Prueba: Ford Focus 2.0 EcoBlue ST Line

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Prueba: Ford Focus 2.0 EcoBlue ST Line

10/10/2018 / 0 Comentarios / 373 / Pruebas
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El Ford Focus revolucionó el mercado de los compactos cuando sustituyó al Escort. Lo revolucionó gracias a un diseño innovador denominado “New Edge”, un chasis que superaba con creces, por efectividad, a todo lo conocido hasta el momento y un acento deportivo que más tarde demostró en las pruebas más duras del campeonato del mundo del rallyes.

Desde aquel entonces, varias han sido ya las generaciones del Focus que se han ido aconteciendo, y a pesar de que yo no me metí de lleno en el mundo del automóvil hasta bastante más tarde, puedo decir que he tenido la fortuna de probar todas y cada una de ellas.

Habiendo comprobado la evolución y las vicisitudes de todas las generaciones de uno de los compactos más efectivos y laureados de todos los tiempos, tenía muchísimas ganas de ponerme a los mandos del último componente de esta saga, ya que según la publicidad y lo que he podido leer de la prensa especializada, esta nueva generación supera con creces todas las expectativas que podríamos tener del excelente y popular Ford Focus.

Ciertamente; esas expectativas son muy altas, ya que la última generación del Focus, de la que os hemos ofrecido varias pruebas en los últimos dos años, era ya uno de los componentes destacados dentro de su segmento. Pero todo en esta vida se puede superar y no hay nada imposible así que, he de decir que por lo menos, la planta con la que se nos presenta esta nueva edición, es realmente atractiva y muy sorprendente.

Sin perder el rumbo y el lenguaje de diseño de la firma norteamericana, nos topamos ante una carrocería más estilizada y con un aire aún, más deportivo y poderoso que lo conocido hasta ahora. Bueno; el acabado ST Line también tiene que decir mucho respecto a su aportación visual, como podéis observar en las fotos, pero no obstante, el nuevo Focus obtiene un carácter más agresivo y proporcionado que lo que conocíamos hasta el momento.

La carga emocional y agresiva recae, sobre todo, en su vista frontal. La nueva parrilla delantera cuenta con un entramado muy deportivo, con acabado en panal de abeja, enmarcado sobre un nuevo paragolpes delantero muy elaborado, con un diseño muy deportivo y descarado, que incluye sendas aberturas laterales que favorecen el flujo del aire alrededor del vehículo y que incluye, dentro de la misma pieza, un pequeño splitter delantero, al más puro estilo de los vehículos más Racing y de competición.

Mantiene los faros rasgados, muy reconocibles dentro de la saga Focus, aunque ahora cuenta con una nueva iluminación diurna por medio de LED mucho más intensa y dividida en un juego doble. Por otra parte, y ya que hablamos de sus faros delanteros, también cuentan con tecnología de iluminación LED. Por último; un capó delantero con sendas nervaduras bastante marcadas, también nos ofrece alguna pista de lo que nos puede ofrecer este coche en marcha.

En su vista lateral, obviamente lo que nos encanta, son sus exclusivas y preciosas llantas de 18 pulgadas, aunque su perfil también nos demuestra el alto potencial de esta plataforma para futuras versiones más poderosas.

Parece más pegado al suelo y más alargado que la anterior generación. Con una longitud de 4,37 metros, una anchura de 1,82 y una altura de 1,45 metros, adquiere un interior extremadamente cómodo, con unas plazas traseras muy aprovechables y en donde personas de hasta 1,90 metros de altura no tendrán ningún problema para acomodarse, ni por altura, ni por anchura, ni por especio disponible para las rodillas.

El único “pero” es la forma de acceder a esas plazas posteriores, ya que hay que realizar un ejercicio de genuflexión más acusado de lo que debería ser habitual, y esto es debido, no al vano de espacio que nos permite la apertura de esas puertas, sino a la prominente caída del techo, más acusada desde el pilar B. Esa caída del techo, junto con una línea lateral ascendente, y una nervadura muy marcada sobre la base de sendas puertas, nos trasladan una visión muy deportiva, rematada por último, con un gran alerón posterior que acentúa aún más esa percepción.

En la zaga, cambian por supuesto, el paragolpes trasero, un reflejo de agresividad más, junto con las formas del delantero, que incluyen los faros antiniebla y un discreto difusor con una doble salida de escape, además de recibir unos nuevos pilotos, de tecnología LED, que actualizan y cambian totalmente su diseño y rompen con la estética establecida en las anteriores generaciones, que se situaban a los lados de la luna.

Abrimos el maletero, cuya boca de carga se nos queda muy próxima al suelo y es muy fácil en su acceso, y nos encontramos con un espacio que se encuentra dentro de la media del segmento, con 375 litros de capacidad y un espacio de carga bastante aprovechable, además de contar con bolsos laterales para dejar objetos de uso habitual y que no rueden por el maletero.

