Prueba: Mazda 6 2.0 G-Skyactive Evolution Tech

Motorproyect.com > Pruebas > Prueba: Mazda 6 2.0 G-Skyactive Evolution Tech

Prueba: Mazda 6 2.0 G-Skyactive Evolution Tech

21/11/2018 / 0 Comentarios / 152 / Pruebas
Facebook
Tweet
Pinterest
Google Plus

El Mazda 6 es una berlina de bandera. Con 4,87 metros de longitud se posiciona dentro del segmento de las grandes berlinas y aporta un carácter y un punto superior en materia dinámica y de diseño, dos conceptos que la marca de Hiroshima maneja a la perfección de toda la vida.

En su momento, ya pasó por nuestras manos el Mazda 6 con carrocería familiar y el motor diésel 2.2 Skyactive; un vehículo que nos sorprendió muy gratamente por sus maneras de conducción, su versatilidad y su mecánica poderosa y elástica, además de por su sobriedad y buenos acabados interiores y un equipamiento bastante extenso.

Pero la gama del Mazda 6 ha sido ligeramente renovada, ya que han tenido que evolucionar un poco más sus mecánicas (viendo la vorágine que se nos presenta de contaminación, emisiones, motores…) y ya de paso, han aprovechado para adaptar ligeras pinceladas a su aspecto exterior e interior, aunque a simple vista no se aprecian de una manera sustancial.

En el exterior, mantiene su impresionante y atractiva planta perfilada bajo las pautas del concepto KODO, que así es como denominan al lenguaje de diseño adquirido por la marca desde la aparición del CX 5 en el mercado.

Si observamos su visión frontal, nos llaman poderosamente la atención sus trazos tensos y fluidos, con una parrilla que parece que está hundida respecto al resto de los paneles y que le aporta un carácter agresivo y dinámico al primer golpe de vista. Los faros rasgados con tecnología LED adaptativa y una nueva posición y visión de las luces intermitentes, unidos por una moldura cromada que recorre la base de esa parrilla y un sobrio paragolpes, sin ningún tipo de extravagancia y unas líneas muy limpias; aportan un cierto grado de sobriedad que suele ser inherente en este tipo de carrocerías clásicas, pero que aún así, casa muy bien con el resto de los paneles más elaborados y agresivos de ese frontal.

Pasamos al lateral y nos encontramos, en esta ocasión, con la carrocería de tres volúmenes con unos trazos atípicos, muy suaves y redondeados, escapándose de la tónica general en este tipo de concepto de vehículo y de lo que se estila en el segmento de las berlinas de tres volúmenes. Su presencia nos evoca movimiento aunque esté el coche parado. Y es que sus formas son muy sugerentes y parecen esculpidas directamente por el flujo del viento.

Es una carrocería baja, lo que aporta un grado y una sensación de dinamismo superior, al que nos podríamos encontrar dentro de un segmento un tanto encorsetado y tradicional. Pero es que una marca como Mazda va por libre y eso de las modas no va con ellos… Las llantas por su parte, con nuestro acabado Evolution Tech, son de 17 pulgadas de serie y en este caso, no es que sean especialmente vistosas, pero bueno; para gustos los colores…

En la zaga, también nos encontramos con una imagen poderosa, aunque ya de sobra conocida. Pilotos de tecnología LED rasgados y unidos por una moldura cromada, líneas tensas que le aportan cierta sensación de anchura y un paragolpes prominente que contempla una doble salida de escape con acabado cromado, completan un concepto de carrocería sedan un tanto atípico y con un aspecto sobrio, pero dinámico a su vez.

Abrimos la tapa del maletero que nos descubre un espacio de carga de 480 litros, muy profundo y bastante aprovechable, con huecos porta objetos en los laterales y en la zona superior; sendos tiradores para abatir los respaldos de los asientos traseros en dos secciones de una manera sencilla. La boca de carga es suficiente y su perfil está a buena altura respecto al suelo, aunque ya sabéis lo que opino yo de los vehículos con tapa de maletero, que por mucho que quieran aumentar esa boca de carga, nunca lograrán que sea cómodo para cargar objetos pesados o voluminosos. No obstante, es una valoración propia y subjetiva y el Mazda 6 sedan cuenta con una capacidad normal, pero tampoco es que sea de los maleteros más grandes de su segmento.

