Prueba: Mitsubishi Eclipse Cross PHEV Kaiteki+

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Prueba: Mitsubishi Eclipse Cross PHEV Kaiteki+

25/04/2021 / 0 Comentarios / 152 / Pruebas
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No hace mucho tiempo que se decía que Mitsubishi iba ha desaparecer en Europa y que ya no iban ha fabricar más coches nuevos para estas latitudes. Pues no. La verdad es que Mitsubishi sigue «on fire» en Europa, pero desterrará todas las mecánicas de ciclo gasolina o diésel en pos de favorecer la entrada de mecánicas híbridas o eléctricas.

Es el caso de la fórmula magistral que vamos ha descubriros hoy, ya que combina varios factores de éxito. Se trata del conocidísimo y exitoso Mitsubishi Eclipse Cross, que ya ha pasado por nuestras manos de diferentes maneras, formas y equipamientos. Sus cambios más sustanciales afectan, sobre todo, al exterior, al interior y a su grupo propulsor, ya que por primera vez en este segmento, Mitsubishi se decanta por ofrecernos una motorización híbrida enchufable, que será la única versión disponible.

Sí amigos, el popular Eclipse Cross ahora es híbrido enchufable. Adapta la dinámica del Outlander PHEV a sus características y su carrocería y, por supuesto, también cambia estéticamente.

La vista más evidente de los cambios la percibimos en el frontal. Es más afilado y adapta unos faros superiores muy atractivos que hacen las veces de luz diurna. El paragolpes delantero es bastante voluminoso e incorpora una protección para los bajos, además de la estética común en los Mitsubishi de última hornada denominada «Dynamic Shield», que consta de dos embellecedores cromados que hacen las veces de contorno de los faros y están orientados hacia la parrilla delantera, dividida en dos secciones: una con el logo de la marca en el centro y otra que sí actúa como radiador de la mecánica.

En los flancos del voluminoso paragolpes nos encontramos las originales luces principales de iluminación, de tecnología LED y que nos procuran una visión excelente en horas nocturnas. Su ubicación también es muy original y disponen de tecnología inteligente con sensor de oscuridad y cambio de cortas a largas de manera autónoma.

Su vista lateral quizás es la más conocida por todos, pero existen ligeros matices que lo hacen más convencional y atractivo a la vez. Para que no se nos olvide que estamos ante una unidad muy especial, en un lateral de la puerta delantera existe una nomenclatura cromada muy grande que nos indica qué llevamos entre manos.

Solo cuenta con protecciones de plástico negro sobre los pasos de rueda y en el contorno se ha sustituido por un atractivo faldón del mismo color de la carrocería que le confiere una estética más dinámica. Esto concuerda muy bien con las líneas de diseño claramente ascendentes hacia la zaga de la carrocería, que también proporcionan un aire más dinámico. Y es que a pesar de tener tracción total y una elevada altura respecto al suelo, el Eclipse Cross es un SUV bastante orientado a la circulación por carretera. En nuestro caso monta unas preciosas llantas de aleación de 18″ que lucen muy bien con la carrocería, pero que, al igual que los neumáticos, están muy orientadas al asfalto.

En la zaga también vemos bastantes diferencias. Para empezar, en el caso de la nueva carrocería no tiene la luna truncada ni dividida en dos secciones. Vale; era muy original y aportaba mucha personalidad al conjunto y eso ha desaparecido y le han incorporado una luna convencional, inclinada, pero convencional. Eso cambia un poco la fisionomía general del vehículo y de esa vista.

Los faros también son LED y son bastante parecidos a los que ya conocíamos, situados en los flancos de esa luna y elevados, aunque en esta ocasión se fusionan un poco más con el portón del maletero. Ese portón es eléctrico y nos permite una boca de carga notable. También cuenta con un paragolpes voluminoso, que dispone de las luces antiniebla y, al igual que la zona delantera, también tiene una protección para los bajos, por si nos da por salirnos del asfalto en alguna ocasión.