El habitáculo, como hemos adelantado, cuenta con una amplitud muy reseñable, por encima de la media en este segmento, a pesar de que su imagen exterior, nos pueda hacer pensar lo contrario. Las plazas delanteras son muy confortables, aunque notamos un mullido un tanto blando que puede hacer que nos cansemos más de la cuenta en un viaje largo. No obstante; sujetan muy bien el cuerpo en desplazamiento lateral.

Ante nosotros, un cuadro de mandos que se asemeja mucho a lo que vimos en su momento con el Ford Fiesta. Contiene la misma estructura y una vez más; debemos decir que Ford trabaja mucho la calidad ergonómica de sus interiores.

Todo está muy a mano y todo es muy fácil de ver e interpretar. De esta manera, obtenemos una gran sensación de que solamente nos debemos preocupar por conducir y que todo lo tendremos controlado a un golpe de muñeca.

Los materiales utilizados en su construcción, también están muy mejorados, y con excepción de algunas zonas no visibles, nos encontramos con una gran calidad a todos los niveles y unos ajustes encomiables. El volante multifunción es de un tamaño perfecto y está tapizado en cuero con costuras a color, en combinación con las costuras del tapizado de los asientos. Desde ahí, podemos acceder a la mayoría de las funciones básicas de control, para que no tengamos que soltar las manos bajo ningún concepto.

El cuadro de relojes por su parte, sigue siendo analógico y huye de la tendencia actual de los cuadros digitales con mucha y muy variada información, que a veces llegan a abrumarnos. En el Focus la lectura es muy simple y al primer golpe de vista, e incluye todo lo necesario a saber durante nuestra conducción, con grafías muy grandes en la pantalla central del ordenador de a bordo.

No obstante; también disponíamos de la ayuda del HUD (Head Up Display) que proyecta la información más relevante sobre una placa de plástico transparente, delante de nuestros ojos. Nos mostraba la velocidad, la información del control de velocidad de crucero adaptativo, del sistema de mantenimiento de carril o del lector de señales de tráfico. Tiene unas grafías muy grandes y vistosas y es una ayuda muy conveniente a la hora de nuestra conducción.

En el centro, los mandos están dispuestos en forma de cascada, con una pantalla de 8 pulgadas táctil del equipo de infoocio en la parte superior, que dispone de unos menús sencillos y que cuentan con botones muy grandes, además de funcionar bastante bien. Debajo, se agradece que sigan manteniendo los mandos físicos del sistema de climatización, en este caso bizona y más abajo, contamos con un hueco vaciabolsillos, que incluye puertos USB una toma de corriente de 12V y el sistema de inducción para cargar el móvil por medio del protocolo Qi.

Por último, entre los dos asientos delanteros observamos una serie de pulsadores y mandos que nos llaman mucho la atención. En la parte inferior, vemos algunos botones que gestionan sistemas como el repliegue de la pantalla del HUD, la desconexión del sistema Start/Stop o del sonido de los sensores de aparcamiento, el botón del aparcamiento asistido (del que hablaremos más adelante), de los diferentes modos de conducción (Normal, ECO, Sport y Snow) o la desconexión del ESP.

Delante de todos ellos vemos un mando giratorio. Ese mando giratorio es el selector del cambio, ya que en nuestro caso, disponíamos de una unidad con el novedoso cambio automático de 8 relaciones. Está inspirado en el mismo sistema que ya montan desde hace tiempo modelos de Jaguar y Land Rover, aunque en este caso, no emerge de la nada cuando ponemos en marcha el motor. Es muy sencillo de accionar y su funcionamiento, simplemente delicioso. También podemos seleccionar conducir con un modo manual con las levas que hay detrás del volante, pero sinceramente; es tan buena la gestión que es bastante más satisfactorio conducir siempre en modo automático.

Mención aparte haremos del sistema de aparcamiento autónomo. Este sistema se ha visto mejorado y con el cambio automático, es capaz de aparcar por si mismo en casi cualquier circunstancia. Y cuando digo por si mismo, es que ni siquiera es necesario estar gestionando ni el acelerador ni el freno.

El funcionamiento es muy simple. Cuando buscamos un aparcamiento, pulsamos el botón, accionamos el intermitente correspondiente y seleccionamos desde la pantalla, de qué forma nos disponemos a estacionar, bien en línea o bien en batería. Cuando detecta un hueco en el que cabe nuestro vehículo, el sistema nos ordenará frenar y seleccionar el modo neutro del cambio, además de, como medida de seguridad, dejar pulsado el botón de aparcamiento asistido hasta que no se termine la maniobra. A partir de ese momento, el Focus es capaz de aparcar él solito, manejando el cambio, el acelerador, el freno y el volante, de manera totalmente autónoma.

