Prueba: Mitsubishi Outlander PHEV Kaiteki

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Prueba: Mitsubishi Outlander PHEV Kaiteki

24/10/2018 / 0 Comentarios / 168 / Pruebas
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En Motorproyect nos sentimos orgullosos de ocupar un minúsculo espacio en la red en el que compartimos con todos vosotros nuestras inquietudes, experiencias, dudas y curiosidades relacionadas con el mundo del motor y el estilo de vida.

La verdad es que es un mundo realmente complicado, con muchísima competencia y extremadamente preparada, por lo que es muy tedioso sorprender y conseguir unos objetivos aceptables, que logren inspirar a nuestros lectores y seguidores un interés mayor del que puedan obtener en otras publicaciones, más inclusive, si no podemos permitirnos el lujo de dedicarnos en exclusiva a la web y no poder subsistir con ningún tipo de ingreso.

No obstante y a pesar de todos los “baches” que nos podamos encontrar en este apasionante mundo del motor, nuestra perseverancia, compromiso y nuestro afán por hacer las cosas bien, nos han permitido crecer pasito a pasito y nos han permitido ofreceros innumerables pruebas dinámicas gracias a la deferencia y amabilidad de nuestros colaboradores, además de numerosos artículos de interés y actualidad.

Y no vivir de esto, no nos ha impedido nunca cumplir con nuestras pretensiones y codearnos (en cierta medida) con los grandes, ya que durante todo este tiempo, hemos probado muchos coches casi en primicia, hemos realizado “test drive” a vehículos poco conocidos, los cuales, no contaban con una relevancia reseñable en la mayoría de las publicaciones del motor y hemos tenido la oportunidad de probar todas las generaciones de varios modelos que ya han pasado a formar parte de nuestro día a día y que pueblan nuestras carreteras de la piel de toro. De estas cosas son de las que nos sentimos orgullosos y por eso seguimos trabajando en ello; por pura satisfacción y crecimiento personal.

Éste ultimo caso, es el caso del modelo que os presentamos en nuestra prueba de hoy. El Mitsubishi Outlander ha pasado por nuestras manos en todas sus posibles motorizaciones; diésel, gasolina e híbrida enchufable (PHEV). Y es precisamente de ésta última versión, la que hemos tenido la oportunidad de probar todas y cada una de sus generaciones (ha sido fácil, ya que solo cuenta con dos).

El Mitsubishi Outlander, sea la versión que sea y tenga la motorización que tenga; siempre nos ha parecido un valor seguro. Se trata de un SUV medio, con posibilidad de montar hasta siete plazas, con un confort de rodadura muy reseñable, un dinamismo sorprendente y un punto mayor en conducción Off Road que la inmensa mayoría de su competencia directa dentro del segmento.

Todos estos valores, sumados a una gran versatilidad de uso, unas mecánicas coherentes y fiables y a una imagen atractiva pero discreta; nos han convencido siempre y en todas las ocasiones en la que nos hemos puesto a sus mandos.

Pero el Mitsubishi Outlander PHEV siempre ha sido nuestra versión preferida desde que lo conocimos en su primera generación. El hecho de montar tres motores, uno eléctrico por cada eje y un motor de combustión, el altísimo equipamiento de confort y seguridad que montaba y que contaba con un consumo homologado de menos de 2 l/100 Km, un dato casi de ciencia ficción para un vehículo como este; nos generó un gran interés desde el principio.

Lógicamente; ya han pasado varios años desde aquel primer encuentro y como es normal, el Mitsubishi Outlander PHEV ha ido evolucionando. Hablamos de que esta versión, tan sólo cuenta con dos generaciones y hemos probado ambas. Pero en éste 2018; el Outlander recibe mejoras sustanciales sobre su carrocería y acabados, aunque ciertamente imperceptibles a simple vista. En el caso del PHEV, también recibe ese “lavado de cara” al igual que el resto de la gama, pero aprovechando la coyuntura; en el seno de Mitsubishi han decidido dotarlo de varias mejoras más, que lo hacen mucho más interesante si cabe.

