Prueba: Ford Puma 1.0 MHEV ST-Line X

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Prueba: Ford Puma 1.0 MHEV ST-Line X

25/02/2020 / 0 Comentarios / 630 / Pruebas
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Estaba ansioso por probar la última generación del atractivo Ford Puma, ya que no hacía nada más que ver por las redes cómo la prensa especializada y oficial, disfrutaba del nuevo vehículo de la marca americana y claro, la envidia más insidiosa se apoderaba de mi persona. Menos mal que a veces el «karma» funciona y tanto desearlo, al final se me brindó la oportunidad de «catarlo» y compartir nuestras impresiones con todos vosotros. Todo lo que he leído y visto sobre el nuevo modelo de Ford son alabanzas, así que veremos a ver si todo es cierto o no.

El Ford Puma actual no tiene nada que ver con el que conocíamos, ya que el primero era una especie de deportivo coupé que derivaba del Ford Fiesta, con una imagen muy sorprendente y con un comportamiento muy similar al utilitario del que tomaba buena parte de sus piezas y su afinada plataforma.

Ahora parte también de la base del Ford Fiesta y comparte muchas de sus piezas, además de su configuración interior pero, en esta ocasión, estamos hablando de un SUV (que es lo que se lleva) situado entre el Ford Ecosport, al que probablemente sustituya y el Kuga, que también acaba de ser renovado y que esperamos probar en breve.

Pero que sea un SUV no implica a que sea lo típico, ya que en esta ocasión es un SUV pero extremadamente dinámico, no sólo por su conducción, que es muy activa y de la que hablaremos a lo largo del artículo; sino que su imagen exterior nos adelanta qué nos podemos esperar de un modelo que desprende una gran deportividad desde todos sus ángulos, incluso estando parado. De todas formas, desprende una gran deportividad, sí, pero el acabado de nuestra prueba, ST-Line, contaba con ciertos aditamentos estéticos muy atractivos y dinámicos, además de tener un color azul muy característico de los productos Ford Performance y que nos traslada a visionar, mentalmente, los vehículos más deportivos y exclusivos de Ford.

Comenzaremos hablando primero de su imagen exterior. Con 4,2 metros de longitud, lo percibimos como un representante muy versátil, pero a la vez compacto, dentro del segmento de los SUV. Su plataforma deriva del Ford Fiesta pero su imagen no tiene, absolutamente, nada que ver. No digo que el Fiesta sea feo, ni mucho menos, pero hay que reconocer que el Puma es uno de los Ford más bonitos de la gama actual.

Su frontal destaca por muchos elementos, pero sobre todo, por los nuevos faros con forma ovoide que a muy pocos coches que lo han intentado en el pasado les queda bien (el Puma original también tenía ese tipo de faros y también le quedaban bastante bien). En el Ford Puma actual quedan espectaculares y ese logro viene acompañado de una imagen muy agresiva, lo cual es más destacable si cabe. Esos faros tienen la luz diurna de tipo LED incorporada dentro de las tulipas y su filigrana es nueva dentro de la gama, aunque es muy reconocible como un  representante de la familia Ford. Esos faros con forma de huevo disponen de tecnología LED para todas las funciones de iluminación y son inteligentes.

La gran parrilla delantera también es muy característica y agresiva, además de estar pintada en negro, lo que le aporta un halo más de dinamismo a esa imagen. El paragolpes está muy definido y elaborado en su construcción, siendo muy grande y envolvente. Incluye las luces antiniebla, una especie de splitter delantero y toberas de refrigeración lateral, que le aportan una buena dosis de personalidad.

En su vista lateral nos llaman la atención sus llantas de 19 pulgadas, con un diseño precioso y muy atractivo y una gran distancia entre ejes de casi 2,6 metros, que le aporta una gran sensación de estabilidad y configura un conjunto con un diseño muy proporcionado. Ese perfil destaca por sus líneas redondeadas, unos pasos de rueda muy marcados y un aire coupé indiscutible. También destacamos una ligera caída del techo hacia la zaga, rematada por un gran alerón posterior.

