Prueba: Ford Kuga 2.5 PHEV ST-Line X.

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Prueba: Ford Kuga 2.5 PHEV ST-Line X.

22/07/2020 / 0 Comentarios / 257 / Pruebas
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PHEV, Plug in Hybrid; es una terminología que estamos oyendo mucho en los últimos tiempos y a la cual, nos deberemos acostumbrar en todas las formas y marcas. Todo el mundo ha empezado la «carrera» de la electrificación de su gama y todo el mundo nos quiere ofrecer soluciones coherentes y de vanguardia que supondrán la victoria o el fracaso comercial en un futuro próximo.

La marca americana se quiere desmarcar del resto sin prisa pero sin pausa y ha prometido que pretende electrificar su gama al completo de aquí hasta el 2022, hasta completar 18 modelos nuevos distintos con diferentes tecnologías de propulsión eléctrica.

Uno de los primeros vehículos de su gama que se adhieren a esa electrificación es el recientemente presentado Ford Kuga, el SUV de referencia en la marca (por lo menos en Europa) con el que podemos elegir entre varias motorizaciones, sean cual sean nuestras necesidades o gustos. Por supuesto; mantienen las motorizaciones tradicionales en diésel y gasolina, pero aprovechando su renovación, para esta ocasión también podemos elegir nuestro Kuga con un sistema Mild Hybrid, que consiste en un motor diésel 2.0 con 150cv con un motor eléctrico que nos proporciona asistencia de par cuando necesitamos más «chicha» y atesora unos consumos más ajustados.

También contamos (contaremos, que hasta después del verano no saldrá a la venta) con una versión híbrida, asociada a una mecánica 2.5 en combinación con un motor eléctrico y una batería autorecargable, que nos permitirá circular en modo totalmente eléctrico en momentos puntuales.

Y como «joya» de la corona, disponemos de la versión híbrida enchufable (PHEV) que es de la que hablaremos hoy y el objeto de nuestra prueba. Es, quizás, la versión más interesante de toda la gama y se diferencia de la versión híbrida «a secas» por tener la posibilidad de poder enchufarlo y obtener una autonomía eléctrica pura de hasta 54 Km. Genera 224cv de potencia máxima y está asociado a un cambio automático por variador continuo, que transmite la potencia a las ruedas delanteras.

Pero antes de contaros qué nos ha parecido su tecnología híbrida enchufable y su comportamiento, comenzaremos hablando de su nueva imagen y sus nuevas aptitudes, ya que el Kuga es un vehículo totalmente nuevo, aunque plenamente reconocible.

Comenzamos con su frontal, que se nos presenta más afilado y estilizado que en la anterior edición, pero sin perder ese dinamismo que imprimen a todos los productos de la marca americana y más, cuando estamos hablando de la edición ST Line X. Mantiene esa rotundidad marcada por su gran parrilla delantera de forma hexagonal y con entramado en forma de panal de abeja, enmarcada en un amplísimo paragolpes muy elaborado que contiene las luces antiniebla de tipo LED delimitadas en un fondo negro brillante en contraste.

Por su parte, los faros delanteros también son nuevos y se nos muestran más afilados e inclinados que en la generación precedente, dándose un toque y un cierto parecido a los que ya conocimos con el Ford Focus de última generación. Son de tecnología LED inteligentes y nos ofrecen una visión óptima en horas nocturnas.

En su vista lateral, nos sorprende su escasa altura respecto al suelo a pesar de ser un SUV, ya que sólo contamos con 16 cm oficiales para las unidades híbridas enchufables PHEV y que entendemos que igual es algo menor con el acabado que nos ocupa, debido a los diferentes aditamentos estéticos deportivos que nos ofrece. En las versiones más convencionales, la altura libre respecto al suelo es bastante mayor, por lo que le hace un SUV algo más capaz en rutas fuera del asfalto.

También ha crecido en dimensiones y ahora es más largo y más alto que la generación anterior favoreciendo la habitabilidad interior, un dato que, como veremos más adelante, ha repercutido en un mayor espacio interior y de maletero. Llama la atención que, a diferencia de otros congéneres similares, en este caso no disponemos de protecciones en plástico para los bajos ni para los pasos de rueda, ya que éstas, están pintadas del mismo color de la carrocería, orientándonos claramente a una circulación por carretera en mayor medida.