El maletero cuenta con 404 litros de capacidad. Sin duda, se sitúa en un término medio dentro de su segmento. Es muy aprovechable y dispone de sendos huecos en los laterales para ubicar los enseres más utilizados. También dispone de una toma de corriente de 1.500W donde podremos enchufar cualquier elemento de consumo y convertir nuestro Mitsubishi Eclipse Cross en un vehículo más aventurero de lo que es. Debajo nos encontramos con un doble fondo para ubicar el cable de carga y todo lo referente a la movilidad híbrida enchufable.

En el habitáculo no nos encontramos muchas diferencias respecto a lo que ya conocíamos. Nos lo encontramos con los asientos revestidos en un impresionante cuero, es amplio en todas sus cotas y cuatro ocupantes viajarán perfectamente en todas y cada una de sus plazas. Las plazas delanteras se pueden regular de manera eléctrica en varias cotas y además son calefactables en dos niveles, al igual que las dos plazas laterales de la banqueta posterior. Correcto en cuanto a anchura, bien en cuanto a altura y espacio para las rodillas y también es muy sencillo encontrar una postura de conducción correcta gracias a esos múltiples reglajes.

Probablemente, la mayor diferencia nos la encontramos en el diseño del salpicadero, ya que se ha sustituido la pantalla del equipo de infoocio por una más grande de 8″ con mandos  rotativos para movernos entre los diferentes menús, en detrimento de una placa táctil situada entre los dos asientos de las versiones anteriores. La pantalla también es táctil, pero los mandos giratorios incorporados son bastante intuitivos. Digamos que ha ganado muchos puntos respecto a ergonomía y facilidad de uso.

Por su parte, los menús disponibles se ven a la perfección y la fluidez del sistema al moverse entre ellos está muy lograda, la pantalla tiene una imagen correcta y la altura a la que está situada es la perfecta, además de que no parece que los rayos solares sean un problema ni generen reflejos incómodos.

Detrás del volante multifunción, calefactado en nuestro caso, nos encontramos con dos generosas levas, pero no están ahí por si queremos actuar sobre el cambio de manera manual sino que sirven para aumentar más o menos, la incidencia de la frenada regenerativa que carga a la batería. No obstante, aún en su posición 3, que es la que más retiene y se supone que carga más la batería, no me pareció que se notara tanto como en otros vehículos y no detiene en su totalidad al Mitsubishi en los semáforos, por ejemplo.

La instrumentación es analógica y nos muestra la información más relevante respecto a nuestra conducción. El reloj de la izquierda en realidad es un voltímetro y nos indica cuando y cuanta energía eléctrica estamos utilizando en cada momento y cuanto regeneramos con nuestras frenadas. Es un gadget imprescindible en los vehículos híbridos y eléctricos 100%. Entre los dos relojes nos encontramos con una pantalla de LCD que nos muestra otro tipo de informaciones auxiliares procedentes del ordenador de a bordo, con una visión clara y concisa. De todas formas, a pesar de que nos ofrece una gran información en tiempo real, nuestra unidad contaba con el sistema HUD, que sobre una pantalla de metacrilato ante nuestros ojos, nos proyecta la información más importante de una manera bastante clara y legible, para que no tengamos que desviar nunca la vista del asfalto.

En el centro, debajo de la pantalla del sistema de infooocio nos encontramos con el sistema de climatización bi-zona, que se agradece por su simpleza y accesibilidad, pero no destaca especialmente por tener un aspecto efectista. Es práctico, accesible y sencillo. ¿Para qué más?. En el mismo bloque nos encontramos con algunos puertos USB y botones como el del volante calefactado y el botón ECO, que nos procura una respuesta y unas reacciones más contenidas en ciudad y en carretera para favorecer un consumo más comedido. Debajo tenemos la disposición de una bandeja muy práctica para vaciar nuestros bolsillos.

