Prueba: Nissan Qashqai 1.5 dCi Tekna+

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Prueba: Nissan Qashqai 1.5 dCi Tekna+

10/10/2017 / 0 Comentarios / 159 / Pruebas
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Hace 10 años en Nissan estaban hartos de no dar con la tecla necesaria para competir en el segmento de los compactos con garantías. No encontraban un modelo capaz de tratar de tú a tú con lo más granado de esa sociedad, como el Volkswagen Golf, el Ford Focus o el Renault Megane, por poner tan sólo unos ejemplos, que continuamente; copaban lo más alto del ranking de los más vendidos en nuestro país.

El Nissan Almera funcionó a medias en su día y su sucesor, el Nissan Tiída fue un auténtico fiasco, ya que sus trazos no gustaron demasiado, a pesar de ser uno de los compactos más amplios y versátiles del momento. 

Entonces; alguien pensó en atacar al segmento con algo totalmente diferente y nunca visto. Un riesgo que podría salir mal, pero sin riesgo, nunca hay recompensa. Crearon una nueva estructura, una carrocería amplia, con formas de un SUV, e intentaron proporcionarle una conducción muy similar a la que obtendríamos con un compacto.

Pues amigos; por fin dieron con la fórmula maestra. El Nissan Qashqai se convirtió en un éxito total y en poco tiempo se aupó hasta la primera posición de los coches más vendidos en nuestro país, y este estatus lo ha mantenido, de manera alterna, hasta nuestros días. También generó un revulsivo en el segmento de los SUV compactos, aún sin explorar, y todas las marcas se pusieron manos a la obra para hacerle frente a este modelo que había aparecido de la nada y les había comido la tostada en un segmento en el que muchas marcas, eran los reyes indiscutibles.

Hoy probamos al última generación del modelo japonés con más éxito en nuestro país, que se renueva al cumplir 10 años desde su comercialización. En realidad no podríamos hablar de una nueva generación, ya que realmente, lo que ha sufrido es un profundo restyling que lo actualiza y lo hace mucho más atractivo.

Los cambios más sustanciales respecto al Qashqai precedente, se centran en la imagen frontal, que recibe una nueva parrilla delantera en forma de V, característica intrínseca ya, en todos los nuevos modelos de la marca. El paragolpes también ha sido rediseñado, con unos trazos más tensos y más afilados y como consecuencia, se han desplazado los faros antiniebla a una posición más baja y ahora son más grandes.

Los grupos ópticos frontales son más afilados y técnicos, ya que pueden incorporar tecnología LED (en nuestro acabado) y cuentan con las luces diurnas y los intermitentes incorporados en el interior. Todo el conjunto nos proporciona una nueva visión del SUV compacto de la marca japonesa, mucho más sofisticada y atractiva, convirtiéndose en una opción mucho más madura y seria, pero sin perder el halo moderno y tecnológico que también nos quieren transmitir al primer golpe de vista.

En el lateral y la zaga, los cambios ya no son tan evidentes y se limitan a la incorporación de una nueva colección de llantas (muy bonitas en nuestra unidad de pruebas), un paragolpes trasero rediseñado y con unas nuevas molduras en color plata en su parte inferior y unos pilotos que no son nuevos en diseño, pero que incorporan una iluminación LED más potente y visible.

En el interior tampoco existen muchos cambios reseñables como tal y se limitan a un nuevo volante, mucho más atractivo y achatado en su parte inferior, que cuenta con los mandos necesarios para controlar los sistemas más utilizados sin tener que soltar las manos ni apartar la vista del frente, y se han sustituido los asientos delanteros y se han montado unos nuevos con unas “orejeras” laterales algo más pronunciadas que nos ofrecen una mayor sujeción en curva.

También incorporan dos nuevos colores a la paleta existente para este modelo y han creado un nuevo acabado de equipamiento denominado Tekna+ que es, precisamente, el que hoy tenemos entre manos y será la versión más dotada de serie en toda la gama.

Estos son los cambios que ha sufrido este nuevo Qashqai. Por todo lo demás, es exactamente igual que la generación a la que sustituye, tanto por medidas, como por habitabilidad, versatilidad o imagen interior. 

Mantiene su capacidad de maletero en 430 litros, que lo sitúa dentro de un término medio para los vehículos con sus mismas medidas y características. Es un maletero muy aprovechable, con un espacio diáfano y una boca de acceso muy amplia.

Las plazas traseras también se mantienen dentro de las cotas ya conocidas y no ofrecen mayor problema para que dos adultos de cierta envergadura se puedan acomodar perfectamente en sus plazas laterales, ya que la plaza central quedaría supeditada a una persona más pequeña, puesto que como es habitual en cualquier modelo, es más estrecha.

Tampoco en el puesto de mando encontramos más cambios de los que ya os habíamos indicado. Sigue teniendo una gran posición de conducción, con todos los instrumentos al alcance de nuestra mano y una información muy clara en todo momento.

El acabado negro brillante de algunas molduras del salpicadero, que utilizan también muchas marcas, me sigue pareciendo un imán (literalmente) para el polvo. Pero si exceptuamos ese pequeño detalle, los ajustes y acabados del Qashqai son de bandera y la manufactura y ensamble de todos los elementos está muy cuidada y rezuma una gran calidad visual y táctil de forma aparente.

