Prueba: Hyundai Tucson 1.6 T-GDI 48V Maxx

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Prueba: Hyundai Tucson 1.6 T-GDI 48V Maxx

06/02/2021 / 0 Comentarios / 141 / Pruebas
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A lo largo de nuestra trayectoria hemos probado muchos tipos de SUV, pero no como éste. No deja de ser un Tucson, que ya ha pasado por nuestras manos en innumerables ocasiones y con diferentes tipos de motorizaciones y acabados. Pero parece ser que lo convencional no casa con la actual filosofía de la marca coreana y sin duda; han echado el resto con la nueva generación de uno de los SUV más vendidos del momento, una tónica que con el nuevo modelo, suponemos que se mantendrá.

Saben que hay que marcar las diferencias y el nuevo Tucson se sale de la tendencia convencional y «ataca» a los posibles consumidores con un diseño rompedor y muy atractivo, que evita las normas establecidas por los cuatro costados.

Empezamos por su visión delantera. Al primer vistazo nos damos cuenta que la percepción futurista que podríamos imaginar en las películas de ciencia ficción ya está entre nosotros. La parrilla delantera, de aspecto deportivo y muy grande, está pintada de un color oscuro con cierto brillo y alberga en el centro el logotipo de la marca, también oscurecido. En los flancos y situadas en una posición elevada nos encontramos a las discretas luces intermitentes y diurnas que se funden con la parrilla delantera y…, espera; parte de esa parrilla delantera se ilumina. Mira que gracia; las luces diurnas forman parte de esa parrilla y nos dibujan una presencia muy, pero que muy destacable y reconocible.

Su visión es muy diferente a lo que nos podríamos imaginar y ese grupo de luces diurnas parece que forman parte de la misma parrilla cuando el vehículo está apagado. En los laterales del paragolpes disponemos de lo que en un principio suponíamos que eran las luces antiniebla, pero no. Resulta que son las luces principales de tipo LED aunque, para mi gusto, están situadas un poco bajas y bastante expuestas a pequeños golpes que puedan dañarlas. No obstante, la luminosidad que nos brindan es muy buena en horas nocturnas.

El capó dispone de ciertas nervaduras que nos procuran una imagen de cierto dinamismo y en la base del paragolpes nos encontramos con la correspondiente plancha de plástico que protege a los bajos. No hay que olvidar que es un SUV pero, además de contar con una cierta altura libre respecto al suelo y disponer de versiones con tracción total (no era nuestro caso), no es muy especifico para hacer «virguerías» fuera del asfalto. No obstante, las versiones con tracción total cuentan con un sistema llamado Terrain Mode que facilita un poco esas incursiones fuera del asfalto.

En su visión lateral nos llama la atención lo bien que han «jugado» con las formas. Los diseñadores han utilizado aristas y formas poliédricas al plasmarlo sobre el papel y del papel a la realidad. No parece un diseño de un coche al uso, sino una obra de arte esculpida. De hecho, han utilizado referencias de un diamante para darle un aspecto de joya y, ciertamente, lo han conseguido. Lo malo es que algunas de esas aristas acumulan mucha suciedad y limpiarlo es un poco tedioso. Todo sea por tener un diseño diferente y llamativo.

Los pasos de rueda están protegidos por un recubrimiento plástico de color negro, además de los bajos, de una carrocería que destaca por su originalidad. Las líneas de tensión son de tono ascendente y, además de las interesantes formas de las puertas, se remarcan bastante los pasos de rueda en la carrocería. No tiene mucha superficie de cristal y hacia la zaga se va afilando para desembocar en unos apliques grises aerodinámicos que remarcan el carácter descendente de la trasera y un voluminoso alerón posterior sobre la luneta. Las llantas de aleación son de 17″ y al ser un vehículo con la etiqueta ECO, tienen un diseño específico que parece que tienen funciones aerodinámicas. Pero creo que en el fondo, no hacen mucho.

Detrás se destaca un paragolpes muy voluminoso que contiene protecciones para los bajos de diferente color de la carrocería con forma de difusor y un entramado que simula las formas de la parrilla delantera y que contiene las luces antiniebla, de marcha atrás e intermitentes. También es curioso que la luneta trasera no cuente con ningún limpiaparabrisas, por pequeño que sea.