Entre los dos asientos ya nos encontramos con más funcionalidades ya que, además del selector del cambio que es una especie de joystick que actúa sobre una transmisión de una velocidad de variador continuo, tenemos el botón del freno de mano eléctrico, el sistema auto-hold de retención automática en las pendientes, los botones correspondientes a los dos asientos calefactados de delante y un selector muy interesante denominado Drive Mode.

Desde ese selector podemos elegir diferentes acciones que afectan a la respuesta del motor, a la tracción y a la dirección. Además del botón ECO de la consola, podemos transformar nuestro Eclipse Cross hasta en otras cuatro personalidades diferentes, según en que tipo de firme estemos circulando en ese momento. Podemos elegir entre: Tarmac, Gravel, Snow, Normal y ECO. Tarmac lo elegiremos si realmente las cosas se nos tornan complicadas, Gravel cuando circulemos sobre piedras sueltas o similar, Snow, obviamente, sobre firmes con nieve y resbaladizos, Normal, en condiciones de conducción diarias y ECO, muy apropiado para ciudad, pero también se puede activar en otro tipo de circulación. A partir de ese momento, los sistemas electrónicos del coche harán el resto y adecuarán el funcionamiento de una forma excelente. Tiene tracción total, pero es la electrónica la que tomará las riendas y se evitan el tener que instalar ciertos mandos para que el conductor tenga, o no, que activarlo todo.

También nos encontramos con otros dos pulsadores con las nomenclaturas Save Charge y EV. El primero nos sirve para circular por carretera con el motor térmico y guardar la energía eléctrica acumulada para cuando entremos en una ciudad y el botón EV sirve para circular de modo exclusivamente eléctrico hasta que se agote la autonomía. 

Existen otros pulsadores situados de una manera un poco menos accesible, como el sistema de alerta de cambio de carril involuntario, la altura del HUD, el sonido de los sensores de aparcamiento, el ESP o los menús del ordenador de a bordo, pero en conclusión, la ergonomía, la sencillez y la facilidad de uso, es la nota predominante en un SUV todoterreno como éste.

Los materiales utilizados para su construcción tienen un aspecto sólido y están muy bien ensamblados y ajustados entre si. Predominan los plásticos duros y blandos en una gran combinación, con un tacto agradable y buena percepción visual, además de revestimientos en cuero que le dan un ambiente más premium, por si no lo teníamos claro gracias a su gran equipo de serie.

La versión Kaiteki+ de nuestra prueba de hoy es la más equipada y entre otros elementos disponíamos de navegador, pantalla de equipo de infoocio táctil y de 8″, llantas de 18″, asientos de cuero con ajustes eléctricos en los delanteros y calefactados, asientos traseros calefactados, volante multifunción calefactado, asistente de arranque en pendientes, luces BI-LED, alerta de cambio de carril, lector de señales, alerta de vehículo en ángulo muerto, cámaras de ayuda al aparcamiento 360º, sensores de luces y lluvia, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, techo solar abrible, HUD, control de presión de neumáticos, control de velocidad de crucero adaptativo, climatizador bi-zona, frenada de emergencia con detección de peatones, apertura y arranque sin llave o Star/Stop, por poner algunos ejemplos. La versión que pasó por nuestras manos venía «alicatada» hasta el techo.

El sistema híbrido enchufable procede del comprobado Mitsubishi Outlander, pero adaptado al nuevo chasis del Eclipse Cross. Consta de tres motores, uno térmico y dos eléctricos y, además, es de tracción integral, gracias a que un motor eléctrico actúa sobre el eje delantero y otro sobre el eje trasero.

El motor de gasolina es un 2.4 que genera 98cv de potencia. El motor eléctrico del eje delantero nos proporciona un equivalente a 82cv y el trasero nos eroga 95cv. En total, el nuevo Mitsubishi Eclipse Cross PHEV tiene 188cv, que nos proporciona unas prestaciones finales de 160 Km/h, una aceleración de 0-100 Km/h en 10,9 segundos y un consumo homologado irrisorio de 2 l/100 Km.

