Prueba: Honda CR-V 1.5 VTEC Elegance.

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Prueba: Honda CR-V 1.5 VTEC Elegance.

13/11/2018 / 0 Comentarios / 143 / Pruebas
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El Honda CR-V es un SUV mediano, que nos llega con una imagen modernizada y más acorde con el nuevo lenguaje de diseño de la marca, con una clara orientación dinámica, un equipo de serie muy atractivo y unos eficientes motores de gasolina junto con un futuro híbrido enchufable.

Con esta descripción podría dar por resumido todo el artículo que iba ha destinar a desgranaros los secretos del nuevo CR-V, pero no os preocupéis; que voy a contaros con todo detalle qué nos ha parecido el nuevo SUV de la marca japonesa.

La verdad es que probar un Honda es toda una experiencia. No es precisamente una de las firmas más vendidas en nuestro país y probablemente, para muchos sea una total desconocida o ni siquiera se acuerden de esta marca cuando van a cambiar de coche. No os juzgo, ya que seguramente yo sea el primero que me olvide de que existe; pero a tenor de los acontecimientos, creo que es un gran error.

Y considero que es un gran error porque los últimos productos que hemos probado de Honda (el Honda Civic en versión berlina y sedan y éste CR-V del que os vamos ha hablar hoy), nos han cautivado y sorprendido por su dinamismo, por lo bien acabados que están y por su amplísimo equipamiento.

Enmarcado en la profunda renovación de toda la gama Honda, nos encontramos ante la nueva generación del CR-V, un SUV que compite en uno de los segmentos más disputados del momento y que debe pelear a brazo partido con los mayores “cocos” que una y otra vez, copan las ventas de esta categoría.

La nueva generación que tenemos entre manos cambia en casi todos los aspectos del exterior, aunque sigue siendo plenamente reconocible como un Honda desde la distancia. El frontal, adquiere las líneas maestras que ya conocimos con el Civic, con unos faros muy rasgados, que para esta ocasión son de tecnología LED e inteligentes, que visten muy bien a una parrilla mucho más poderosa, con formas tensas y agresivas y detalles cromados (algo muy del gusto de los compradores asiáticos), que le dan un cierto toque de categoría premium. Nos hace percibir una figura un poco más ancha, con unos pasos de rueda muy marcados que se dejan notar también en las marcadas líneas de tensión del capó delantero.

En la vista lateral, nos llaman la atención, precisamente esos pasos de rueda enfatizados, junto con unas líneas discretas de tensión, que parecen más o menos neutras y recorren toda la carrocería, pero que también marcan un cierto carácter dinámico. Por otra parte, las llantas de aleación de 18 pulgadas nos parecen muy bonitas y atractivas.

En nuestro caso, contábamos con una unidad tan sólo con tracción delantera, aunque obviamente, también hay unidades con tracción total. Por ello, el CR-V mantiene una generosa altura respecto al suelo de 19 cm, aunque sus capacidades Off Road no es que sean muy reseñables, ya que como viene siendo habitual últimamente, los SUV están más orientados a la carretera y la tracción total, es simplemente un plus de seguridad sobre cualquier tipo de firme. De todas formas, podremos circular por lugares de baja dificultad sin apenas problemas.

La zaga también cuenta con profundos cambios respecto a la generación precedente, ya que en esta ocasión, los pilotos traseros, también de tecnología LED, mantienen su verticalidad en los flancos del portón, aunque ahora son mucho más grandes y extendidos tanto, que se funden de una manera plausible con las aletas laterales traseras y con parte del portón posterior, unidos por una moldura cromada con el logotipo de la marca en el centro. El paragolpes también cuenta con un nuevo diseño e incluye una doble salida de escape junto con un protector de bajos pintado en diferente color de la carrocería.

Abrimos el portón del maletero y descubrimos un interesante espacio útil de 561 litros hasta la bandeja. Es un espacio diáfano, con separadores y muy aprovechable, aunque los pasos de rueda traseros le restan un poco de hueco pero por otra parte, están bien aprovechados con diferentes huecos y correas para la sujeción de algunos elementos.

