Prueba: Kia Stonic 1.6 CRDi Drive

Motorproyect.com > Pruebas > Prueba: Kia Stonic 1.6 CRDi Drive

Prueba: Kia Stonic 1.6 CRDi Drive

14/11/2017 / 0 Comentarios / 191 / Pruebas
Facebook
Tweet
Pinterest
Google Plus

La oleada de SUV nuevos siguen alimentando un mercado que suponíamos saturado, en el que todas las marcas, casi sin excepción, tienen uno o varios representantes con este tipo de carrocería.

Ahora parece que les está llegando el turno a los todo-camino pequeños, puesto que son muchas las alternativas basadas en la plataforma de los utilitarios que se han comercializado durante este ejercicio.

La verdad es que son un concepto atractivo que nos permiten una mayor versatilidad de uso, manteniendo una estructura compacta y un carácter urbano, gracias a sus contenidas medidas y una gran capacidad de personalización.

Uno de esos últimos modelos en llegar ha sido el Kia Stonic, que simplificándolo mucho; se trata de un Kia Rio elevado, pero que en este caso, solo comparte su plataforma y la configuración de los mandos del interior, ya que por todo lo demás, hablamos de un coche totalmente nuevo, con un diseño diferenciador y que a buen seguro, atraerá muchas más miradas.

También hemos percibido muchas diferencias a la hora de conducirlo, comparándolo con el Kia Rio que tuvimos la oportunidad de testar hace un par de meses, pero eso lo comentaremos más adelante ya que como viene a ser costumbre, empezaremos hablando de lo que nos parece su diseño.

A pesar de mantener unas medidas aproximadas a las del utilitario Kia Rio, con 4,14 metros de longitud, destaca su nueva y fresca imagen más estilizada y juvenil, con ciertos matices dinámicos acrecentados por su “estatura”, puesto que será uno de los SUV de este segmento con el techo más bajo, ya que su altura se queda en tan solo 1,52 metros.

Este dato es probable que no lo percibamos a nivel visual, puesto que el resto de la carrocería nos muestra unos trazos claramente elevados, con una mayor distancia respecto al suelo y tintes offroad, pero sin quererlo, nos proyecta una sensación más deportiva que la del resto de la competencia directa.

También su capacidad de personalización lo acerca a un público más joven, puesto que se pueden realizar varias combinaciones de pintura para el techo, los retrovisores y la carrocería, con molduras interiores de diferentes acabados y colores en contraste y una gama de llantas específicas para este modelo en concreto.

En el frontal se mantiene la característica parrilla denominada “Tiger Noise”, firma indiscutible de la marca coreana, flanqueada por sendos proyectores delanteros con aspecto rasgado y que en nuestro caso mantienen la iluminación halógena, aunque opcionalmente podremos adquirirlo con iluminación con tecnología LED.

El paragolpes es más prominente, aprovechando la mayor altura de la plataforma, e incorpora los antinieblas en los laterales, encastrados en sendos aditamentos estéticos con forma de toberas auxiliares de refrigeración. En el centro, observamos un segundo nivel de parrilla frontal, en el que se incorporan los sensores de control pertinentes y los bajos están protegidos con una plancha de diferente color al de la carrocería.

En la visión lateral observamos una moldura de plástico duro que bordea la base de toda la carrocería y los pasos de rueda, algo que marca su indiscutible estética de todo-camino. La colección de llantas es muy atractiva y cuenta con diferentes diseños coherentes con el nivel de acabados y la personalización que podemos elegir para nuestro Stonic.

Sus trazos son rectilíneos con un pequeño toque de carácter ascendente en las puertas traseras, además de finalizar la estructura del techo con un alerón, pero en general, son líneas puras y minimalistas, sin alardes imposibles de diseño.

En la zaga, también vemos un paragolpes muy envolvente con la base de protección en diferente color de la carrocería y unos pilotos muy estilizados. El portón de acceso al maletero tiene un tamaño apropiado y nos muestra una gran boca de carga y un maletero con una capacidad de 332 litros que lo sitúa dentro de un término medio en su segmento.

Vamos a incorporarnos al interior. Las plazas posteriores son amplias para tratarse de un SUV pequeño y vamos situados de una manera muy vertical. A pesar de lo bajo del techo, personas de cierta envergadura no se sentirán incómodos, tampoco, por espacio disponible para las rodillas.

