Prueba: Opel Combo Life 1.5 TD Innovation

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Prueba: Opel Combo Life 1.5 TD Innovation

16/10/2018 / 0 Comentarios / 589 / Pruebas
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Hace un par de semanas, os presentábamos al nuevo Citroën Berlingo, un concepto comercial con más de 22 años tras sus espaldas y que ha evolucionado hacia un vehículo plenamente funcional para competir, con plenos derechos, con el segmento de los monovolúmenes medios.

Pero el Citroën Berlingo sólo es la punta del iceberg, ya que basados en una plataforma común y englobados dentro de ese mismo concepto, nos encontramos con otros dos modelos muy similares y prácticamente calcados, aunque con las propias características de sus respectivas marcas.

Estos modelos, hermanos mellizos (casi gemelos) del Citroën Berlingo son el Peugeot Rifter y el nuevo Opel Combo Life. Todos cuentan con carrocerías plenamente orientadas al mundo comercial y todos cuentan con carrocerías plenamente orientadas al ocio y el disfrute con toda la familia. También comparten plataforma, un diseño común, tanto en el exterior como en el interior, motores y versatilidad o capacidades, pero todos y cada uno de ellos; cuentan con su propia personalidad y diferencias loables, sobre todo, en materia de equipamientos, acabados o sutiles remates.

A priori, podríamos copiar el artículo de hace dos semanas y adaptarlo a este nuevo modelo pero, obviamente, existen diferencias que desglosaremos en esta nueva prueba semanal. La diferencia más reseñable en todos los modelos se evidencia desde el pilar A hacia adelante, ya que todos cuentan con un diseño frontal muy diferente y plenamente característico de cada marca.

En el caso del nuevo Opel Combo Life, observamos una parrilla delantera conocida en el seno de la marca, muy sobria y sin ningún tipo de filigrana, que adquiere un aspecto poderoso y rotundo debido a su altura, con unos faros grandes, que incluyen las luces diurnas de tipo LED, un pequeño protector en la parte inferior de diferente color de la carrocería y las luces antiniebla, enmarcadas en sendas protecciones de plástico negro que rompen un poco con la monotonía de un frontal, como hemos indicado, bastante sobrio.

Desde el pilar A hacia atrás todo, absolutamente todo, es igual y común en cuanto a diseño entre los tres modelos, con excepción de que, tanto en la Rifter, como en la nueva Opel Combo Life de nuestra prueba de hoy, donde se sitúan los Airbumps en Citroën en el lateral del vehículo, ambas cuentan con embellecedores y protectores de plástico, bien sin pintar, o bien pintados del mismo color de la carrocería como en nuestro caso.

Las llantas de nuestra Opel Combo Life, tampoco es que fueran especialmente llamativas y se conformaba con unas llantas de 16 pulgadas de diseño convencional, aunque opcionalmente, podremos disponer de otros modelos con hasta 17 pulgadas de diámetro.

Indudablemente; las formas, las capacidades, la configuración y la habitabilidad, son también iguales en los tres modelos, pero para refrescarnos la memoria, abrimos el gran portón que da acceso al maletero y nos encontramos con un espacio de carga muy diáfano y aprovechable con 597 litros de capacidad hasta la bandeja, que podremos situar en dos alturas diferentes para una distribución de la carga más personalizada. Cuenta con la opción de apertura tan solo de la luneta posterior, por si no es necesario abrir el portón completamente para acceder a cualquier enser que tengamos en el maletero.

El acceso a las plazas posteriores se realiza de una forma muy cómoda y natural, gracias a sendas puertas correderas, que tienen apertura de ventanillas eléctrica. Nos encontramos con un gran espacio vital en todas sus cotas y con tres asientos independientes muy bien diferenciados entre sí y en donde tres ocupantes adultos, no tendrán ningún problema para acomodarse, ni siquiera, el que esté en la plaza central, ya que también dispone de un suelo plano que no le obliga a llevar las piernas separadas e incomodar a los pasajeros de los laterales.

Delante, nos reciben dos butacas cómodas, con reposabrazos independientes, aunque con un mullido un tanto blando y con poca sujeción lateral. ¿Os debo recordar que es un derivado de un vehículo comercial?. Son unos asientos muy confortables para realizar largos viajes y en el caso de nuestro acabado Innovation, además teníamos la alternativa de que eran calefactados.

Ante nosotros, observamos el mismo cuadro de mandos que en la Citroën Berlingo. Disposición de los mandos, ergonomía…, aunque en este caso, existen algunas diferencias exclusivas de Opel.

Lógicamente, una de esas diferencias evidentes es el volante multifunción, con un tacto agradable, forrado en cuero y una presencia más seria y sobria que el de su “hermano” francés. En nuestro acabado, además de contar con los mandos correspondientes al Bluetooth, el equipo de audio, el ordenador de viaje o el control de velocidad de crucero con limitador, también disponía de función calefactada, para esas frías mañanas invernales. También observamos un cuadro de relojes típico de Opel y que comparte con otros modelos de la gama del fabricante alemán, además de la configuración y la información del ordenador de a bordo.