La zaga también es muy atractiva y poderosa. El paragolpes es muy profuso e incluye los antinieblas traseros de gran tamaño. Destaca, aunque está pintado del mismo color de la carrocería, una especie de difusor que incluye una salida de escape de forma trapezoidal. Sí, no dispone de protección para los bajos como la mayoría de los SUV actuales. Como es una edición deportiva y muy orientada al asfalto, se sustituye por un difusor que le viene más «al pelo» y le confiere una sensación más dinámica.

Por otra parte, los pilotos traseros de tecnología LED son nuevos y aportan una imagen diferenciadora. Flanquean un portón del maletero de buen tamaño y con un perfil bajo, algo que se agradece mucho a la hora de ubicar objetos voluminosos y pesados. Ese portón dispone de las letras Puma en negro y en el centro, algo que diferencia y hace destacar al SUV pequeño de la familia Ford.

Abrimos ese maletero y… oh, !sorpresa!, es de apertura eléctrica. Pero no sólo es eléctrico, sino que también se abre pasando la punta del pie por debajo del paragolpes. Vale, no es una tecnología extremadamente novedosa, pero en el segmento en el que se mueve el Ford Puma sí.

Nos descubre un buen espacio de carga de 401 litros en nuestro caso, puesto que disponíamos de una unidad con el sistema de hibridación ligero del que hablaremos más adelante, aunque sin el sistema, podemos obtener un maletero de 456 litros de capacidad, lo que para un vehículo tan compacto como éste no está nada mal. Es un maletero muy aprovechable, cuyo piso se puede colocar en dos alturas; enrasado con el perfil de la boca de carga o un poco más abajo y, una tercera posición, casi vertical, que nos permite acceder a una novedad, curiosidad y sorpresa que esconde ese maletero.

Ford se ha inventado un cubículo debajo del piso, pensado para transportar objetos altos de manera vertical, objetos sucios o, si queremos, cualquier tipo de objeto. Ese hueco puede albergar hasta 50 kg de peso y está construido y rematado en plástico duro. No es un mal detalle de acabado, sino que tiene su razón de ser. Está construido con ese material algo más tosco porque está preparado para limpiarse con agua y una manguera. Ahora es cuando pensáis que es una tontería, que estoy loco y que es contraproducente el llenar un cubículo en un coche con agua. Pues no. Ese cubículo, en su parte inferior, dispone de un sumidero para poder evacuar el agua, quedando, absolutamente limpio, tanto el maletero como el espacio situado bajo el piso.

En cuanto a la capacidad de ese maletero, que yo consideraba que era algo criticable, los responsables de la marca me cerraron el pico haciéndome una demostración gráfica con un juego de maletas compuesto por 7 unidades, de mayor a menor tamaño, que ocupaban todo el vano del maletero y se aprovechaba todo el espacio disponible (incluso ese cubículo del que os he hablado). También, y para evitar miradas furtivas, el Puma no cuenta con una bandeja rígida en su parte superior, sino que dispone de una lona de un material flexible incorporada en el mismo portón. Mucho más práctico.

Entramos en sus plazas posteriores y, en este caso, son cómodas pero no destacan en ninguna de las cotas. En altura, una persona como yo que mido 1,75 metros, nos acoplamos bien, pero una persona de más de 1,80 rozará con la cabeza en el techo, sobre todo, si se monta el techo solar panorámico que siempre resta algunos centímetros. Tampoco destaca sobremanera en distancia del respaldo hasta las piernas y una de las cotas más angostas es la anchura, pero una tercera persona en el asiento central debe ser un niño y no un adulto, como pasa en muchos modelos actuales, por lo que no tendremos mucho problema en ese campo. No obstante, dos adultos se sentirán relativamente cómodos, viajando en esas plazas.

