Prueba: Opel Zafira 2.0 CRDi OPC Line

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Prueba: Opel Zafira 2.0 CRDi OPC Line

18/07/2018 / 0 Comentarios / 580 / Pruebas
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Con el boyante mercado de los SUV, parece que el mercado de los monovolúmenes, que empezó con fuerza, ha quedado relegado a un segundo o tercer plano.

No obstante; todavía contamos con una amplia representación en este segmento, porque si de verdad necesitamos espacio, este tipo de carrocerías son las más apropiadas, sin lugar a dudas. Hombre; personalmente yo me oriento a carrocerías de tipo wagon o familiares, ya que siempre se conducen como un turismo, pero hay personas que el ir sentadas de una forma más natural lo valoran mucho.

Por otra parte, lejos quedaron ya esos monovolúmenes sosos y anodinos de antaño y ahora, bien sea dentro del segmento de los compactos, como el segmento de los superiores, cuentan con un diseño muy atractivo, aerodinámico y acertado, que atrae a esos padres de familia que reniegan de comprar un SUV, por muy grande que parezca y por muchas modas que vengan.

Un vivo ejemplo de esta nueva tendencia de diseño es el Opel Zafira, objeto de nuestra prueba de hoy.

Hablamos de un monovolumen de líneas fluidas y afiladas, que se desmarca un poco más de lo normal respecto a lo que se estila en su categoría. Fue renovado en el pasado año y sus cambios se centraron, sobre todo, en su visión frontal y en la incorporación de unos interiores mejorados, con una ergonomía más apropiada y mejor definida.

En nuestro caso; además tenemos la fortuna de probar la versión OPC Line, que cuenta con algunas características propias y que nos muestra ciertos aditamentos específicos que remarcan un carácter más dinámico y deportivo.

Esta versión ya está en peligro de extinción y es probable que si realizan una próxima edición deportiva del Zafira, sea ya definida bajo las siglas GSI o GSI Line.

Pero aunque en su denominación tenga la nomenclatura OPC (Opel Performance Center) no estamos hablando de una versión radical ni deportivamente superior a lo que nos podamos encontrar dentro de la gama. Tan sólo contamos con detalles estéticos que mejoran de una manera sustancial, la ya de por si, atractiva carrocería del Opel Zafira.

Marcan las diferencias unas espectaculares llantas de 19 pulgadas específicas, taloneras y faldones más profusos, pintados del mismo color que la carrocería, tonalidades bicolor para las carcasas de los retrovisores y un alerón posterior más prominente.

Obviando estos pequeños toques deportivos, hablamos de unos trazos muy atractivos y muy bien definidos. En el frontal observamos unos nuevos grupos ópticos, que en nuestro caso eran de tecnología LED e incorporaban la luz diurna. Esta luz diurna con forma de onda, aparentemente se fusiona con el embellecedor cromado de la parrilla delantera que cuenta con el símbolo del rayo en el centro, proporcionándonos una visión moderna y con cierto toque tecnológico. También nos llama la atención el corto capó delantero y su inclinación, que le da un aire continuista a la línea del parabrisas y le proporciona esa vista afilada.

En el lateral, destacamos esas enormes y preciosas llantas de aleación, que cobran un protagonismo esencial en el acabado OPC Line. Los nuevos faldones nos procuran la sensación de estar ante una carrocería rebajada y existe una línea de tensión, común en todos los Zafira, que potencian de una manera exponencial, sus aptitudes dinámicas.

En la zaga, los pilotos traseros no cambian de estructura respecto a la edición anterior. En nuestro caso estaban ligeramente ahumados y contaban con tecnología LED. El alerón más grande y unos faldones inferiores, aportan deportividad y poderío a una trasera con mucha personalidad.

El gran portón nos descubre una boca de carga muy amplia y con un perfil bajo, que nos facilita mucho la tarea de poder ubicar objetos pesados o voluminosos. La capacidad del maletero es realmente inmensa y dispone de un espacio diáfano y extremadamente aprovechable.

Nuestro Opel Zafira tenía 678 litros, puesto que se trataba de una unidad con 7 plazas, que se recogen perfectamente debajo del piso, pero que comen algo de espacio. Si optamos por la versión con 5 plazas, el maletero alcanzará los 710 litros.

Si accedemos al interior, observamos que en cualquiera de las plazas, tanto delanteras como traseras, obtenemos un espacio muy considerable en todas sus cotas, además de que los asientos de la segunda fila se pueden desplazar longitudinalmente de manera independiente, lo que aumenta la versatilidad. Las plazas suplementarias de la tercera fila de asientos, tan sólo son aptas para niños o para adultos en una situación de emergencia.

Los asientos delanteros por su parte, tenían una gran sujeción lateral y estaban testados por la asociación AGR, que nos garantiza una dureza y confortabilidad superiores. Estas grandes butacas, tapizadas en cuero, disponían en este caso con regulación eléctrica, así que la posición de conducción ideal es bastante fácil de obtener.