Ahora los más escépticos pensarán que sí, que está muy bien, pero que se tarda menos en aparcar de la manera más tradicional, porque hasta que se lo piensa, lo detecta, hace las maniobras y tal, se montan unas caravanas incómodas detrás de nuestro vehículo. Pues se equivocarían, ya que el nuevo sistema de aparcamiento autónomo de Ford, nos sorprendió con una velocidad de maniobra y de reacción impresionantes y si alguna vez puedo comprobarlo, me gustaría hacer una comparativa entre este sistema y la forma tradicional para saber cual sería el sistema más efectivo. Sería un experimento muy interesante…

De todas formas, nuestro acabado ST Line, corresponde a la gama más dotada de serie junto con el acabado Vignale, así que a nuestra unidad de pruebas, casi no le faltaba ningún elemento que se pudiera montar. Así pues, disponíamos de navegador, pantalla de infoocio táctil de 8 pulgadas, ordenador de a bordo, HUD, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, llantas de 18 pulgadas, climatizador bizona, aparcamiento autónomo, Start/Stop, sistema de mantenimiento de carril, asistente de luces y lluvia, luces LED delanteras y traseras, asistente de arranque en pendiente, lector de señales de tráfico, asistencia de evasión de obstáculos, frenado de emergencia en ciudad con detección de peatones y ciclistas, cámara de visión trasera, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, sistema de control por voz SYNC, control de presión de neumáticos, acceso y arranque sin llave o equipo de audio Bang&Oluffsen, entre otros muchos elementos, también estéticos, correspondientes a este acabado tan deportivo.

El motor correspondiente a nuestra unidad, es el conocido 2.0 EcoBlue de tecnología diésel que generaba 150cv, con un par máximo de 370 Nm y, como hemos dicho, estaba asociado a una caja de cambios automática de 8 relaciones. Obtiene unas prestaciones máximas bastante aceptables, con 210 Km/h de velocidad punta, una aceleración de 0-100 Km/h en 9,3 segundos y un consumo en ciclo míxto, homologado por la marca, de tan sólo 4,5 l/100 Km.

Es una mecánica bastante activa, con una gran elasticidad y que empuja de una manera encomiable desde muy bajas revoluciones, además de ser bastante silenciosa, debido al gran aislamiento del habitáculo, que también ha sido mejorado. Obtiene muy buenas recuperaciones y el nivel de aceleración es muy bueno y muy fácil de gestionar.

Si hablamos de su comportamiento, la verdad es que si el Focus de la anterior generación, ya era un punto de referencia en este campo, las sensaciones dinámicas del nuevo Focus superan con creces todo lo que podríamos conocer hasta ahora.

Durante su conducción por carreteras convencionales y a un ritmo contenido, se nos muestra como un compacto muy confortable que absorbe muy bien las imperfecciones que podría tener el asfalto y todo ello, a pesar de que hablamos que nuestra edición ST Line, cuenta con un esquema de suspensiones más elaborado y en este caso, rebaja la altura de la carrocería en unos 10mm.

Esta peculiaridad, se traduce en un aplomo impresionante cuando circulamos de una manera deportiva en una carretera revirada de montaña. Parece que el chasis del nuevo Focus lo soporta absolutamente todo y hace que el coche no pierda las maneras bajo ningún concepto. Las suspensiones son firmes, pero no permiten sacudidas incómodas dentro del habitáculo si la carretera está muy rota. ¿Se sienten los baches?, sí; pero no de una manera muy exagerada.

Soporta muy bien los cambios continuados de dirección y los virajes se hacen adictivos, cuando comprobamos que las ruedas y el conjunto, van siempre donde dirigimos nosotros con el volante. Tiene una dirección muy directa y comunicativa, por lo que siempre sabremos hasta donde llegan los límites de adherencia y motricidad del nuevo Focus. Su comportamiento es muy neutro siempre; bien sea cuando circulamos de una manera coherente o cuando nos desmelenamos en una carretera de montaña. Ese dato nos procura una confianza extrema sobre lo que tenemos entre manos y nunca nos sorprenderá con una mala reacción, ni con subvirajes ni con sobrevirajes.

Realmente, es un compacto que siempre nos ha gustado a la hora de exprimir sus posibilidades. Es más; incita a que siempre puedas ir a buscarle las cosquillas. Pero es que esta nueva generación del Focus ha superado cualquier expectativa que pudiéramos tener sobre él y mejora en todos y cada uno de los aspectos que ya de por si; eran muy buenos.

Diseño, ergonomía, practicidad, tecnología y un toque dinámico y deportivo muy acusado, es lo que nos ofrece el nuevo Focus, más si cabe, esta versión denominada ST Line. Impresiona su imagen, pero aún más, impresiona su gran comportamiento, lo que corresponde una buena base para ediciones más radicales; que llegarán…

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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