Prueba: Hyundai i30 CW 1.6 CRDi Tecno

Motorproyect.com > Pruebas > Prueba: Hyundai i30 CW 1.6 CRDi Tecno

Prueba: Hyundai i30 CW 1.6 CRDi Tecno

07/11/2017 / 0 Comentarios / 338 / Pruebas
Facebook
Tweet
Pinterest
Google Plus

Hyundai me está sorprendiendo muy gratamente en los últimos tiempos. Hace ya varios años que dejaron de ser una marca de segunda división, para adentrarse de lleno en el mundo de los “mayores” y la verdad es que después de varias “pruebas y ensayos”, parece que con los modelos de última hornada ya ha dado el paso definitivo para competir cara a cara con los más deseados de cualquier segmento.

Pero parece que ese paso definitivo lo ha marcado la llegada del Hyundai i30 de nueva generación, un compacto que ya tiene varios años en su haber y que ha evolucionado de la mejor manera, teniendo en el punto de mira al genuino Volkswagen Golf.

No es una exageración. Hace unos meses ya les hicimos la prueba a sendas versiones del i30 en su carrocería de 5 puertas; una con motor de gasolina de 140cv y el diésel de 136 y ambas unidades nos parecieron realmente espectaculares en numerosos aspectos, pero sobre todo; comprobamos de primera mano el salto cualitativo que había dado respecto a la generación precedente.

Un diseño más moderno y depurado, una mayor habitabilidad interior, nuevos motores más potentes y frugales y sobre todo; una calidad de acabados muy lograda y con unos ajustes realmente buenos, fueron las características que más nos gustaron de esta nueva generación del compacto coreano que, ahora sí; podemos afirmar que puede competir de tú a tú con lo más granado del segmento. Ya no están ese paso por detrás de las marcas europeas más consolidadas.

De hecho; la gama derivada del compacto asiático se torna muy amplia y poderosa, ya que después de conocer el i30 original de 5 puertas, están preparando una versión sedan, acaban de poner a la venta una versión prestacional y deportiva denominada N y como carrocería más versátil y aprovechable; el Hyundai i30 CW, que es el objeto de nuestra prueba de hoy y completa una gran gama de carrocerías sobre la base del i30, convirtiéndolo en un rival bastante duro de roer.

Y para que podáis comprobar cuánto y cómo, ha evolucionado con el paso de los años; hemos tenido la oportunidad de poder comparar la primera generación del i30 con carrocería familiar, con el último i30 CW y de esta manera, ver de qué manera ha mejorado (o no), después de casi 8 años de diferencia entre ambos modelos.

Haremos diferencias y hablaremos de los puntos más característicos de uno y otro, en materia de diseño y comportamiento, ya que en materia mecánica o de equipamiento son incomparables, puesto que uno es gasolina y el otro diésel y obviamente; el equipo de serie es más amplio en este nuevo modelo.

Comenzamos con la primera generación. Su diseño se nos muestra bastante atemporal y claramente asiático, sobre todo por esos pilotos delanteros grandes, pero afilados, bastante originales en la época y que marcaban una gran personalidad de marca.

La versión CW que es la que nos ocupa, tenía bastantes diferencias respecto a la versión de 5 puertas. Estéticamente eran muy similares a simple vista, pero observamos que en el CW se incorporaban luces intermitentes en los retrovisores y detalles cromados alrededor de la carrocería, que el 5 puertas no podía llevar.

También, y como nota curiosa; los diseñadores no se limitaron a acoplar un mayor volumen trasero al 5 puertas y ya, sino que crearon una plataforma nueva con 5 centímetros más de distancia entre ambos ejes y de esa manera, aumentaban la habitabilidad interior en las plazas posteriores, además de ofrecer un comportamiento más neutro y ágil que el que nos podríamos encontrar en compactos con similares carrocerías de aquella época.

Su longitud es de 4,48 metros y en total, es 22 cm más largo que su versión de 5 puertas. Lógicamente, eso redundaba en una mayor habitabilidad y además, un mayor volumen de capacidad del maletero, puesto que en este caso alcanzaba los 415 litros.

En la zaga se diferenciaba por la incorporación de unos pilotos más alargados y verticales y por supuesto, un portón del maletero más amplio.