En el interior, las plazas traseras nos reciben con una amplitud inmensa en cualquiera de sus cotas, tanto en anchura, como en altura o espacio disponible para las rodillas, además de ser extremadamente cómodas. La plaza central, por supuesto y al igual que ocurre con casi cualquier modelo del mercado, es un poco más estrecha e incómoda y en ese caso, mejor que esté destinada a niños, personas delgadas y para trayectos cortos, si no queréis acabar con las espalda molida.

Si accedemos a la zona de conducción, nos reciben unos asientos grandes, con una buena sujeción lateral, tapizados en tela, con un mullido correcto y en nuestro caso, también eran calefactados. Debido a los múltiples reglajes, conseguimos una estupenda posición de conducción enseguida.

Ante nosotros, observamos un cuadro de mandos realmente funcional, a la par que atractivo. La ergonomía es un punto muy favorable a tener en cuenta del interior del CR-V, ya que todos los mandos los encontramos muy a mano; desde cualquier elemento de equipamiento periférico, como la pantalla táctil del equipo de infoocio o la situación de la palanca de cambios, pasando por los numerosos pulsadores que contiene el volante multifunción.

Ni que decir tiene que los acabados y materiales utilizados son de primer orden y tienen una gran calidad visual y táctil, además de contar con unos muy buenos ajustes y toques de carácter premium, como algunos paneles que simulan el efecto madera (un poco en desuso a estas alturas pero que oye, le dan un toque mayor de prestancia…).

Por otra parte, y aunque estamos hablando de una versión más o menos de acceso, puesto que cuenta con el motor menos potente y tracción delantera; el equipo de serie en el acabado Elegance es realmente excepcional y entre otros elementos, disponíamos de navegador, alerta de presión de neumáticos, aviso de cambio involuntario de carril, asistente de cambio involuntario de carril, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara de visión trasera, equipo de infoocio con pantalla táctil de 7 pulgadas, llantas de 18 pulgadas, ayuda de arranque en pendiente, aviso de colisión frontal con sistema de mitigación de daños, control de velocidad de crucero adaptativo inteligente, luces LED, sensores de lluvia y luces, luces de carretera automáticas, ordenador de a bordo, reconocimiento de señales de tráfico, sistema de llamada de emergencia, asientos delanteros calefactados o Start/Stop entre otros muchísimos elementos.

El motor de acceso a la gama CR-V no es precisamente un motor de acceso al uso, ya que estamos hablando de todo un 1.5 VTEC con, nada más y nada menos que 173cv de potencia y un par máximo de 220 Nm.

Es una mecánica progresiva; poderosa, pero progresiva. De hecho; no parece que tenga tanta potencia debajo del capó. No es que tenga ningún tipo de carencia, ya que cuando exigimos al motor un rendimiento, éste nos responde con diligencia, pero no encontraremos ningún tipo de “patada” inicial ni nada de eso.

No obstante; a pesar de no darnos ningún tipo de sensación de fuerza realmente la tiene, ya que si nos descuidamos un poco, veremos cómo vamos circulando a velocidades bastante por encima de las permitidas legalmente, ya que otra de las características de esta mecánica es que es bastante silenciosa en orden de marcha.

Con esta configuración de tracción delantera y cambio manual, obtenemos unas prestaciones bastante aceptables en un SUV de 4,60 metros de largo, ya que alcanzaremos los 210 Km/h de velocidad máxima, una aceleración de 0-100 Km/h en 9,2 segundos y una de las cosas más interesantes de un gasolina; unos consumos ponderados y equilibrados en ciclo mixto de tan sólo 6,3 l/100 Km, homologados por la marca.

Indudablemente, y como es sabido por todos; a pesar de que un SUV puede circular con mayor facilidad por diferentes tipos de situaciones y terrenos (algunos mejor y otros peor), en la actualidad están ya bastante supeditados y configurados para realizar largos recorridos por carretera en unas condiciones inmejorables de confort, versatilidad y espacio.