Ante nosotros, un salpicadero que cambia, sobre todo, en la ubicación de la pantalla táctil del equipo de infoentretenimiento, de 7 pulgadas y con un funcionamiento correcto. Compatible con Apple Car Play y Android Auto, está situada en una posición más baja y accesible que antes. Los demás mandos cuentan con una posición similar, muy fáciles y cercanos a la hora de accionarlos y situados de una manera bastante ergonómica. Nuestra unidad de pruebas disponía del sistema Navi 950 Intelillink, que contaba con sistema propio de navegación y es nuevo en esta última actualización del monovolumen alemán.

Los materiales utilizados tienen una gran presencia visual y son agradables al tacto, además se perciben con unos buenos ajustes, pero no destacan especialmente respecto a otros modelos del segmento. Por su condición de vehículo familiar y al que se le supone un trote considerable; también mantiene una alta versatilidad interior, con numerosos huecos portaobjetos y un carril central con varios niveles, que se extienden y recogen según nuestras necesidades.

Por otra parte; el equipo de serie era bastante extenso y contábamos con navegador, equipo de infoocio con pantalla táctil de 7 pulgadas, asistente de arranque en pendiente, lector de señales de trafico, tapicería de cuero, los asientos delanteros con regulación eléctrica y calefactados, climatizador bi-zona, aviso de cambio involuntario de carril, alerta de vehículo en ángulo muerto, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador y asistente de frenada de emergencia, Opel On Star, techo solar panorámico, llantas de aleación de 19 pulgadas, sensores de lluvia y luces, con cambio inteligente de cortas a largas, faros LED o sensores de aparcamiento delanteros y traseros, con cámara de visión trasera, entre otras muchas cosas.

La mecánica era el motor diésel más potente. Se trataba de un 2.0 CRDi con 170cv y un par máximo de 400 Nm, asociado a una transmisión manual de 6 relaciones, con unas inserciones muy precisas y cortos recorridos, muy sencilla y fácil de accionar.

De esta manera, nuestro Zafira puede alcanzar una velocidad punta de 210 Km/h, acelerar de 0-100 Km/h en 9,8 segundos y atesorar unos parcos consumos en ciclo mixto homologados por la marca, de 4,9 l/100 Km, cifra que no se desviaba mucho en una conducción real y coherente.

Se trata de un motor con una amplia caballería disponible bajo el pedal del acelerador, pero con una entrega de potencia demasiado progresiva para tratarse de un motor diésel al que se le supone un alto rendimiento.

Reacciona de una manera correcta, pero es una mecánica menos activa de lo que podríamos esperar a tenor de las cifras oficiales. En materia de recuperaciones ocurre lo mismo, ya que a pesar de que 400 Nm son suficientes para realizar adelantamientos con plena seguridad, sus recuperaciones no son destacables y llama la atención que una mecánica de 170cv de ciclo diésel se comporte de una manera tan discreta.

En orden de marcha, como hemos dicho al principio, su estética deportiva es tan solo eso; estética. De esta manera, sus reacciones son bastante dinámicas y su comportamiento a su paso por curva bastante destacado, pero se nota un mayor volumen y una mayor altura en forma de inercias, que si bien; son plenamente controlables y dosificables, siempre hay que tenerlas en cuenta.

El esquema de suspensiones mantiene una firmeza muy bien calibrada, que favorecen un buen comportamiento en una carretera revirada, pero que absorben muy bien las imperfecciones del asfalto, por lo que se convierte en un buen rutero, sean cual sean las circunstancias y la vía elegida.

Por último; el tacto de la dirección es bastante directo y destacable, aunque no transmite con fidelidad el límite de adherencia de los neumáticos ni lo que ocurre debajo de ellos. También el sistema de frenos es correcto y no se adivina un desgaste prematuro en un uso intensivo.

En definitiva; el nuevo Opel Zafira colmará las expectativas de todo aquel padre de familia que necesite un vehículo muy espacioso, versátil y muy bien equipado, que además, cuente con una estética diferenciadora y meramente deportiva, complementando a la perfección un diseño afilado y poderoso que lo hacen destacar respecto a otros monovolúmenes mucho más convencionales.

Su mecánica poderosa, aunque ciertamente anodina, destaca mucho más por sus ajustados consumos que por el alto rendimiento que se le presuponen a 170cv. No obstante; tiene un funcionamiento correcto y sobre todo, no hablamos de un vehículo deportivo, sino de un monovolumen familiar con aspecto deportivo, con el que realizar largos viajes con plena seguridad con toda la prole y el correspondiente equipaje. Para ese cometido; el Opel Zafira es un modelo altamente recomendable y con el acabado OPC Line, también es altamente destacable.

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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