En el interior, la ganancia de centímetros se palpa de manera evidente y los ocupantes de las plazas traseras se encontrarán muy cómodos y con un gran espacio vital. Delante, los asientos también cuentan con un buen mullido, que parece ser, no se ha visto afectado por el paso de los años, y sujetan el cuerpo de manera correcta. 

El cuadro de mandos es sencillo e intuitivo, muy fácil de interpretar y con todos los controles situados muy a mano y de manera muy vertical, por lo que se facilita mucho la tarea de activar cualquier elemento. También contamos con numerosos huecos portaobjetos en esa consola central que además, tienen tapa para preservar y guardar lo que queramos sin temor a que pueda salir disparado o que esté a la vista. 

Los materiales utilizados en el i30 de primera generación son plásticos aparentes, agradables al tacto y a la vista, pero que con casi 8 años a sus espaldas, han perdido algo de color y han sufrido ciertas dilataciones, por lo que de vez en cuando, podemos percibir algún tipo de crujido por ese motivo. Nada preocupante.

Si hablamos por fin del i30 CW de nueva generación, vemos que aparte de tener un mayor voladizo trasero para poder ubicar un mayor volumen de carga; es prácticamente igual que cualquiera de sus “hermanos”.

Conserva unos pilotos rasgados, por lo que tampoco reniega de su procedencia asiática, aunque en esta ocasión son más afilados. Los trazos de esa imagen frontal se nos muestran ahora mucho más poderosos y agresivos e incorpora la nueva parrilla delantera que será la seña de identidad de los nuevos modelos de la marca.

En la visión lateral observamos que en esta nueva generación sí que han optado por la vía convencional y se han decantado por acoplar un mayor volumen en la zaga para afrontar su  condición de vehículo familiar, por lo que no han variado ni un ápice la plataforma original de la versión de 5 puertas.

Pasando a la zaga, las formas son mucho más redondeadas y mucho menos verticales que las de la primera generación y en esta ocasión, resulta evidente una suave caída del techo que se prolonga junto con el portón de acceso al maletero.

 

Este diseño más afilado y esa caída suave del techo en la zaga, condiciona a que la boca de carga sea un poco más angosta que en la primera generación, aunque eso sí; nos descubre un gigantesco maletero que alcanza los increíbles 602 litros, posicionándose como uno de los más capaces del segmento.

Respecto a la primera generación, la longitud ha aumentado 10 cm, alcanzando ahora los 4,58 metros, aunque lo más llamativo es quizás la diferencia en altura, ya que el nuevo i30 es 6 centímetros más bajo. Este hecho, hace del habitáculo del nuevo i30 CW sea exactamente igual que la versión de 5 puertas y no exista ninguna diferencia sustancial en cuanto a habitabilidad como ocurría en sus orígenes.

La habitabilidad es buena, ya que cuatro adultos podrán acomodarse a la perfección en cualquiera de sus plazas y tanto por altura, como por espacio para las rodillas no habrá ningún problema, aunque el habitáculo de la primera generación se nos mostraba algo más amplio.

En la posición de conducción es donde observamos el gran salto que han dado en cuanto a calidades y tecnología en los últimos años. Los materiales utilizados en esta ocasión, son plásticos de una buena apariencia, con muy buen tacto y agradables en términos visuales que además; tienen una muy lograda sensación de calidad y ajustes, por lo que dudo mucho que el paso del tiempo les afecte demasiado.

El panel de mandos es muy sencillo, con todos los botones muy a mano y la información percibida desde el cuadro de relojes es muy simple y fácil de interpretar, a la par que concreta. La mayor diferencia entre la primera generación y esta última, es la configuración de esa instrumentación, ya que declinan esa colocación vertical, por otra más actual y horizontal en forma de cascada, que se sitúa más elevada para tener un mejor acceso a cualquiera de los elementos que queramos activar.

Pero el mayor protagonismo dentro del salpicadero, lo tiene la pantalla táctil de aspecto flotante, situada a una altura perfecta y desde la cual podremos visionar los diferentes menús que nos ofrece el equipo de infoentretenimiento, además de la información del equipo de audio, el navegador o la cámara de visión trasera.

Encontrar la posición perfecta es fácil y en muy poco tiempo estaremos tan cómodos, que parecerá que haya sido nuestro vehículo durante toda la vida. Los asientos sujetan muy bien el cuerpo tanto a la altura de nuestra espalda, como a la altura de nuestras caderas. Además, a pesar de que nuestro acabado Tecno era el intermedio, disponíamos de un equipo de serie muy considerable y es que esa, es una de las bazas más atractivas con las que históricamente ha jugado la marca coreana.

