equipamiento de serie realmente amplio que hasta hace bien poco; tan solo tendríamos en segmentos superiores, algo que los hace atractivos a los clientes que buscan tecnología, seguridad y conectividad, pero que no necesitan un vehículo más grande para su día a día.

Pues la última edición del Ford Fiesta nos ofrece eso y mucho más, ya que esta generación es, sin lugar a dudas, la más tecnológica, capaz, personalizable y atractiva de toda la historia en la marca y ya no solo en el seno de la firma, sino que se nos presenta como uno de los rivales más importantes del segmento.

No pierde las líneas generales del Fiesta que nos ha dejado a principios de año, pero sí que se han actualizado de una manera profusa, para obtener como resultado un modelo totalmente nuevo.

Los cambios más significativos y evidentes afectan a la trasera y sobre todo, al interior, pero en su visión frontal nos encontramos con unos nuevos grupos ópticos, más afilados y con un aspecto más tecnológico, con luces LED diurnas incorporadas; nuevo paragolpes rediseñado, también con nuevas luces antiniebla y un capó más alargado que enfatiza la imagen de la parrilla delantera, en nuestro caso de aspecto cromado, y con ciertas reminiscencias a la que monta Aston Martin en sus deportivos (aunque guardando las distancias…)

En la vista lateral observamos que ha aumentado ligeramente de tamaño respecto al Ford Fiesta anterior, alrededor de unos 7 centímetros, por lo que ahora tenemos una carrocería con 4,04 metros de longitud. La plataforma utilizada es la misma que en la versión precedente pero con ciertas mejoras, algo que redunda en un mayor dinamismo y aplomo en orden de marcha.

Pero este aumento de tamaño no se traduce en una mayor habitabilidad aparente, que es muy aceptable para cuatro adultos, pero en nuestra unidad, con el techo panorámico (opción muy atractiva, por cierto) los más altos tendrán algún problema para viajar erguidos del todo en las plazas traseras. Aunque si no mides más de 1,80 no es un problema…

El maletero sí que aumenta ligeramente de tamaño, ya que ahora cuenta con 303 litros, con un espacio muy aprovechable, y sin ser de los más amplios de la categoría, podemos afirmar que es bastante solvente y su acceso bastante cómodo, gracias a que la boca de carga no nos queda demasiado elevada.

En la zaga, las novedades que recibe le nuevo Fiesta, son los nuevos pilotos, que ahora son horizontales y contemplan una nueva visión, en sustitución a los conocidos pilotos verticales que recorrían el pilar C completamente. También cambia el nuevo paragolpes, que incorpora las nuevas luces antiniebla traseras.

Si nos incorporamos al habitáculo, a simple vista observamos que el nuevo Fiesta ha mejorado mucho su aspecto y se ha adecuado convenientemente a los tiempos que corren. La verdad es que nada más montarnos en el puesto de mando, percibimos un gran salto cualitativo respecto a la generación anterior.

Los plásticos utilizados en el interior son de una mayor calidad, tanto de una forma visual, como al tacto y nos evocan a segmentos superiores. También los ajustes de los diferentes paneles son muy buenos y todo el conjunto nos aporta una gran sensación a los mandos.

Precisamente el cuadro de mandos es uno de los cambios más evidentes, ya que sustituyen la gran cantidad de botones y una pantalla monocromática, que servía para visualizar algunos conceptos del ordenador de a bordo; por una gran pantalla táctil de aspecto flotante y 6,5 pulgadas, con una gran resolución, unos menús muy bien estructurados y un sistema de infoentretenimiento que actúa con mucha rapidez.

También observamos que el salpicadero se nos muestra un poco más vertical, lo que nos facilita el acceso, por ejemplo, a los mandos de la climatización, sin tener que desviar mucho la mirada del frente.

Los cómodos asientos por su parte, nos ofrecen una gran sujeción lateral y tienen un gran mullido para poder afrontar viajes largos sin cansarnos en exceso. La posición de conducción también es muy sencilla de encontrar, gracias a los múltiples reglajes tanto del asiento como del genial volante multifunción, que por cierto, tiene un gran tacto y la medida justa para todos aquellos a los que les guste conducir.

En cuanto a la información percibida del cuadro de instrumentos, es bastante nítida y simple de interpretar y el display del ordenador de a bordo situado entre los dos relojes, nos ofrece los parámetros necesarios al primer golpe de vista, siendo muy completa a la vez.