Llaman la atención unas preciosas llantas de 19″ y sus líneas generales son de carácter ascendente, lo que también nos inculca la idea de dinamismo aunque el vehículo esté parado.

En la zaga, observamos un tono poderoso y deportivo, con un paragolpes prominente que contiene dos salidas de escape, un gran portón de acceso al maletero con las letras Kuga en el centro y un alerón posterior que cubre una luna bastante generosa. Los pilotos también son de nuevo diseño y disponen de tecnología LED para la iluminación.

Abrimos el maletero de accionamiento eléctrico y con la posibilidad de acceder a él con un ligero toque con el pie por debajo del paragolpes. Nos deja una gran y amplia boca de carga, ya que el perfil parte desde bastante abajo, por lo que es bastante sencillo colocar objetos pesados o voluminosos en su interior. Una vez abierto, nos descubre un espacio diáfano y muy aprovechable de 411 litros. No es un maletero excepcional, ni mucho menos, pero tiene esa capacidad de carga como consecuencia de la instalación del sistema de freno regenerativo del eje posterior situado por debajo. En los laterales existen ganchos para colgar bolsas y también tenemos tomas de 12V. En general, tiene un tamaño justo, aprovechable, amplio y homogéneo además de tener un acceso muy cómodo.

Entramos a esos asientos traseros y…, espera. Cuando abrimos la puerta vemos como una protección de plástico emerge de la nada para evitar que golpeemos o rayemos a los coches de al lado. Gran idea. Nos encontramos con unas plazas excepcionalmente amplias en donde dos adultos se encontrarán a sus anchas tanto por altura, como por espacio para las rodillas. La plaza central, como suele ocurrir es más incómoda y generalmente se nos muestra un tanto más estrecha.

Delante, nos reciben unos asientos deportivos muy confortables tapizados en una perfecta combinación de cuero y tejido, con costuras en rojo que distinguen a esta edición un poco más deportiva del Kuga. Son unos asientos cómodos, muy aptos para largos trayectos, pero adolecen de falta de sujeción lateral si lo que queremos es imprimir un ritmo dinámico en una carretera de montaña. También nos definen ese carácter dinámico y diferenciador, un volante multifunción revestido en cuero, con un grosor perfecto y con costuras en rojo y el pedalier de aluminio perforado. Son aditamentos muy atractivos, pero que tan sólo cumplen con una función estética.

Ante nosotros observamos un cuadro de instrumentación digital configurable con información muy relevante e inherente a la conducción en tiempo real. En nuestro caso, el indicador de las revoluciones es sustituido por un indicador de recarga y en el centro del mismo observamos dos grafías que nos indican cuándo y cómo se utilizan el motor de combustión y el motor eléctrico. En general tiene muy buena visibilidad en todo momento, aunque para mi gusto, tiene una tonalidad bastante clara y a veces, las incidencias de los rayos solares hacen de las suyas.

No obstante, en nuestro caso contábamos con la inestimable ayuda del sistema HUD, que se proyecta ante nuestros ojos sobre una gran pantalla de metacrilato y en el que podemos ver la velocidad a la que circulamos, el lector de las señales de tráfico o algunos elementos derivados de los diferentes sistemas de ayuda a la conducción.

En el centro, observamos la gran pantalla táctil del equipo de infoocio, con unos botones grandes y muy fácil de interpretar y actuar sobre el sistema. Tiene una visión muy buena y además de poder ver algunos elementos del equipo de serie que incluía nuestro Ford Kuga PHEV, podemos visionar, con una nitidez asombrosa, las imágenes procedentes de las diferentes cámaras de ayuda al aparcamiento o el sistema de navegación. Más abajo, disponemos de los mandos del climatizador bizona. En la zona más inferior, es nuevo el hueco para ubicar el móvil y que éste se recargue por medio de inducción

Vamos con el hueco entre los dos asientos, que tiene mucha «miga». Para empezar, una de las cosas más llamativas es el selector del cambio automático de variador continuo que, en este caso y como viene siendo ya habitual en todos los Ford con cambio automático, es un mando giratorio con el que podremos seleccionar cualquiera de las opciones que deseemos. En el centro del mismo hay un botón con una L que cuando lo pulsamos, aprovechamos mejor las frenadas regenerativas y nos ofrece una mayor potencia de retención con tan solo soltar el pedal del acelerador. De esta manera, podremos optimizar la carga eléctrica de la batería y ganar algunos kilómetros de autonomía.