Sobre el salpicadero, emerge una pantalla transparente de metacrilato en donde se proyecta la información más relevante. Nuestra unidad de pruebas disponía del práctico sistema HUD, que nos indicaba ante nuestros ojos y sin la necesidad de apartar la visión de la carretera, la velocidad, el sistema de mantenimiento de carril, el control de velocidad de crucero y el indicador de señales de tráfico.

La consola central por su parte, era exactamente igual que lo que ya habíamos visto en el modelo francés. Una pantalla del equipo de infoocio en la parte superior, táctil y de 8 pulgadas, es la que cobra todo el protagonismo. La pantalla es común en todos los modelos, pero el sistema operativo es propio de Opel. Tiene un manejo intuitivo y es bastante rápido de reacciones.

Todos los mandos están extremadamente cerca de la mano y todo es muy fácil de accionar y está ligeramente orientado al puesto de conducción. La practicidad y versatilidad interior se complementa, por otra parte, con la cantidad de huecos portaobjetos y guanteras de gran tamaño repartidos por el habitáculo, incluido, el cubículo en la parte posterior, situado en el techo, capaz de soportar hasta diez kilos de carga y al que se puede acceder desde el maletero o desde el interior por medio de sendas puertezuelas.

Ya que hablamos del techo, en el caso de nuestra unidad de pruebas disponíamos del techo panorámico con una zona central retroiluminada en horas nocturnas y que nos proporciona una luz ambiente muy sutil y agradable. También cuenta con cortinillas eléctricas que cubren la superficie en el caso de que la fuerza solar penetre demasiado sobre nuestras cabezas y no nos deje pensar con claridad…

El Opel Combo Life con el acabado Innovation de las imágenes, contaba con un equipo de serie bastante extenso y que se completaba con algunas opciones del catalogo. Entre otras cosas, disponíamos de control de velocidad de crucero con limitador, equipo de infoocio con pantalla táctil de 8 pulgadas, asistente de arranque en pendientes, asistente de cambio involuntario de carril, HUD, alerta de somnolencia del conductor, indicador de presión de neumáticos, asientos calefactados, volante calefactado, llantas de 16 pulgadas, reconocimiento de señales de tráfico, climatizador automático, techo panorámico, Start/Stop, sensor anti-colisión frontal y sensor de aparcamiento trasero entre otros elementos.

La mecánica también nos resultaba conocida. Era exactamente el mismo 1.5 diésel que habíamos probado en la Berlingo, con 130cv, 250 Nm de par máximo y unas prestaciones de 185 Km/h de velocidad punta, una aceleración de 0-100 Km/h en 10,6 segundos y un consumo homologado en ciclo mixto de 4,3 l/100 Km. Estaba asociado a una caja de cambios manual de 6 relaciones, con unas inserciones precisas y bien escalonadas.

Como es lógico, si extrapolamos la información extraída en la conducción de la Citroën Berlingo, destacamos una respuesta contundente y activa desde bajas revoluciones, con una buena aceleración y unas recuperaciones muy aceptables que nos permiten ciertas licencias sin la necesidad de tener que acudir a la ayuda de la palanca de cambios.

Las reacciones también son bastante similares en materia dinámica aunque con ligeros matices en su conducción. Igual era porque en el día de la prueba soplaba bastante viento o porque el esquema de suspensiones de nuestra Combo Life tenía una configuración más ligera de lo que recordábamos; pero durante nuestro “test drive” nos pareció un tanto más nerviosa en los cambios de apoyo y no nos aportaba una excesiva confianza. Pero teniendo en cuenta que son dos unidades calcadas en prácticamente todo, lo achacamos a que el viento racheado de aquel día nos hiciera un efecto pantalla y tuviéramos que “luchar” un poco más con el volante para mantener la compostura.

De todas formas, el Opel Combo Life es una unidad perfecta para realizar largas travesías de una manera segura y confortable con toda la familia. Las suspensiones absorben muy bien las imperfecciones de la carretera y no transmiten ningún tipo de sacudida en el interior. Por último, la insonoridad es destacable, la dirección bastante directa y el equipo de frenos muy coherente.

Al igual que sus “hermanos” de origen francés, con los que comparte mucho más que una genética casi idéntica; el Opel Combo Life es un vehículo muy bien pensado y destinado al ocio puro y absoluto con toda la prole, con una gran habitabilidad y versatilidad de uso, con muchas soluciones prácticas, muy confortable y con una mecánica muy activa y frugal, que hará las delicias de todos aquellos perfiles de clientes que valoren mucho su tiempo libre.

En igualdad de condiciones, ahora solo nos queda determinar si lo que buscamos es una imagen más lúdica, sobria o dinámica, matices intrínsecos en cada uno de los modelos de las tres marcas que ahora; pertenecen al mismo grupo automovilístico.

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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