Prueba: Mitsubishi Eclipse Cross 150T 4WD Kaiteki

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Prueba: Mitsubishi Eclipse Cross 150T 4WD Kaiteki

05/12/2018 / 0 Comentarios / 133 / Pruebas
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Al poco de salir a la venta, ya tuvimos la oportunidad de probar las virtudes del nuevo SUV de la marca japonesa, aunque eso sí; en su versión de dos ruedas motrices y con el acabado intermedio Motion.

Aquella prueba dinámica nos sirvió para cerciorarnos de que estábamos ante el primer representante de la nueva era de Mitsubishi, con un lenguaje de diseño fiel a sus principios, pero con un aire más afilado y modernizado, que poco a poco irán incorporando los nuevos modelos de la marca.

Uno de los aspectos más criticados de este modelo, es quizás su nombre, ya que todos relacionamos Eclipse con aquel deportivo de los 90-00´s que alguna vez nos hizo soñar despiertos y que tuvo sus momentos de gloria más acusada, en los orígenes de la saga Fast & Furius. No os podéis ni imaginar cómo ha sentado que hayan recuperado aquel nombre tan emblemático para ponérselo a un SUV, más inclusive, si tenemos en cuenta que el mercado SUV es uno de los menos apreciados por los simpatizantes de aquel deportivo de bandera.

Otro punto de inflexión en un modelo como el Eclipse Cross, es su original diseño. Sin lugar a dudas, la marca de los tres diamantes ha querido arriesgar sobremanera con este modelo, ya que si bien, la imagen frontal es sumamente atractiva y afilada, con un corte dinámico excepcional; la zaga provoca ciertas reacciones muy dispares, ya que según a quien preguntes, o les encanta o la odian…

Pero lo que está claro es que Mitsubishi no quería que su nuevo modelo, situado por tamaño entre el ASX y el Outlander, pasara desapercibido entre tanta oferta SUV y obviamente, la mejor forma de generar deseo y controversia a partes iguales, era la de liarse la manta a la cabeza y crear un concepto diferente a lo que nos podrían tener acostumbrados.

La verdad es que la fórmula puede salirles bien, ya que para mucha gente que le abruma y le aburre un segmento sobresaturado de modelos de diferentes marcas y con visiones tan diferentes, pero a su vez, tan iguales; que Mitsubishi se decante por crear un modelo rompedor, con un cierto carácter dinámico tan marcado, mecánicas solventes, fiables y potentes y que tenga la posibilidad de salir de un entorno normalizado y afrontar situaciones camperas con totales garantías, es una gran noticia.

Y es que el Eclipse Cross puede convencer a muchos perfiles de cliente que busquen un SUV capaz y diferente, pero también a todos aquellos que no se habían planteado nunca adquirir un vehículo de estas características y que les atraiga este modelo por sus cualidades dinámicas, su presencia y su originalidad.

No obstante; el Eclipse Cross se desmarca del resto de sus hermanos de gama, por ofrecernos una imagen evidentemente más afilada y deportiva, pero si perder los rasgos generales característicos de la firma.

Mantiene la parrilla delantera denominada Dynamic Shield, acentuada por apliques de aspecto cromado, que parten de la base de los faros delanteros de tecnología LED, formando una elipse muy característica de los modelos de la marca nipona, hasta la base del paragolpes. Esos apliques cromados, provocan el efecto visual de dividir el paragolpes en dos mitades, en las que se incorporan las grandes luces antiniebla y las luces intermitentes y su configuración general, es uno o dos puntos más agresiva y dinámica que la que ofrecen el resto de los productos Mitsubishi.

La visión lateral, es altamente sorprendente ya que desde ahí, podemos observar la complejidad de las formas de la zaga. Seguimos con las líneas tensas y poderosas, de tónica ascendente y que siguen remarcando un dinamismo intrínseco, incluso estando parados, con unos pasos de rueda ligeramente acentuados y una distancia libre al suelo bastante considerable de algo más de 18cm, que nos permitirá realizar nuestros pinitos fuera del asfalto, con un ángulo de entrada de 20º, un ángulo de salida de 30º y una capacidad ventral de 20º también.

La zaga es, sin discusión, la zona más original y controvertida y en donde han arriesgado con los trazos para aportar una frescura (a veces incomprendida) llamativa en un segmento que ya se ha quedado sin ideas. No voy a entrar en ningún tipo de debate, ya que puede gustar más o menos, pero indudablemente, hablamos de la trasera más definida y característica del segmento.

Su “cola truncada” permite la división en un doble acristalamiento, una solución que podemos conocer de otros vehículos como el Honda Civic, por poner un ejemplo. La división entre ese doble acristalamiento se realiza por medio de una cintura que incorpora la tercera luz de freno y parte de los pilotos posteriores, conformando una iluminación nocturna realmente futurista y muy atractiva.