Debajo nos encontramos con varios botones de generosas dimensiones. El más común es el de desconexión del sonido de los sensores de aparcamiento y contamos con otro que es el sistema de aparcamiento semi-autónomo. Después existe un botón con la nomenclatura EV y desde el cual, podremos elegir entre cuatro opciones de cómo queremos circular en cada momento y cuándo gastar la batería y la carga eléctrica: EV Auto, EV Now, EV Later y EV Charge.

También disponemos de un botón para elegir los diferentes modos de conducción entre Normal, ECO, Deportivo, Terreno Resbaladizo o Nieve/Arena Profunda. Cada uno de ellos configura el tacto de la dirección, algunos sistemas de ayuda a la conducción o la entrega del motor para cada situación.

En general, Ford cuida mucho la ergonomía en sus productos y en el Kuga PHEV no podría ser de otro modo. Los materiales empleados son plásticos vistosos, de buena factura y muy agradables al tacto, además de contar con unos ajustes excepcionales. Los mandos y botones están situados de una forma lógica y so bastante grandes a la hora de utilizarlos. Por último, los sistemas digitales nos ofrecen una información muy amplia, tienen una gran visibilidad y son muy simples de interpretar al primer golpe de vista.

No obstante, nuestra unidad de pruebas al ser la versión más dotada de toda la gama, además del paquete deportivo ST Line X, con diferentes aditamentos en la carrocería y el interior, estaba extremadamente bien equipada con navegador, HUD, climatizador bi-zona, equipo de infoocio con pantalla táctil de 8″, llantas de aleación de 19″, techo solar eléctrico y panorámico, control de velocidad de crucero adaptativo, aviso de cambio involuntario de carril, asistente de mantenimiento de carril, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámaras, lector de señales de tráfico, cuadro de instrumentos digital con pantalla de 12,3″, apertura y arranque sin llave, portón de maletero eléctrico, ordenador de a bordo, sensores de luces y lluvia, luces LED, llamada de emergencia, aviso de vehículos en ángulo muerto, detección de tráfico cruzado, control de presión de neumáticos, aparcamiento pseudo-autónomo, modos de conducción, asistente de arranque en pendiente, frenada automática con detección de peatones, Start/Stop o el impresionante equipo de audio firmado por el especialista Bang&Oluffsen, entre otros múltiples elementos. 

La configuración mecánica es también muy interesante, ya que consta de un gigantesco motor de combustión de gasolina 2.5 Duratec que genera 152cv de potencia, que se combina con un motor eléctrico de 132cv, para dar como resultado una potencia total de 224 cv. El conjunto está asociado a una caja de cambios automática de variador continuo, y a pesar de que no me gusten este tipo de cambios, la verdad es que es realmente sorprendente su funcionamiento lineal y silencioso. 

De esta manera, el Ford Kuga PHEV obtiene unas prestaciones muy respetables, con una velocidad máxima de 200 Km/h, una aceleración de 0-100 Km/h en 9,2 segundos y, lo más sorprendente de todo, un consumo medio en ciclo mixto homologado de tan solo 1,4 l/100 Km. 

Es una combinación muy reseñable sobre la que podremos actuar nosotros mismos y elegir cuándo utilizar cada tipo de motor a nuestro antojo, aunque en condiciones normales, es el propio vehículo el que elige qué utilizar en cada momento según sean nuestras demandas con el pedal del acelerador. De todas formas, priorizará siempre la propulsión eléctrica. El deposito de gasolina es bastante pequeño, aunque hay que tener en cuenta que si cargamos la batería de forma habitual, disponemos de 56 Km diarios para realizar nuestros quehaceres y de esta manera, podremos no visitar una gasolinera en mucho tiempo. No obstante, con el botón EV de la consola central, podemos elegir si guardamos la energía eléctrica para más adelante o si circulamos en modo totalmente eléctrico hasta que se agote la carga, por poner dos ejemplos gráficos. 

La batería se sitúa debajo del conjunto y se recarga por medio de un enchufe situado en una de las aletas delanteras. En un enchufe convencional, la recarga completa se podrá realizar entre unas 3,5 y 4,5 horas.