Abrimos la puerta delantera y observamos una placa metálica en el marco con la nomenclatura ST-Line, que nos recuerda qué versión estamos a punto de conducir. Nos reciben unos asientos tapizados en tela y cuero, muy agradables y con una buena sujeción lateral, además de que, al ir en una posición más alta y vertical que en un compacto, nos configuran una posición más natural de conducción. Por su parte, el cuadro de mandos nos recuerda poderosamente al que ya conocimos en la prueba del Ford Fiesta, con todo muy a mano y muy ordenado. El volante multifunción de cuero con pespuntes en rojo, el pomo de la palanca de cambios y los pedales, acabados en aluminio o con efecto de aluminio, nos recuerdan de nuevo que estamos ante una unidad con un marcado carácter deportivo.

Una diferencia que vemos respecto al Ford Fiesta que probamos es en su capilla de relojes. En nuestro caso es digital y configurable en cierto grado y según qué modo de conducción hayamos activado. Dispone de una pantalla de 12,3 pulgadas desde donde podemos observar la información más relevante de una manera muy fácil y al primer golpe de vista. Como curiosidad, al abrir las puertas nos recibe con un grafismo espectacular de un Puma agazapado y a punto de atacar.

En el centro y en una posición elevada, nos encontramos con la pantalla del equipo de infoocio, compatible con Apple Car Play y Android Auto, con el conocido sistema operativo SYNC 3 de la marca. Es una pantalla táctil de 8 pulgadas, con un funcionamiento correcto y unos gráficos grandes de los menús disponibles. Algo que no me gusta mucho de esa pantalla es su claridad, ya que los colores elegidos para su visualización son muy brillantes y pueden jugarnos alguna que otra mala pasada cuando vamos a activar algo en concreto o cuando haya mucha incidencia de los rayos solares, ya que está muy expuesta. Podemos visionar detalles del ordenador de a bordo, el navegador o la cámara trasera de ayuda al aparcamiento.

Debajo nos encontramos con los mandos del equipo de climatización, monozona en éste caso, y algunos huecos portaobjetos que no destacan, precisamente, por su enorme capacidad. Entre los dos asientos nos encontramos con la palanca de cambios manual de 6 relaciones y una batería de botones que activan o desconectan el ESP, el sistema Start/Stop, el sonido de los sensores de aparcamiento o el sistema de ayuda al aparcamiento pseudo-autónomo.

También existe otro botón desde el cual, podemos elegir los diferentes modos de conducción disponibles y que varían la respuesta de la mecánica, la dureza de la dirección y las reacciones del conjunto en general, además de modificar los grafismos de la información que percibimos desde la capilla de relojes. Podemos elegir entre ECO, Normal, Deportivo, Resbaladizo y Pista. Lo de pista es para cuando hacemos una conducción off road no para meterlo en un circuito, que fue lo primero que pensé yo y luego me di cuenta del error, aunque es un guiño a ese tipo de conducción, ya que, como os había indicado, el Ford Puma es un SUV, pero está muy orientado al asfalto.

Nuestra unidad de prueba estaba muy bien equipada de serie y entre otras cosas incluía navegador, equipo de infoocio SYNC 3 con pantalla táctil de 8 pulgadas, llantas de 19″, sensores de lluvia y luces, luces LED e inteligentes, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, aparcamiento pseudo-autónomo, ordenador de a bordo, modos de conducción, cámara de ayuda al aparcamiento trasero con aviso de tráfico cruzado, apertura y arranque sin llave, climatizador automáticos, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, asistente de arranque en pendiente, asistente de frenada de emergencia con detección de peatones y ciclistas, cuadro de instrumentos digital con pantalla de 12,3 pulgadas, asistente de cambio involuntario de carril, lector de señales de tráfico, control de presión de neumáticos, apertura eléctrica del maletero, equipo de audio premium Bang&Oluffsen o Start/Stop entre otros muchos gadgets.