En la posición de mando…, espera, que me he dado un coscorrón… Efectivamente; si no tenemos cuidado, la inclinación del parabrisas delantero hace que a la hora de entrar en la zona delantera, tengamos la muy alta posibilidad de darnos con el marco de la puerta en la cabeza. Es lo que tiene ir sentados en una posición más elevada y erguida y tener un techo tan bajo.

Una vez esquivado este pequeño problema, ya sentados en el interior, no hay problema y tenemos suficiente espacio respecto a nuestras cabezas, pero al entrar y salir, mucho cuidado amigos. Nos encontramos sentados en unos asientos con un mullido muy confortable y que sujetan muy bien nuestro cuerpo en los posibles desplazamientos laterales.

El cuadro de mandos por su parte, es muy similar a lo que en su día nos encontramos en el Kia Rio. Todo está muy ordenado, al alcance de nuestras manos y con una información muy clara y sencilla. Predominan los plásticos duros, pero con un tacto muy agradable y de buena factura en términos visuales, además de contar con unos buenos ajustes..

El volante multifunción nos facilitará la tareas más cotidianas sin la necesidad de soltar las manos del volante y, como ya viene siendo costumbre en los vehículos actuales, es la pantalla multifunción del equipo de infoentretenimiento la que nos mostrará la información más relevante de manera auxiliar, como el navegador o la visión de la cámara trasera al insertar la marcha atrás. Tiene una buena calidad de imagen y los reflejos no la afectan demasiado, a pesar de estar sobreelevada y muy expuesta. Obviamente, también es táctil y su tamaño es de 7 pulgadas.

De todas formas, si hablamos de equipamiento, nuestra unidad de prueba con el acabado intermedio Drive, estaba muy dotada ya de serie y entre otros elementos contaba con navegador, asistente de arranque en pendiente, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara trasera, llantas de 17 pulgadas, ordenador de a bordo, control de velocidad de crucero con limitador, climatizador automático, Start/Stop, sensores de lluvia y luces o asistente de presión de neumáticos.

La mecánica testada fue un bloque turbodiésel 1.6 de 110cv y 260 Nm de par máximo, que nos procuraba unas prestaciones finales de 175 Km/h, una aceleración de 0-100 Km/h en 11,3 segundos y unos aquilatados consumos de 4,2 l/100 Km.

Es un motor que transmite algo de sonoridad y vibraciones cuando circulamos a bajas revoluciones, pero que a medida que vamos aumentando la marcha, se van disipando convirtiéndose en un vehículo bastante silencioso y agradable de conducir.

Está asociado a una transmisión de 6 relaciones que cuenta con unas inserciones precisas y muy bien escalonadas, ofreciéndonos unas muy buenas recuperaciones desde apenas 2.000 rpm y con una gran sensación de poderío, aunque las frías cifras de sus prestaciones finales no parezcan gran cosa.

Pero lo realmente interesante del Stonic es su forma de rodar. Pensaba que sería un vehículo de suspensiones ligeras, con una forma de conducir más delicada que la de un Rio, del que se supone que toma buena parte de la estructura.

Pues no. Nada más ponernos a circular con el Stonic percibimos que el esquema de suspensiones es bastante más firme que el del Rio, por lo que comenzamos muy pronto a complementarnos e integrarnos con la conducción en este coche.

A pesar de su altura libre respecto al suelo, contiene muy bien las posibles derivas de la carrocería, pero sin llegar a ser una amortiguación demasiado dura o incómoda para los ocupantes. Esto aumenta la precisión y la velocidad de su paso por curva, aunque el tacto de la dirección se nos muestre demasiado asistido y relativamente poco comunicativo.

Y es que a pesar de su indudable atractivo, su buen equipo de serie y su mecánica frugal y aparente; lo que más nos ha sorprendido de este nuevo SUV pequeño de la firma coreana; han sido las sensaciones a la hora de conducirlo, ya que se nos muestra como un vehículo más activo de lo que nos esperábamos.

Esa puede ser una gran baza respecto a la competencia feroz que poco a poco se va posicionando con nuevos modelos en este segmento, pero también va en contra del superventas Kia Rio; el utilitario de la familia al que el Stonic supera en imagen, personalidad y, hasta cierto punto; versatilidad, contando también con unas mejores impresiones en cuanto a conducción.

Es un gran representante de su segmento y un rival muy duro a batir dentro de los SUV pequeños. Pero es que tiene tantas virtudes, que hasta el simpático Kia Rio, un gran utilitario, puede verse eclipsado por el éxito de su “hermano”. Da igual; todo quedará en casa…

Vehículo facilitado por:

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Quieres anunciarte en nuestra web?

Solicitar