Es un giro de diseño ciertamente original, pero siendo sinceros, poco práctico, ya que a pesar que la visión desde el retrovisor interior no es mala, se ve afectada por este doble cristal y ese perfil que separa las dos mitades del portón. Es una zaga poderosa y diferente, ya que sin llegar a ser un SUV “coupeizado”, como ya existen en el segmento, provoca una sensación similar y un aspecto que nos puede hacer pensarlo.

Abrimos el portón y descubrimos un maletero solvente de 360 litros hasta la bandeja, aunque se puede aumentar hasta los 466 litros si desplazamos la banqueta al máximo. No es extremadamente capaz, según lo que se estila dentro de su segmento y además, está condicionado por la inclusión de unos pasos de rueda muy acentuados que le restan bastante espacio. En uno de los laterales, también veremos el subwoofer del equipo de audio premium que montaba nuestro acabado Kaiteki y que estaba firmado por el especialista Rockford Fosgate. No obstante; puede ubicar sin problemas el equipaje de 4 adultos.

Los asientos traseros, se caracterizan por ofrecernos un buen espacio en todas las cotas. Bien por altura, bien por anchura y bien por espacio para las piernas, pero tampoco es uno de los mejores en este campo dentro de su segmento. La plaza central, como ocurre con todos los vehículos (o casi todos) es un tanto más estrecha y dura. Lo que sí es destacable, es la comodidad que nos ofrecen y también su capacidad de adaptación, ya que los respaldos pueden ser reclinables en varios grados y, como os habíamos adelantado, la banqueta se puede desplazar longitudinalmente hasta 20cm.

Delante nos reciben unas butacas muy confortables, tapizadas en cuero y que sujetan muy bien nuestro cuerpo en un posible desplazamiento lateral, sobre todo a la altura de nuestra espalda (algo menos a la altura de nuestras caderas). La posición de conducción se encuentra muy fácilmente, gracias a los múltiples reglajes de los asientos (en nuestro caso eléctricos) y del volante.

Por su parte; el cuadro de mandos, tiene un acabado correcto y utiliza unos materiales de apariencia muy sólida y atractivos tanto en términos visuales, como agradables al tacto, además de contar con unos muy buenos ajustes.

La configuración del cuadro de mandos es muy sencilla y la información que procede de la capilla de relojes es clara, fácil de interpretar y suficiente. Además, en esta ocasión, disponíamos del sistema HUD, que proyectaba la información más relevante sobre una placa transparente de metacrilato, en nuestro campo visual.

Todos los mandos relevantes y que pueden interferir en nuestra conducción, nos los encontramos; o bien en el volante multifunción o bien, al alcance de la mano, ya que la estructuración del salpicadero está configurada en forma de cascada y desde una percepción lateral, incluso obtenemos una cierta reminiscencia y un guiño al lenguaje de diseño que observábamos en el frontal y que se denominaba Dynamic Shield. Detrás del volante, observamos unas levas de gran tamaño, que nos permitirán actuar sobre el cambio de una manera manual (o por lo menos, en apariencia, ya que el cambio es de variador continuo y no cuenta con marchas propiamente dichas).

La pantalla del equipo de infoocio, táctil y de 7 pulgadas, está situada en un lugar de privilegio y tiene una aparente calidad de imagen, aunque no está exenta de posibles reflejos. Sus menús son claros y sencillos y nos podemos manejar también por medio de un touchpad situado entre los dos asientos delanteros. De esta manera podemos desplazarnos por los diferentes menús del sistema de una manera relativamente sencilla, aunque esa placa táctil no se caracteriza por tener un manejo extremadamente intuitivo.

Debajo nos encontramos con los mandos correspondientes al sistema de climatización bizona, que aún se nos muestran muy accesibles y más abajo, a otro nivel y algo más escondidos; observamos el botón ECO, muy recomendable en una circulación urbana, que configura el cambio y la respuesta del motor en términos aceptablemente ecológicos, y sendos puertos USB.

Al lado del selector del cambio y por delante del touchpad, nos encontramos con los botones de los asientos calefactados y otro botón, que selecciona y configura el sistema de tracción en tres niveles: AUTO, que se activa por defecto y distribuye el par motor a cada eje según sea necesario; GRAVEL, programa específico para circular sobre grava o terrenos sueltos y SNOW, específico para terrenos deslizantes o con nieve.