Viendo las imágenes, diréis que el Mitsubishi Outlander no cambia en nada y, aparentemente, podríais tener razón. Pero no.

Si comenzamos con su visión frontal, observamos que la parrilla delantera es totalmente nueva y además de un nuevo entramado, contiene dos lamas cromadas muy anchas que parten de los característicos faros afilados, que en este restyling son Full Led de serie y desembocan en el logo de la marca situado en el centro.

También vemos que cambia el labio inferior del paragolpes y se sustituye por uno nuevo más elaborado y de color gris, en contraste con el color de la carrocería. Por lo demás; sigue manteniendo el lenguaje de diseño de la firma, denominado “Dynamic Shield”, con elementos cromados decorativos, a los que se añaden unos nuevos faros antiniebla enmarcados también en molduras de aspecto cromado.

En el lateral, además de contar con unas proporciones muy equitativas y una altura suficiente de la carrocería respecto al suelo; incorpora unas nuevas llantas de aleación multiradio, muy atractivas, de 18 pulgadas. También nos llama la atención un alerón posterior más pronunciado. Por lo demás, mantiene un perfil ya conocido, con una ligera línea ascendente que le aporta un toque sutil de dinamismo y algún embellecedor más de aspecto cromado, que recorre la base de las ventanillas y nos proyecta, por otra parte, una sensación más clásica y un pequeño toque más premium.

Por su parte, la zaga también se mantiene con una imagen similar y reconocible, aunque si nos fijamos bien, adapta un nuevo paragolpes más profuso, que incorpora una base inferior de plástico en gris, que sirve de protección y las luces antiniebla y de marcha atrás.

Abrimos el portón del maletero, de accionamiento totalmente eléctrico, y nos descubre un espacio sensacional y muy bien aprovechado de 498 litros. En condiciones normales, hablaríamos de un espacio de carga de 550 litros y la posibilidad de obtener las 7 plazas perfectamente camufladas bajo el piso, pero en el PHEV esta cota se ve reducida como consecuencia del espacio extra que supone la batería. No obstante, es un gran maletero y muy diáfano.

En uno de los laterales, nos llama la atención una toma de corriente de 1.500W, en donde podremos enchufar cualquier tipo de electrodoméstico o aparato eléctrico; ya no sólo cualquier aparato destinado a funcionar con una batería de coche convencional, sino que si se nos tercia, podemos enchufar directamente toda la red eléctrica de nuestra vivienda y podría alimentar de electricidad a nuestra casa al completo durante unas horas. Un consejo; no aparquéis nunca cerca de una casa okupa, que si se enteran, pueden intentar enchufarse gratis… (ahora es cuando asociaciones okupas nos demandan por ofensas derivadas de un simple chascarrillo jocoso…).

Si nos adentramos en el habitáculo, las cotas de habitabilidad no cambian en ningún parámetro, ya que la estructura final del Outlander no ha variado. Así pues; seguimos obteniendo un gran espacio destinado a las plazas posteriores, en donde tres adultos de cualquier altura, no tendrán ningún tipo de problema a la hora de acomodarse. Además, la plaza central es también bastante cómoda, ya que no cuanta con ningún túnel de transmisión elevado, a pesar de que el Outlander PHEV sí que cuenta con tracción total.

Lo que sí que han adaptado de nuevo, por lo menos en nuestro acabado más dotado denominado Kaiteki; es una tapicería de cuero más exclusiva, de mayor calidad y suntuosos acabados y unos asientos delanteros con mayor sujeción lateral, algo que, como veríamos más tarde, se nota y se agradece mucho.

El cuadro de instrumentos no cambia en exceso, por lo menos en términos visuales. Sigue manteniendo una estructura muy coherente, con todos los mandos muy a mano y muy fáciles de interpretar y toda la información relevante a simple vista. Ha mejorado un punto más en calidad de materiales y tapizados visibles como el del techo, que aportan una sensación algo más premium, con un tacto muy agradable y una muy buena sensación de ajustes de los diferentes paneles entre si.