Sus prestaciones no dependen de la carga acumulada y no varían, ya que podremos circular de manera normal y a velocidades de crucero tan sólo con el motor eléctrico, no disparándose mucho el consumo si utilizamos el motor de combustión, ya que la aerodinámica es bastante buena y además me consta que han rebajado bastante peso respecto a la generación precedente.

Con la frenada regenerativa podremos aumentar nuestra autonomía eléctrica y si pulsamos L de la caja de cambios, la capacidad de retención se percibe de manera más notable y se aprovecha mejor la energía de las frenadas o reducciones para cargar la batería, pudiendo incluso circular en la modalidad One Pedal, aunque para eso nos hace falta un poco más de ensayo. 

Una vez en marcha, sorprende su capacidad de aceleración desde parado ya que, hasta un régimen determinado, arrancamos siempre con el motor eléctrico y ya sabéis que las reacciones son instantáneas. Es un vehículo bastante confortable, aunque de serie montamos un esquema de suspensiones deportivo, que absorbe bien las irregularidades del asfalto (sin alardes) y nos ofrece un aplomo general bastante considerable a su vez. Es muy apropiado para realizar largos trayectos por carretera, puesto que su silencio de rodadura es la nota predominante en todo momento y el sistema sabe combinar a la perfección ambos tipos de propulsión sin que desde dentro percibamos nada. 

Cuando la cosa se complica y la carretera se vuelve más sinuosa y técnica, notamos el mayor peso del Kuga PHEV y su sistema híbrido, algo que lo hace menos ágil si lo que queremos es realizar una conducción dinámica. No hay que preocuparse, ya que su menor altura respecto al suelo, sus suspensiones con un tarado más firme y las innumerables ayudas electrónicas del vehículo, hacen que sus reacciones sean siempre nobles, predecibles y seguras. 

Fuera del asfalto, las capacidades de esta versión son muy limitadas ya que, además de contar tan solo con tracción delantera, no cuenta con ningún tipo de aptitud que lo ayude en esas circunstancias. Definitivamente, es un modelo con el que viajar relajadamente, pero no es apto para salirnos de la vía negra. 

La dirección, por su parte, no transmite con fidelidad lo que ocurre debajo de los neumáticos y se nota bastante artificial, algo que nos condicionará a realizar algunas pequeñas correcciones de volante en mitad de una curva. Por otra parte, el sistema de frenos es bueno. Detiene con diligencia al conjunto, además de contar con la frenada regenerativa. Como nota curiosa, observamos entre los radios de las llantas unas pinzas muy vistosas pintadas en color rojo, algo que acentúa aún más su carácter deportivo y su gran imagen ST Line X. 

El nuevo Ford Kuga PHEV no destaca ni como SUV ni como turismo pero en conjunto, mantiene un rol muy equilibrado que convencerá a muchos usuarios que busquen un vehículo de todo uso. Su imagen es más moderna y madura, además el paquete ST Line X le sienta realmente bien, tanto en el exterior como en el interior. Posee un equipo de serie bastante notable que nos hará la vida a bordo más confortable y segura. Es más grande y amplio, está muy bien acabado y los materiales utilizados, su ensamblaje y la ergonomía, son referencia entre sus competidores más directos.  Su tecnología híbrida también es una gran referencia y la combinación de los motores eléctrico y de combustión es muy acertada, con una gran potencia, una gran respuesta y un consumo realmente ajustado en la mayor parte de los trayectos. 

Como contrapartida, no es precisamente uno de los modelos más ágiles del mercado y hacer con él una conducción dinámica es posible, pero con mucho tiento. Las suspensiones bastante duras tampoco nos han convencido del todo, además de tener una dirección un tanto artificial.

No obstante es un gran modelo, globalmente hablando, y encandilará a los usuarios que demanden espacio, confort, imagen, tecnología, equipamiento y unos consumos frugales, tanto en su día a día como en trayectos y viajes largos. Sin lugar a dudas, es un gran punto de partida de Ford para la transición a la electrificación de su gama. Un punto de partida muy atractivo y versátil, por cierto.

Datos técnicos:

Motor: 2.5 Duratec + eléctrico

Potencia: 224cv 

Vel Máx: 200 Km/h

Acel 0-100: 9,2 seg

Cons: 1,4 l/100 Km

Precio: Desde 37.900 euros (versión probada)

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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