La mecánica que probamos era el motor básico, dentro de lo que nos ofrecen, de momento, en el seno de la marca para el Ford Puma. Se trataba de un 1.0 EcoBoost con 125cv y 210 Nm de par apoyado, en arranque y aceleraciones, por un motor eléctrico de 11,5 Kw y asociado a una caja de cambios manual con 6 relaciones muy bien escalonadas y con unas inserciones muy suaves y precisas y tracción delantera. No se prevé ninguna versión con tracción total. Alcanzaba unas prestaciones máximas aceptables de 190 Km/h de velocidad punta, una aceleración de 0-100 Km/h en 9,8 segundos y un consumo homologado en ciclo medio de 5,8 l/100 Km.

Es una mecánica muy activa que entregaba la potencia desde muy abajo y que nos brindaba unas sensaciones muy buenas en todo momento. No os fieis de los fríos datos oficiales, ya que parece que las prestaciones no son de infarto pero la verdad, es que hacía mucho tiempo que un coche no me hacía vibrar tanto como lo ha hecho el Puma. Y eso que tiene carrocería SUV

El motor es un poco rumoroso. No me malinterpretéis. Es un poco más rumoroso que otros modelos a los que nos estamos acostumbrando en la actualidad y es quizá un factor determinante para hacer que nuestra conducción sea mucho más adictiva, sensitiva e interactiva que de costumbre.

Por su parte, el motor eléctrico del que os hemos hablado no puede mover al vehículo por si mismo, sino que ayuda al motor de combustión a la hora de arrancar desde parado o cuando realizamos una maniobra de adelantamiento, momento en el que notamos cómo la mecánica tiene ese «plus» de fuerza que tanto nos gusta. Está situado de manera solidaría al motor y su batería está situada detrás. Se recarga por medio de las frenadas regenerativas o en las deceleraciones y lo podemos ver siempre, desde uno de los menús disponibles, en el cuadro de relojes. Esta pequeña ayuda, le permite obtener la calificación ECO por parte de la DGT, pero sinceramente, en ese caso me parece un «parche». Lo que me interesa, y mucho, es cómo se genera una respuesta más instantánea a nuestros requerimientos con el pedal del acelerador.

La dirección es muy directa y comunicativa y el esquema de suspensiones es de tarado firme, pero está bien calibrado para absorber las imperfecciones del asfalto y que no se transmitan (demasiado) al interior del habitáculo. Obviamente, sujeta muy bien las derivas de la carrocería, ya que nuestro centro de gravedad es un poco más alto que en un compacto y nos procura unas reacciones muy notables cuando queremos realizar una conducción dinámica. Probablemente, no haya otro SUV más activo y dinámico que el Puma en la actualidad y su conducción es muy atractiva, a pesar de que sobre el papel, no debería tener un matiz tan dinámico.

Sin lugar a dudas, el Ford Puma me ha sorprendido. Hacía tiempo que no sentía «mariposas» en el estómago a la hora de conducir y en la actualidad, con la corriente SUV, con tanto coche eléctrico, híbrido o derivados, tanta tecnología de ayudas a la conducción, la pelea por conseguir pegatinas, las restricciones sobre las emisiones de CO2 y una conducción tan artificial y poco sensitiva; estaba bastante complicado volver al origen y comprometerme con un modelo de nueva hornada.

El Ford Puma de nueva generación contiene todo aquello que, a priori, debería ser un «problema». Es un SUV, dispone de muchas tecnologías de ayuda a la conducción, un sistema de micro-hibridación y pegatina ECO, pero la verdad es que, a pesar de todo eso, es un vehículo muy dinámico, muy activo y que transmite unas sensaciones increíbles cuando se conduce. Bravo Ford; lo habéis conseguido.

Datos técnicos:

Motor: 1.0 Ecoboost

Potencia: 125cv

Vel Máx: 190 Km/h

Acel 0-100: 9,8 seg

Cons: 5,8 l/100 Km

Precio: Desde 22.450 (Versión probada)

 

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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