De todas maneras; el acabado Titanium del que disponíamos en la prueba, resulta ser uno de los más equipados de la gama, con excepción del sibarita Vignale, que cuenta con un acabado de otro nivel. Entre otras cosas, nuestra unidad de prueba montaba climatizador bi-zona, volante multifunción con los mandos del Bluetooth, el equipo de audio, el control de velocidad de crucero con limitador y los del ordenador de a bordo, asistente de cambio involuntario de carril, apertura y arranque sin llave, lunas traseras tintadas, asistente de arranque en pendiente, sistema de aparcamiento pseudo-asistido, con sensores delanteros y traseros y cámara de visión trasera, equipo de infoentretenimiento con pantalla táctil de 6,5 pulgadas y compatible con Android Auto y Apple Car Play, navegador, techo solar panorámico y practicable eléctricamente la sección delantera, equipo de audio Premium firmado por Bang&Oluffsen con 10 altavoces, Start/Stop y llantas de 16 pulgadas entre otros elementos. Vamos; que venía “alicatado” hasta el techo (y nunca mejor dicho…)

Si hablamos de mecánicas, nosotros tuvimos la fortuna de probar el novedoso motor de tres cilindros gasolina 1.0 EcoBoost, premiado con el galardón de “Motor del Año” por tercera vez consecutiva, con 100cv, un Par máximo de 170 Nm y que nos procura unas prestaciones muy coherentes, acelerando de 0-100 Km/h en 10,5 segundos y alcanzando una velocidad punta de 185 Km/h, todo ello, con unos consumos ajustados en ciclo mixto de tan solo 4,3 l/100 Km.

Por concepto, potencia y prestaciones; este Fiesta es un rival directo del Seat Ibiza que probamos la semana pasada y la verdad, es que ambas mecánicas se asemejan mucho en cuanto a funcionamiento se refiere.

Es una mecánica muy silenciosa y agradable, que entrega su potencia de una manera homogénea y continuada, pero con la que enseguida nos encontraremos circulando a velocidades bastante por encima de lo legal, sin apenas darnos cuenta.

No nos brindará unas aceleraciones fulgurantes ni a simple vista, tiene una “patada” instantánea, pero el Ford Fiesta con esta configuración, nos ofrece unas prestaciones muy aceptables, con un silencio de rodadura excelente y la verdad es que en cuanto a recuperaciones, es una mecánica con una gran elasticidad, en parte también, a su estudiada transmisión de 6 relaciones, con un accionamiento muy preciso y unas marchas muy bien escalonadas.

Una vez en marcha, lo primero que percibimos es una dirección muy precisa, aunque muy filtrada y poco comunicativa con lo que ocurre debajo de las ruedas. No obstante, nos ofrece un guiado quirúrgico y el conjunto reacciona al instante con las órdenes que transmitimos desde el volante.

El nuevo Fiesta, como hemos dicho antes, mantiene la plataforma de la anterior generación con algunas mejoras. Esto es muy buena noticia, ya que la generación anterior se caracterizaba por tener un gran chasis, que lo proyectaba como un coche muy ágil y equilibrado.

Pues en ese ámbito, sea el motor que sea el que monte el nuevo Ford Fiesta, es tal su aplomo y su gran puesta a punto, que directamente podríamos afirmar que es uno de los mejores del segmento en cuanto las cosas se ponen complicadas y la carretera se vuelve más ratonera.

A pesar de que en nuestra versión contábamos con un esquema de suspensiones relativamente ligero y con un tarado tirando a blando, desde el interior no nos daba nunca la sensación de pérdida de control y de motricidad y es más; en cuanto forzábamos un poco más la situación, la zaga nos ayudaba a redondear la curva, algo que no suele ser muy común en un tracción delantera.

Si nos decantamos por el acabado ST, este esquema de suspensiones se endurece, además de contar con aditamentos estéticos que lo hacen más deportivo, pero vamos, que incluso con unas suspensiones más “amables” como las nuestras, el pequeño Fiesta se comporta muy bien en su paso por curva.

También es muy apropiado para realizar viajes y escapadas más largas y para circular por carreteras con buen firme, ya que si hay un apartado en el que el nuevo Fiesta destaca, es precisamente en su silencio de rodadura y en el confort general que transmite en todo momento a sus ocupantes.

En definitiva, la nueva generación del Ford Fiesta se nos presenta con una imagen muy atractiva y coqueta, pero sin perder de vista las líneas maestras que hicieron del anterior Fiesta todo un superventas. También el interior ha ganado muchos puntos en materia de ergonomía y sensación de calidad, además de que incorpora un amplísimo equipamiento de serie, con el acabado Titanium. 

En conjunto; es un utilitario que me ha gustado, a pesar de que el ligero aumento de tamaño de la carrocería, no se traduzca en una habitabilidad mayor de la que ya conocíamos. De todas formas; la mecánica tricilindrica me ha parecido muy silenciosa y con unas prestaciones suficientes para cualquier conductor medio. Es muy confortable en todo tipo de situaciones, pero tiene un lado dinámico que me ha sorprendido mucho y unas reacciones muy neutras, que aportan un cierto halo de seguridad y control que se agradece. 

La nueva generación del Fiesta se nos muestra como un vehículo muy completo, atractivo, tecnológico, frugal y muy dinámico, además de contar con una gran gama de mecánicas para todos los gustos y necesidades.

Sin lugar a dudas; será uno de los “cocos” a batir dentro del segmento B, ¿no creéis?.

 

 

 

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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