El volante multifunción de nuevo diseño, nos ofrece una gran batería de pulsadores para controlar elementos tales como el Bluetooth, el control de velocidad, el ordenador de a bordo o el equipo de audio. En la capilla de relojes, la información es muy legible y fácil de interpretar, con una pantalla central desde la que podremos configurar otra información adicional referente al funcionamiento del coche.

En el centro del salpicadero nos encontramos con una estructura elevada y muy accesible para los mandos de la climatización y la pantalla táctil, que ahora cuenta con una interfaz mejorada y más intuitiva, aunque similar a la de la anterior generación en cuanto a aspecto y menús.

Y es que de todas formas, nuestra versión con el acabado Tekna+ es la versión más dotada de serie y contaba con navegador, control de velocidad de crucero con limitador, luces delanteras LED inteligentes, con cambio automático de cortas a largas, sensores de aparcamiento perimetrales con cámara cenital de 360º, aparcamiento pseudo-autónomo en línea y batería, asientos calefactados, llantas de 19 pulgadas, equipo de audio Bose con 8 altavoces, sensores de lluvia y luces, techo solar panorámico, asistente de arranque en pendiente, freno de mano eléctrico, equipo de infoentretenimiento con pantalla táctil, climatizador bi-zona, asistente de mantenimiento de carril, arranque y apertura sin llave o aviso de vehículo en ángulo muerto, entre otros elementos destacados.

Arrancamos la conocida mecánica de la alianza Renault-Nissan 1.5 dCi por medio de un botón y despertamos al cuatro cilindros que en nuestro caso, genera una potencia de 110cv y un par máximo de 260 Nm. 

Yo siempre digo que un diésel, para que tenga un buen rendimiento necesita de 300 Nm para arriba, pero debo rectificar, ya que el rendimiento de esta mecánica es mucho más que aceptable y las recuperaciones no penalizan en exceso a pesar de tener un par tan ajustado.

Las prestaciones máximas y las cifras finales no son especialmente llamativas, ya que con esta configuración mecánica, alcanzamos una punta de 185 Km/h y una aceleración de 0-100 Km/h en 11,7 segundos. Pero no son las cifras, sino las sensaciones al conducirlo, lo que por momentos me hicieron pensar que estaba conduciendo la versión más potente de 130cv.

Es un motor rumoroso a bajas revoluciones, que se deja sentir en el interior al ralentí, pero una vez emprendemos la marcha y la mecánica coge temperatura y ritmo, se nos torna muy silencioso y esa rumorosidad se disipa totalmente, gracias a un habitáculo muy bien aislado del exterior.

Las recuperaciones y la aceleración son notables, una vez superamos las 1.500rpm, donde el motor comienza a desperezarse y a sentirse cómodo. Para gestionar esta potencia, disponíamos de una caja manual de 6 relaciones, con inserciones precisas y bastante bien escalonadas, en donde la sexta servía para desahogar a la mecánica en los trayectos más largos y de esa manera, conseguir unas cifras de consumo en ciclo mixto de tan sólo 3,8 l/100 Km, homologados por la marca.

Y es que es en ese ámbito, el de las autovías y las autopistas, en donde el Qashqai se siente realmente en su salsa, ya que nos ofrece un confort de rodadura realmente espectacular, gracias a que el esquema de las suspensiones, con un tarado blando, es amable con los afortunados pasajeros del SUV compacto japonés.

Se han visto ligeramente modificadas y ahora los muelles son más blandos y se ha reforzado la barra estabilizadora delantera, para ofrecernos una conducción precisa, pero confortable a la vez. Absorven muy bien las imperfecciones de la carretera, aunque no son las más apropiadas para realizar una conducción deportiva en una carretera con curvas. El Qashqai no está diseñado para eso.

Nos proporciona una gran sensación de seguridad en todo momento y el sistema de ayudas a la conducción denominado Chassis Control, velará porque las cosas no se salgan de madre, además de que si contamos con la tracción total 4x4i, obtendremos un plus de motricidad bajo cualquier circunstancia y firme que nos encontremos.

No obstante, en las zonas más técnicas con muchas curvas, la carrocería sí que inclina más de lo deseado, que aunque no se comprometa la seguridad ni el aplomo en ningún momento, nos invita a aflojar la presión sobre el pedal del acelerador y disfrutar plácidamente de nuestro viaje con total comodidad.

Fuera del asfalto, su altura respecto al suelo nos permitirá afrontar caminos y tramos de poca complicación, aunque nuestra unidad de pruebas no fuera la opción más acertada para estos menesteres, debido a sus llantas y a que sólo contábamos con tracción delantera. Por otra parte la dirección es precisa, pero poco comunicativa y el sistema de frenos nos ofrece una potencia suficiente para detener al Qashqai de poco más de 1.400 Kg en pocos metros.

En definitiva, el nuevo y remozado Nissan Qashqai mantiene las virtudes de sus predecesores, mejorando de una forma sustancial su aspecto exterior, siendo ahora más sofisticado y moderno, además de aportar una nueva sensación de vehículo más Premium. Es ideal para muchos perfiles de clientes que busquen versatilidad, tecnología, seguridad y buena imagen, dentro de un contexto SUV de dimensiones compactas. 

No cabe duda que con este restyling, el modelo más carismático y vendido de Nissan en nuestro país, seguirá ofreciendo a los clientes lo que piden y por lo tanto; seguirá siendo un superventas.

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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