Pero sin duda, lo que más llama la atención son sus luces de posición elevadas y a los flancos de la carrocería, divididas en dos lamas y unidas entre si. Parecen dos garras y se me asemejan mucho al diseño original del Mustang, tanto en su versión coupé como el novedoso SUV eléctrico Mach-e (guardando las distancias, claro está). Sin duda es un colofón muy original y diferente a un diseño exterior muy original y diferente.

Abrimos el maletero y nos encontramos con un espacio muy aprovechable de 577 litros de capacidad. Es curioso, ya que según sea el tipo de motorización que monte, el Tucson tiene varias capacidades del maletero, siendo la versión híbrida de gasolina no enchufable y de 230cv, la más dotada en ese aspecto. En nuestro caso nos conformamos con esos 577 litros, que no están tampoco nada mal.

El habitáculo será, sin duda, uno de los más amplios y grandes de la categoría. Las puertas traseras nos permiten un acceso muy cómodo y, una vez sentados, no obtenemos ningún «pero» en ninguna de sus cotas. Incluso la tercera plaza central, aun siendo más dura e incómoda que las dos laterales, se puede aprovechar por un adulto por muy fornido que éste sea. Las dos plazas laterales disponen de una palanca lateral desde donde regular los grados de inclinación del respaldo, para ir más cómodos durante nuestro viaje o para aumentar la capacidad del maletero unos pocos litros más.

Delante, unos asientos muy confortables nos recogen a la perfección y nos ofrecen una gran sujeción lateral, tanto a la altura de nuestra espalda como a la altura de nuestras caderas. Encontrar la posición ideal de conducción es sumamente sencillo gracias a los múltiples reglajes tanto del asiento como del volante. Obviamente es un SUV, por lo que tenemos una posición elevada y privilegiada respecto al resto del tráfico rodado.

Nos encontramos con un cuadro de mandos totalmente novedoso y desconocido en ningún producto coreano hasta la fecha. El volante multifunción es de nuevo diseño y detrás, la instrumentación es digital y se nos transmite desde una pantalla de 10,25″ que nos ofrece unas grafías simples, ordenadas y con la información disponible muy bien estructurada, legible y fácil de interpretar. Esa pantalla tiene una luz indirecta que emana desde atrás que relaja y nos permite una gran visibilidad aun con una luz exterior poderosa.

En el centro, lo primero que observamos es la pantalla del equipo de infoocio de 8″ táctil y con un sistema operativo que nos ofrece numerosas opciones, está muy bien estructurado y en el que moverse entre menús es sencillo e intuitivo, además de ofrecernos una gran fluidez y rapidez de funcionamiento. Su visión es muy aceptable y parece que no sufre demasiado las incidencias de los rayos solares. Está integrada en un grupo en el que también se incluye el climatizador bizona más abajo englobados en una carcasa negro piano, que queda muy bonita cuando el coche es totalmente nuevo, pero que es un «atrapapolvo» natural en el momento en el que salimos del concesionario y se puede rayar con suma facilidad.

No sé porqué se empeñan en seguir utilizando ese tipo de materiales, que son muy bonitos en origen y le dan mucha prestancia al interior, pero a la larga no compensa mucho. No obstante la apariencia del conjunto al completo le dan un toque muy tecnológico al Tucson, aunque en definitiva son efectos especiales. Una vez encendemos el vehículo nos percatamos de que pantalla y climatizador no son lo mismo y, mientras que la pantalla nos ofrece un toque muy premium, el climatizador me ha parecido un poco simple. Aunque tiene un funcionamiento muy sencillo, los mandos del mismo son táctiles y algo pequeños, por lo que deberemos apartar un poco la vista para activar lo que queramos.

Pero pequeñeces aparte, los materiales empleados en los paneles y recubrimientos del interior son de primer orden y hay que reconocer que el Hyundai se nos presenta a caballo entre el mundo más mundano y el mundo más premium.

Debajo del bloque observamos un hueco para ubicar el móvil y que se pueda recargar de manera inalámbrica, además de conexiones USB y una toma central de 12V. Alrededor de la palanca de cambios también nos encontramos con diversos botones entre los que se encuentran el control de velocidad en descensos, la visión de las cámaras del vehículo y el Drive Mode, con el que podremos seleccionar 3 modos diferentes de conducción entre ECO,  Normal y Sport. Cada uno de esos modos modifica el tacto de la dirección o la respuesta mecánica en según qué situaciones nos encontremos.