Accedemos al interior y lo hacemos primero desde sus plazas posteriores. Es un habitáculo que se sitúa muy bajo, así que a la hora de sentarnos, deberemos hacer un ejercicio de genuflexión más marcado. Una vez dentro, notamos que el mullido de los asientos ha mejorado y ahora es más confortable y apto para viajes largos.

Las plazas posteriores se nos muestran muy amplias en general, con un buen espacio vital en todas y cada una de las cotas, tanto por anchura, como por altura del techo respecto a nuestras cabezas o en distancia del respaldo delantero hasta nuestras rodillas. Este modelo siempre se ha caracterizado por ofrecernos un gran espacio en el habitáculo y, obviamente, al no cambiar la plataforma ni nada de eso, sigue siendo uno de los mejores en ese aspecto.

En las plazas delanteras, nos reciben unas grandes butacas que también son nuevas en diseño. Tienen una buena sujeción lateral, tanto a la altura de nuestra espalda como a la altura de nuestras caderas (aunque creo que es algo menor que en las versiones anteriores) y al igual que en las plazas traseras, cuenta con un mullido bastante bueno y mejorado que favorece el confort sobre todas las cosas.

El cuadro de mandos, mantiene la sobriedad y los excepcionales acabados, de sobra conocidos por todos nosotros. Todo parece exactamente igual pero en realidad, se han mejorado todos los paneles visibles y no visibles, además de haberse hecho especial hincapié en el aislamiento del habitáculo.

Minimalismo y calidad, son probablemente las mejores palabras con las que podríamos definir el salpicadero del Mazda 6. Todos los mandos nos les encontramos al alcance de la mano y son muy fáciles de accionar e interpretar, además de que todos y cada uno de los paneles cuentan con unos revestimientos de bandera, con plásticos, acabados y textiles muy agradables tanto en percepción visual como al tacto y unos ajustes especialmente buenos.

La información procedente de la capilla de relojes es clara y concisa, con todos los parámetros esenciales para la conducción disponibles al primer golpe de vista. No obstante; en esta nueva generación de la berlina japonesa, también nos encontramos sustanciales mejoras en materia de equipamiento y entre esas mejoras, vemos cómo en esta ocasión contamos de serie con un sistema HUD mejorado, que proyecta la información más importante, esta vez sobre el cristal y a la altura de nuestros ojos y no en una placa transparente de metacrilato.

Entre los dos asientos delanteros, vemos también el mando multifunción HMI Commander, con el que nos podremos mover de una manera muy sencilla, por todos los menús disponibles del sistema de infoocio y cuya información; veremos en la pantalla táctil (que sólo se puede accionar de esa manera cuando el vehículo está parado) situada en la parte superior del salpicadero.

Ésta pantalla es de 8 pulgadas, tiene unas grafías muy visibles y un funcionamiento bastante rápido, además de que el sistema cuenta con unos menús muy fáciles de interpretar y accionar. Por otra parte; en esta ocasión es compatible con los protocolos de comunicación de Android Auto y Apple Car Play.

Y es que a pesar de que en apariencia, parece que el Mazda 6 está “pelado” porque no cuenta con muchos botones ni pulsadores en su cuadro de mandos; la verdad es que su equipamiento, incluso en una versión relativamente de acceso como el objeto de nuestra prueba de hoy, es bastante extenso y está más dotado de serie que en las anteriores generaciones.