En la capilla de relojes, teniendo en cuenta de que estamos ante una versión híbrida enchufable; observamos que el indicador de la revoluciones se ha sustituido por un reloj muy diferente. Consta de tres secciones muy bien diferenciadas que nos muestran, a tiempo real, cómo estamos utilizando las diferentes opciones de movilidad del Outlander.

Existe un primer tramo de color azul, que nos indica el nivel de carga de la batería; cuando y cuanto se está recargando gracias a las frenadas o retenciones regenerativas. Por cierto; respecto a la frenadas regenerativas he de decir, que los discos delanteros son en esta edición un poco más grandes, para evitar un desgaste prematuro y aumentar también, su potencia de frenado.

El segundo tramo de ese indicador es de color verde y cuenta con la inscripción ECO. Mientras la aguja este dentro de este tramo, sabremos que estamos circulando en modo totalmente eléctrico y sin emitir ningún tipo de polución a la atmósfera.

En esta nueva edición la capacidad de la batería se ha aumentado de manera sustancial y ahora, disponemos de hasta 53 Km de autonomía totalmente eléctrica y lo que es mejor; en el caso del Outlander no se va a activar el motor de combustión en cuanto superemos los 50 o 60 Km/h, sino que podremos circular sin dificultades y en modo totalmente eléctrico, también por radiales y tramos de autovías, hasta un limite de 135 Km/h (siempre y cuando, seamos cuidadosos con el acelerador y no demandemos un extra de potencia, que entonces ahí, sí que haremos funcionar al motor de combustión como apoyo).

Hay otro pequeño tramo de color blanco que es, simplemente una transición entre el funcionamiento puramente eléctrico y de combustión y por último; existe un tramo numerado en el que nos indica (en KW), cuando está funcionando el motor de gasolina y la fuerza que está empleando.

Todo este compendio de funcionamiento tan sumamente complicado a priori; no implica ninguna acción por parte del conductor, así que sólo nos debemos preocupar por conducir y disfrutar haciéndolo, porque la situación se nos vuelve aún más compleja si nos metemos con sus motores.

El Outlander PHEV cuenta con tres motores, dos motores eléctricos, uno situado en cada eje, lo que le convierte en un todo-terreno puro; y un motor de combustión convencional, que en la mayoría de las situaciones, funcionará al ralentí como mero generador de energía para la batería y que transmitirá su potencia en momentos puntuales de demanda al eje delantero, pero sólo cuando realmente debamos realizar algún tipo de maniobra de adelantamiento, afrontar un puerto de montaña o si nos hemos metido en algún lío fuera del asfalto, sacarnos del atolladero sin ningún tipo de problema.

El motor de combustión en gasolina se ha visto mejorado con esta actualización. Se trata de un 2.4 que genera una potencia de 135cv y 211 Nm de par máximo, con el que obtiene un rendimiento superior al de un motor convencional, reduciendo sus consumos y emisiones.

Entre los dos motores eléctricos de los ejes, el motor del eje trasero ha aumentado también su potencia y ahora arroja hasta 95cv de fuerza y el delantero nos ofrece una potencia de 82cv. En total, y sumando todas las potencias de los tres motores; el Outlander PHEV ahora cuenta con 230cv de potencia máxima total, lo que supone 30cv más que la edición precedente.

Lo mejor de todo esto, es que no debemos hacer absolutamente nada de nada, ya que es el complejo sistema del Outlander el que gestiona, por si mismo, como, cuando y porqué, se utilizan los diferentes modos de propulsión y los diferentes motores, siempre fomentando el uso de la propulsión eléctrica en todo momento.

Poner la pantalla del flujo de energía en el equipo de infoocio y ver a tiempo real el funcionamiento del Mitsubishi es realmente hipnótico. El propio sistema gestiona los recursos del vehículo de una manera magistral. Observamos cuando circulamos con la energía de la batería, cuando lo hacemos con el motor de combustión, si el motor de combustión nos está ayudando en una aceleración o simplemente está funcionando para recargar la batería, si circulamos con tracción a las cuatro ruedas, si lo hacemos con la tracción delantera, si lo hacemos con la tracción trasera, si estamos recuperando energía… Es realmente loco, pero extremadamente efectivo.