A pesar de todo ese despliegue técnico, generalmente el Eclipse Cross se mueve siempre en modo eléctrico con los dos motores de los ejes y el motor de gasolina funciona al ralentí, alimentando la batería situada en los bajos del conjunto y proporcionándonos un centro de gravedad más equilibrado. De manera puntual y en las aceleraciones más enérgicas, el motor térmico también colabora y ayuda a los eléctricos, pero en términos generales funciona a un régimen mínimo y eso es lo que hace que el consumo homologado sea tan bajo.

La batería nos proporciona una autonomía de unos 45 Km de circulación tan sólo en modo eléctrico, lo que le hace valedor de la etiqueta 0 de la DGT. Una vez agotada, el motor térmico entra en funcionamiento alimentando esa batería y ayudando a los motores eléctricos a mover el conjunto, por lo que el consumo se hace mayor. Pero 45 Km o menos es lo que se ha estimado que un conductor medio europeo hace al día, por lo que el consumo homologado puede ser hasta nulo. Para obtener una autonomía de 45 Km, el Mitsubishi Eclipse Cross PHEV se puede recargar en una toma doméstica en 6 horas o en un enchufe rápido  al 80% en unos 25 min.  El puerto de carga está en la aleta trasera derecha y está asociado a una transmisión de variador continuo de una sola velocidad, que a mí personalmente no me gusta, pero que en este tipo de vehículos y con una conducción sosegada casa muy bien y son transmisiones, prácticamente, indestructibles. 

Sus reacciones son fulgurantes en ámbitos urbanos, proporcionándonos una agilidad pasmosa en esos circuitos, además de un silencio de rodadura encomiable. Una vez que salimos a carretera, las reacciones se sosiegan y se nos vuelve un conjunto muy progresivo. Es más, cuando vamos ha hacer una maniobra en la que requerimos mayor «punch», el Mitsubishi Eclipse Cross PHEV lo tiene, pero hay que pensárselo con cierto tiempo y con cierto margen de maniobra, ya que tardará un poco en reaccionar. Si circulamos de una forma calmada y de una manera progresiva,  el SUV híbrido nos agasajará con una conducción muy placentera, con un habitáculo muy bien aislado y una capacidad de marcha de referencia. 

Fuera del asfalto, su elevada altura respecto al suelo de más de 19 cm, la electrónica y su tracción total son sus grandes aliados y podremos hacer nuestros «pinitos» sin temor a que nos ocurra nada reseñable o quedarnos «tirados» por cualquier eventualidad. No obstante, sus neumáticos y su configuración, nos hacen orientarnos mucho más a una circulación calmada por carretera. 

Por otra parte la dirección es directa, aunque no transmite lo que ocurre con fidelidad debajo de las ruedas y el sistema de frenos es muy activo, además de contener el sistema de frenada regenerativa en hasta tres niveles (siempre que circulemos en modo B «brake»), que nos ayuda a alargar un poco más nuestro consumo eléctrico, pero que en realidad no se nota tanto.

No recomiendo ni éste ni otros vehículos híbridos enchufables para potenciales clientes que no tengan la posibilidad de recarga ni en su casa ni en el trabajo. Pero si ese es tu caso y además realizas una conducción relajada, te gusta tener un gran equipamiento, una gran seguridad, la confortabilidad interior la valoras sobre todas las cosas, el diseño, y quieres un vehículo para todo tipo de uso sin gastar mucho combustible; el Eclipse Cross PHEV se perfila como una gran opción de compra. 

Datos técnicos:

Motor: 3 motores: 1 térmico 2.4 + 2 eléctricos

Potencia: 98+82+95= 188cv

Vel máx: 160 Km/h

Acel 0-100: 10,9 seg

Cons: 2 l/100 Km

Precio: Desde 41.500 euros (versión probada)

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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