Navegador, asistente de arranque en pendientes, volante multifunción con los mandos del Bluetooth, el equipo de audio, el control de velocidad de crucero con limitador y ordenador de a bordo, equipo de infoentretenimiento con pantalla táctil de 8 pulgadas, sensores de aparcamiento traseros con cámara, detector de fatiga del conductor, climatizador bi-zona, techo solar panorámico practicable eléctricamente, sensores de luces y lluvia, luces inteligentes que cambian de cortas a largas de manera automática, aviso de colisión frontal con frenada autónoma de emergencia, sensor de presión de neumáticos, aviso de cambio involuntario de carril o Start/Stop, son la mayoría de los elementos que nos podemos encontrar con este acabado.

La mecánica es un bloque turbodiésel 1.6 con 110cv y 280 Nm de par máximo que tiene un funcionamiento muy voluntarioso y progresivo, con bastante empuje desde pocas revoluciones pero con menos “chicha” a medida que aumentamos el ritmo. 

Sus prestaciones finales son bastante discretas, haciendo un 0-100 Km/h en 11,5 segundos y con una velocidad máxima de 190 Km/h, aunque probablemente, su mejor carta de presentación sean sus ajustados consumos, ya que se homologan tan sólo 4,3 l/100 Km en ciclo mixto y como mucho, superaremos los 5 l/100 Km en el peor de los casos.

No obstante; sus recuperaciones son bastante buenas y aceptables y no deberíamos acudir mucho a la ayuda de la palanca de cambios en condiciones normales. Esa transmisión es manual de 6 velocidades, con un accionamiento preciso y unas relaciones de marcha muy bien escalonadas.

En carretera y con una conducción normalizada, la tónica general es la gran insonorización interior que nos proporciona un confort de marcha muy considerable. No se percibe ningún tipo de sonido ni vibraciones procedentes de la mecánica ni del exterior y en ese punto, es un vehículo muy bien aislado de los agentes externos.

La dirección actúa con inmediatez y precisión, pero no es comunicativa. De todas formas, tampoco es que sea un vehículo muy específico para realizar una conducción deportiva. Su condición de compacto familiar, nos invita a realizar un tipo de conducción relajada, ya que el esquema de suspensiones filtra muy bien las imperfecciones del asfalto y no las traslada al interior del habitáculo.

Pero sorprendentemente, esas suspensiones también nos ofrecen una resistencia muy convincente en una zona revirada, puesto que tampoco hacen que la carrocería se incline en exceso y nos proporciona una gran sensación de aplomo y seguridad. Digamos que los ingenieros responsables de esta materia han encontrado el punto exacto entre dinamismo y confort, más inclusive, tratándose de una carrocería familiar.

El nuevo Hyundai i30 CW es una excelente alternativa para padres de familia que huyan de los omnipresentes SUV y prefieran disfrutar de una conducción más convencional, con muchísimo confort, pero también con un cierto tinte dinámico, sin menospreciar un gran maletero para poder ubicar todos los enseres. También será del agrado de todos aquellos que valoren una buena habitabilidad interior o un gran equipamiento y no deseen desembolsar más dinero del necesario por tenerlo todo.

Obviamente; las diferencias con respecto a la primera generación son brutales y está claro que la evolución ha sido muy satisfactoria, aunque habiendo probado los dos, podríamos sobreponer algunos puntos en los que el i30 veterano “moja la oreja” al más moderno.

Independientemente del diseño; el i30 CW de 2008 es más amplio por habitáculo, aunque sacrificando volumen de maletero, cosa que en el i30 moderno, sucede justo al contrario. También, al tener una plataforma más alargada y con mayor distancia entre ejes, el i30 de 2008 es muy estable y neutro de reacciones, algo de lo que debería tomar nota el moderno, que mantiene la misma estructura que la versión de 5 puertas, solo que con un voladizo trasero más alargado, algo que en una situación extrema, podría condicionar a su comportamiento.

Por todo lo demás; el “abuelo” y el “nieto” están a años luz en todos los aspectos, aunque como en la vida misma; siempre puede enseñarle algo, ya que la experiencia es un grado.

Vehículo facilitado por:

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Quieres anunciarte en nuestra web?

Solicitar