De esta manera; el Outlander PHEV se puede enorgullecer, sin lugar a dudas, de atesorar un consumo medio en ciclo combinado de tan sólo 1,8 l/100 Km, homologado según el nuevo Ciclo NEDC y emitir tan sólo 40 gr/Km de CO2 a la atmósfera.

Esta situación, y aunque no os lo creáis de un “bicho” de 4,69 metros de longitud y aspecto de todo-terreno le permite conseguir la pegatina “0” de la dirección general de tráfico, por lo que podremos circular sin ningún problema ni restricciones, por el centro de las grandes ciudades y aparcar, si así lo deseamos; en la mismísima Puerta del Sol en Madrid, mientras la mayoría de los usuarios han aparcado en los alrededores de la M30 y se mueven en transporte público. Pobrecillos…

Pero el obtener el certificado “0” implica aún mayores ventajas que circular libremente por las grandes urbes en un periodo de restricciones. También podremos circular tranquilamente por el carril Bus-VAO, no pagaremos zona azul regulada, en algunas autopistas el peaje es gratuito, obtendremos ventajas en la factura de la luz durante las recargas en tarifas valle, no se paga el impuesto de matriculación, existe una bonificación de hasta el 75% en el impuesto de circulación… Y lo mejor de todo esto es que no se trata del típico vehículo urbano eléctrico que sólo lo podemos usar dentro de la ciudad, sino que el Outlander es un vehículo para todo.

Otros cambios acontecidos en esta nueva edición, se concentran entre los dos asientos delanteros. Observamos nuevos mandos. El más llamativo es el que tiene la nomenclatura SPORT, que cuando lo pulsamos, obtenemos una alineación de los astros (motores) para ofrecernos un rendimiento superior en aceleraciones y en una conducción deportiva. ¿Qué implica esto?. Pues que automáticamente, se activará el modo B5 de recuperación de energía y cuando soltemos el acelerador, la reducción de la velocidad será igualmente sorprendente sin la necesidad de pisar siquiera el pedal del freno.

¿Qué es esto del B5?. Pues no es una vitamina, no. B corresponde a Brake (freno) y dentro de las múltiples opciones de funcionamiento del Outlander PHEV, observamos dos enormes levas detrás del volante, que no sirven para cambiar de marcha, ya que la transmisión es de variador continuo y no cuenta con marchas en si; sino que es para controlar la capacidad regenerativa de las reducciones.

Cuenta con cinco niveles, siendo el B5 el más extremo y provocando unas reducciones de la velocidad y unas regeneraciones de la carga de la batería bastante aceptables. Es un gran sistema para ir recargando las baterías cuando descendemos un puerto de montaña muy acusado, sin la necesidad de ir castigando los frenos ni forzando el freno motor, tan sólo con la energía cinética que acumula el vehículo en su descenso. Creedme que funciona muy bien y la recarga en ese caso es bastante sustancial.

También tenemos un nuevo mando con el que podremos elegir hasta tres modos de conducción específicos: Normal, Snow y Lock. El primero se activa por defecto, el segundo adecua la respuesta del Outlander en situaciones deslizantes y de pérdidas de tracción y el último, es más específico para situaciones en las que nos aventuramos fuera del asfalto y queremos distribuir correctamente la fuerza entre ambos ejes, provocando una especie de bloqueo del diferencial electrónico.

Por supuesto; también contamos con dos botones situados en la base del joystick del cambio, que nos permiten elegir si queremos circular y aprovechar sólo la capacidad de la batería eléctrica o bien, guardar esa electricidad acumulada para más adelante.

Y hasta aquí, todo el complejo electrónico adaptado, que confirma que el Mitsubishi Outlander PHEV es una de las alternativas más razonables y versátiles que existen dentro de su segmento y es que de momento; tampoco hay rivales claros que puedan hacer sombra al producto estrella de la marca de los tres diamantes.