El Honda CR-V no es que sea una excepción ya que en realidad, es un gran SUV muy preparado para disfrutar de los viajes con un alto grado de confort, con un espacio disponible muy reseñable y la gran versatilidad de uso que le facilita su carrocería de todo camino. Pero es que además, y esto muy pocos competidores dentro de su segmento pueden alardear de ello; el Honda CR-V es un SUV muy dinámico y con cierto carácter deportivo.

Lo bueno de todo esto, es que en realidad no lo parece. Por ejemplo; si vemos un Alfa Romeo Stelvio o un reciente Cupra Ateca, sólo con su estética y sus formas, podemos intuir que son SUV muy dinámicos. Pero en el caso de ver un CR-V obviamente no pensamos lo mismo o simplemente; no nos da esa impresión en un primer impacto visual.

Para darse cuenta de las capacidades del todo camino medio de la marca japonesa hay que ponerse a los mandos.

En un principio y con una respuesta mecánica tan, relativamente discreta; no me pareció que el SUV de Honda podría impresionarme. Buen rendimiento, buenas recuperaciones, un cambio de marchas con un buen escalonamiento, directas y precisas y un gran confort de marcha, gracias a la buena insonorización interior y un esquema de suspensiones con un compromiso justo entre confort y efectividad.

Aumentamos el ritmo (sin darnos mucha cuenta) y afrontamos una sucesión de curvas en autovía con cierto grado de dificultad, ya que se trataba de un paso elevado, con un firme un tanto deteriorado y bastante húmedo, debido a las últimas lluvias.

Nos percatamos enseguida de que habíamos superado ese tramo a una velocidad bastante más elevada de la recomendable y que el CR-V simplemente, se limitó a seguir sin problema, las órdenes que le mandábamos desde el volante. Por cierto; la dirección en nuestro caso, era eléctrica, pero muy directa y comunicativa, que nos permitía un control y un guiado perfecto en todo momento.

Viendo ese aplomo y gran comportamiento en una carretera convencional y en un tramo de autovía; como no podía ser de otra manera, me entró la curiosidad y quería saber de qué era capaz en una carretera de montaña, mucho más rota y técnica.

Pues sinceramente; en una conducción un poco más dinámica, el aplomo era considerable en todo momento, la respuesta del motor y la caja de cambios realmente sublime, la dirección, simplemente quirúrgica y el equipo de frenos más que suficiente para detener nuestro ímpetu. El único problema que nos encontramos fue que, debido al volumen y la altura de la carrocería, en curvas sucesivas, con cambios de apoyo continuados, las inercias del conjunto se hacían bastante latentes y nos invitaban a soltar un poco la presión sobre el pedal del acelerador.

Es una circunstancia lógica que no ensombrece, para nada, la gran dinámica general del SUV japonés. También jugaron un papel importante los numerosos sistemas de seguridad del vehículo, ya que cuando detectaba o “intuía” que algo podría salir mal o que el conductor se estaba emocionando demasiado; uno de los “gadget” que nos ponían en guardia, era el cinturón de seguridad que se pretensaba ante un posible problema. Sin lugar a dudas no es un coche de tramos, pero he de decir, que para ser un gran SUV, contiene un carácter y un paso por curva que nos aporta mucha seguridad a la hora de conducir, sea por la carretera que sea.

Sinceramente y con todos los SUV que ya van pasando por nuestras manos; la verdad es que este nuevo Honda CR-V me ha impresionado a muchos niveles. Es atractivo, es muy cómodo, es amplio, está muy bien equipado de serie, tiene una conducción muy segura, confortable y un tanto deportiva y sus acabados son de primera línea. Quizás el punto un tanto desfavorable y que en realidad no concuerda del todo con su excelente dinámica de conducción es su motor, que a pesar de ser potente, no entrega esa potencia de una manera tan enérgica como podríamos esperar en un vehículo del que podríamos extraer más jugo.

Después de esta prueba, mi recomendación es que si vais a adquirir un SUV en el futuro; no os olvidéis del Honda CR-V que al igual que a nosotros, seguro que es capaz de sorprenderos muy gratamente.

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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