Como veis, nuestro Eclipse Cross contaba con muchos elementos y alicientes que nos facilitaban la conducción y el confort interior, y es que en esta prueba dinámica, además de tener una versión con tracción total y cambio automático CVT de 8 relaciones, también disponíamos del acabado Kaiteki que es el más dotado de la gama. Entre otros muchos elementos de serie, disponíamos de equipo de infoocio con pantalla táctil de 7 pulgadas con touchpad, ordenador de a bordo, asistente de cambio involuntario de carril, aviso de vehículo en ángulo muerto, climatizador bizona, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámaras de visión 360º y aviso de tráfico cruzado, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, asistente de arranque en pendiente, luces delanteras de tipo LED con cambio de luces automático, sensor de luces y lluvia, llantas de 18 pulgadas, HUD, frenada de emergencia con detección de peatones, control de presión de neumáticos, seco solar doble y el delantero practicable eléctricamente, apertura y arranque sin llave, Start/Stop, tapicería de cuero, asientos delanteros calefactados o equipo de audio premium con 9 altavoces, entre otros muchos elementos.

La mecánica era de gasolina y se trataba de un 1.5 con turbo, que generaba una potencia de 163cv con un par máximo de 250 Nm. Estaba asociada a un cambio de marchas de variador continuo con 8 relaciones y distribuía la fuerza a las cuatro ruedas gestionadas por un sistema de tracción total inteligente.

Con esta configuración, obteníamos unas prestaciones muy aceptables de 200 Km/h de velocidad punta, una aceleración de 0-100 Km/h en 10,4 segundos y un consumo medio en ciclo mixto homologado por la marca de 7,7 l/100 Km, que sin ser un consumo especialmente bajo, sí que podemos decir que es bastante aquilatado a tenor del peso, el volumen y las prestaciones finales del Eclipse Cross.

Una vez en marcha, el aislamiento acústico del interior está especialmente conseguido y el SUV medio de la marca japonesa, nos favorece un confort de rodadura realmente encomiable. Las reacciones de la mecánica son progresivas, condicionada por el tipo de cambio CVT que he de decir, que tenía un funcionamiento mucho más agradable que el de la primera versión que probamos del Eclipse Cross con el mismo tipo de cambio, pero con 5 relaciones.

No destaca por tener unas recuperaciones fulgurantes ni por tener una aceleración contundente, pero en una conducción relajada y normalizada, nos brinda un gran rendimiento en todo momento. Con esto no quiero decir que el Eclipse Cross no cuente con unas prestaciones notables o que se nos quede corto; solo hay que admitir que sus reacciones son progresivas, pero que cuando se le exige un poco más a la mecánica con el pedal del acelerador, no tiene ningún tipo de carencia evidente, ni mucho menos.

El esquema de suspensiones es de tarado blando y nos asegura un confort de rodadura muy reseñable, además de ser muy apropiado también cuando circulamos en terrenos un poco más rotos o pistas fuera del asfalto. No obstante y en términos generales, también contienen muy bien las posibles derivas de la carrocería en curva, aunque lógicamente, no es un coche de tramo y el volumen, la altura y el peso, generan unas inercias evidentes si lo que estamos realizando es una conducción deportiva.

Pero a pesar de que, obviamente, no es un coche para realizar tramos de rally a tumba abierta; el sistema de tracción total inteligente nos proporciona un plus de seguridad y unos niveles de motricidad bastante importantes, además de que en nuestro caso, al contar con tracción total, también disponíamos de un sistema que la marca denomina AYC, que es un reparto selectivo del par motor entre las cuatro ruedas, por lo que el Eclipse Cross se maneja muy bien y es muy seguro en los cambios de dirección continuos o en maniobras eventuales de esquiva.

También hay que matizar que la dirección es muy directa aunque poco comunicativa con lo que ocurre debajo de los neumáticos y el equipo de frenos, es notable y detiene al conjunto a la perfección, sin obtener ningún síntoma de aparente desgaste.

El Mitsubishi Eclipse Cross es un SUV diferente. Tomando de referencia a la marca, sabemos que cuenta con un matiz superior en materia Off Road y que sus capacidades fuera del asfalto son, seguramente, mucho mejores que las del resto de la competencia.

Pero en este caso; también obtenemos un diseño rompedor, muy apto para inconformistas que quieran destacar sobre el resto, y muy dinámico; que puede gustar a todos aquellos clientes que nunca se habían planteado adquirir un SUV, pero que igual con este modelo se lo comienzan a pensar.

Una mecánica de gasolina muy fiable y potente, una tracción total inteligente, un equipamiento de bandera y un comportamiento eminentemente confortable, pero con un punto dinámico; completan a uno de los SUV más originales y carismáticos que podemos adquirir en la actualidad. ¿Quién quiere ser como los demás?.

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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