Nuestra versión Evolution Tech disponía de navegador, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, cámaras alrededor del vehículo que nos proporcionaban una visión cenital del conjunto con detección de tráfico cruzado, asistente de arranque en pendiente, control de velocidad de crucero adaptativo con radar, aviso de cambio involuntario de carril, equipo de infoocio con mando HMI Commander y pantalla táctil de 8 pulgadas, control de ángulo muerto, frenada de emergencia preimpacto, lector de señales de tráfico, HUD, climatizador bi-zona, llantas de 17 pulgadas, ordenador de a bordo, monitorización de presión de neumáticos, sistema de frenada de emergencia en ciudad con detección de peatones, luces LED con sistema de iluminación frontal inteligente y adaptativo, arranque por botón o Start/Stop entre otros muchos elementos.

La mecánica también se ha visto modificada y adaptada a los nuevos estándares de contaminación y polución, cumpliendo con creces la normativa vigente. En ésta ocasión, disponemos de la mecánica de acceso en gasolina, que no es otra que un 2.0 con tecnología Skyactive, de 145cv de potencia y un par máximo de 213 Nm, asociado a una caja manual de 6 relaciones, con un funcionamiento preciso y una escala de marchas muy bien escalonadas (para las pretensiones y premisas actuales).

Con esta configuración, obtenemos una velocidad máxima de 210 Km/h, una aceleración de 0-100 Km/h en 9,9 segundos y unos consumos ponderados y homologados en ciclo mixto de tan solo 6,5 l/100 Km, una cifra que en conducción real, se aproxima bastante a lo estipulado por la marca.

Sorprendentemente, es una mecánica progresiva que no entrega la fuerza de una manera evidente, una vez que pasamos de ciertas revoluciones. En cierta medida parece que está un poco “capado”, algo que no suele ser habitual en un producto de la marca japonesa.

No es que no tenga una aceleración aceptable ni que el vehículo, con 145cv, no pueda con su peso, pero al no tener ningún tipo de turbo ni nada de eso, no cuenta con una aceleración contundente, sino que la entrega de potencia escala de forma lineal. También será debido a que los chicos de Mazda han calibrado este motor con la intencionalidad de aquilatar los consumos y contener las emisiones de CO2 y no han considerado que las sensaciones deportivas en una berlina de casi 5 metros, fueran lo más importante.

También es un hándicap en cuanto a elasticidad del motor, ya que si bien no nos creará nunca una sensación de peligro en maniobras de adelantamiento, por ejemplo, ya que el coche acelera de forma correcta y a pesar de la falta de “patada” no tiene ningún tipo de problema en adquirir velocidad; sí que es cierto que deberemos acudir a la ayuda de la palanca de cambios y reducir una marcha si queremos que el Mazda 6 reaccione con brío.

De todas formas, y a pesar de que la mecánica no tenga esa tendencia deportiva a la que nos tiene acostumbrados Mazda, en materia de comportamiento vuelve a su cauce ya que, probablemente, estemos hablando de la berlina generalista de tres volúmenes más dinámica del segmento.

El esquema de suspensiones favorece el confort de rodadura pero a su vez, son algo más firmes de lo que cabría esperar en una gran plataforma donde lo que se busca es la comodidad. Éste dato es una gran noticia para los conductores a los que les guste disfrutar de una carretera virada y no sólo de los largos viajes por carreteras con buen firme, ya que estas suspensiones también le confieren al Mazda 6 un aplomo y un paso por curva fuera de lo común.

No se “achanta” ante los cambios de apoyo continuados y la dirección es extremadamente directa y comunicativa. También contamos con la ayuda del sistema G-Vectoring, del que ya os hemos hablado en otras ocasiones, que nos ayuda en las trazadas para que no tengamos ningún tipo de susto innecesario. De hecho; una de las cosas que mas sorprenden de ésta gran berlina es precisamente eso; su dinámica de conducción.

El Mazda 6 está destinado a todos aquellos perfiles de clientes inconformistas, que busquen una berlina de gasolina cómoda y amplia, con un cierto carácter premium, bien acabada y equipada, unos consumos justos, una mecánica correcta, un diseño original y atractivo y sobre todo; un plus más de dinamismo que, siendo serios, es bastante difícil de encontrar en este segmento. Mazda siempre nos cautiva y nos convence. ¿Y a vosotros?.

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Quieres anunciarte en nuestra web?

Solicitar