Pero claro; un producto tan tecnológico como este, no puede quedarse atrás en materia de equipamiento de serie, ni en materia de confort y seguridad de los pasajeros, así que nuestro modelo, con el acabado Kaiteki, tenía todos los elementos indispensables para procurarnos un viaje agradable y una conducción plenamente segura, dinámica y conectada.

Entre otras cosas, disponíamos de luces delanteras Full Led, asistente de arranque en pendiente, sensores de lluvia y luces, llantas de 18 pulgadas, equipo de infoocio con pantalla táctil de 7 pulgadas, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, con cámara de visión 360º y aviso de tráfico cruzado, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, climatizador bizona, asistente de presión de neumáticos, ordenador de a bordo, alerta de cambio involuntario de carril, aviso de vehículo en ángulo muerto, tapicería de cuero, asientos delanteros eléctricos y calefactados, apertura y arranque sin llave, maletero de accionamiento eléctrico, volante calefactado o tomas de 230V y 1.500W entre otros elementos.

Si hablamos de dinámica de conducción, todas las versiones del Outlander nos han sorprendido muy gratamente, pero en esta ocasión, la verdad es que el PHEV nos convence y mucho. Ya no porque su sistema de tracción permanente, gracias a los dos motores, uno por cada eje, nos proporcione un extra de seguridad sobre cualquier tipo de superficie, sino porque nos parece un tanto más aplomado como consecuencia de la ubicación de la batería bajo el vehículo, que lo configura como un conjunto más equilibrado y con un mejorado reparto de pesos.

No nos confundamos; no deja de ser un gran SUV y las inercias de la carrocería ahí están, pero son bastante menos acusadas que en el resto de las versiones. El esquema de suspensiones es de tarado relativamente blando y nos confieren un confort de rodadura excepcional, absorbiendo las imperfecciones del asfalto a la perfección sin trasladar ningún tipo de sacudida incómoda a un interior muy bien aislado.

Por otra parte, también soportan muy bien una conducción dinámica en una carretera de montaña y hace que las reacciones sean muy neutras y los cambios de apoyo no nos generen ningún tipo de desconfianza. Sino; que se lo pregunten al conductor de un Audi A3 que nos iba precediendo haciendo una conducción deportiva, ya que todavía se estará preguntando cómo narices un “marmotreto” como el que estábamos conduciendo no se le despegaba del culo.

Era relativamente sencillo seguirlo y todo el conjunto nos procuraba una gran sensación de seguridad y motricidad en todo momento, ayudado también por una dirección asistida mejorada y bastante directa, con la que nos sentimos muy cómodos en todo momento.

De verdad y con el corazón en la mano; no puedo tener nada más que alabanzas respecto a este coche. Es la versión definitiva y sin lugar a dudas, la solución más inteligente y versátil que pueda existir en la actualidad, en donde la realidad nos sacude continuamente defenestrando a los vehículos diésel, en donde la gasolina también parece que tiene un futuro poco halagüeño y una realidad en la que nos están vendiendo una “moto” con los vehículos híbridos (poco capacitados todavía) y eléctricos puros, aún supeditados y limitados a una conducción urbana, puesto que las infraestructuras de recarga están todavía en pañales.

El concepto que nos ha ofrecido el Mitsubishi Outlander PHEV desde sus orígenes, probablemente sea el más acertado con diferencia.

Enchufable, con una autonomía de hasta 53 Km de movilidad eléctrica, tan sólo con la carga de la batería, tres motores; dos eléctricos, uno en cada eje, que nos proporcionan la movilidad, además de la tracción total y uno de combustión; que alimenta a la batería y puntualmente, aporta potencia al eje delantero cuando demandamos más energía, por lo que podremos realizar viajes largos sin problemas y además; circular por la ciudad en un modo totalmente limpio y eléctrico, por lo que tiene la categoría de “0” emisiones, con todas las ventajas añadidas que ello conlleva. Una carrocería SUV muy confortable y muy capaz, un equipo de serie superlativo y una dinámica de conducción muy acertada y coherente, rematan las características de un producto, que no lo podríamos catalogar de otra manera que como redondo.

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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