Nuestra versión denominada Maxx venía muy bien equipada de serie y, entre otros elementos, disponemos de climatizador bizona, lector de señales de tráfico, cámara de visión trasera de ayuda al aparcamiento, control de presión de neumáticos, control de velocidad de crucero con limitador, llantas de 17″, equipo de infoocio con pantalla táctil de 8″, instrumentación digital, aviso de cambio involuntario de carril, asistente de arranque en pendiente, control de descensos, frenada de emergencia con detección de peatones y ciclistas, asistente de mantenimiento de carril, sensores de lluvia y luces, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, luces LED, ordenador de a bordo, Drive Mode, cargador inalámbrico de smartphone, llamada de emergencia o Start/Stop.

El motor que impulsa a este SUV tan poco convencional, tampoco es muy convencional que digamos. Bueno; el motor sí, pero dispone de hibridación ligera que, por medio de una batería (no enchufable) acumula energía que nos permite unas aceleraciones más activas o salir de los semáforos con bastante más brío. No se trata de un motor eléctrico, sino de una batería que ayuda y asiste al motor de combustión y que lo ayuda a consumir algo menos, además de que, gracias a ello, obtenemos la etiqueta ECO de la DGT.

Se trata de un 1.6 turbo, que genera 150cv y 230 Nm de par máximo con el que obtenemos unas prestaciones un tanto discretas de 190 Km/h una aceleración de 0-100 Km/h en 10,3 segundos y un consumo homologado de 6,5 l/100 Km en ciclo mixto, aunque definitivamente, ese dato es un poco optimista ya que el nuevo Tucson se caracteriza por ser un poco «tragón» a pesar de contar con esa batería que, en teoría, lo ayuda a consumir algo menos, entre otras cosas. Ese será quizás uno de sus pocos puntos flacos.

Está asociado a un cambio de marchas de 6 relaciones con unas inserciones precisas y unas marchas bien escalonadas. La verdad es que el manejo es muy bueno y los movimientos naturales, aunque he de decir que al insertar la primera velocidad e iniciar la marcha, debemos levantar bastante el pedal del embrague y puede tomarnos un tiempo acostumbrarnos y que no se nos cale el vehículo o salgamos chillando rueda.

Una vez en marcha, la verdad es que Hyundai ha hecho muy bien los deberes y probablemente estemos hablando de uno de los vehículos más confortables y silenciosos que hemos probado en mucho tiempo. La insonorización del interior es sublime y la paz reina incluso en las aceleraciones más poderosas. Todo ello sumado a unos asientos grandes y cómodos y a una gran amplitud interior, sin duda parece un vehículo de un segmento superior y realizar largos trayectos en su interior es una auténtica delicia.

El nuevo Tucson es un rutero nato y su esquema de suspensiones nos ofrece un compromiso justo entre dinamismo y confort de marcha. Si la carretera es lisa, está bien asfaltada y predominan las rectas kilométricas; nos brinda un rodar muy cómodo y silencioso, con toda la última tecnología actual para hacernos un viaje de lo más confortable y relajado.

Pero cuando se nos complica la cosa y circulamos por firmes rotos y con curvas de diferentes grados, nos ofrece un aplomo considerable y una transición de la carrocería bastante neutra en los cambios de dirección. Notaremos un poco cierta inclinación en las curvas más peliagudas, pero dentro de lo normal si consideramos que es un vehículo en el que circulamos un poco más elevados que en un compacto o una berlina. La dirección eléctrica es precisa, pero no transmite con fidelidad lo que ocurre debajo de los neumáticos y el sistema de frenado es normal y, en apariencia, no acusa pronto un cierto sobreesfuerzo.

Sin duda, Hyundai apuesta muy fuerte en uno de los segmentos más disputados y se desmarca con un producto rompedor, con un diseño realmente llamativo y diferente y que nos ofrece uno de los habitáculos más grandes y aprovechables del momento en un tamaño contenido de 4,5 metros. Está muy bien aislado del exterior y es extremadamente silencioso en marcha. Es muy confortable y ergonómico, además de contar con la última tecnología en materia de seguridad e infoentretenimiento y su polivalencia para viajar en cualquier tipo de asfalto, su aplomo y su mecánica suficiente de 150cv, lo destacan como una de las mejores opciones del segmento en el que se maneja. El nuevo Tucson es como un gallo; ha llegado para revolucionar el corral.

Datos técnicos:

Motor: 1.6 T-GDI Mild Hybrid

Potencia: 150cv

Vel Máx: 190 Km/h

Acel 0-100: 10,3 seg

Cons: 6,5 l/100 Km (homologados por la marca)

Precio: Desde 31.200 euros (versión probada)

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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