Prueba: Renault Megane E-Tech Iconic EV60

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Prueba: Renault Megane E-Tech Iconic EV60

10/07/2022 / 0 Comentarios / 188 / Pruebas
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Es imparable y la electrificación, en mayor o menor medida, ya es una realidad y forma parte de nuestras vidas. Renault lo tiene claro y ha combinado a todo su superventas, con la electricidad pura, obteniendo un producto muy tecnológico y adaptado a las nuevas corrientes.

El resultado es un compacto muy atractivo con una autonomía total de 450 Km. A ver; nosotros probamos la versión más potente y equipada, así que los datos podrían variar entre las versiones más accesibles, pero en líneas generales, los datos y las percepciones del nuevo Megane eléctrico son comunes entre toda la gama, así que vamos a ello.

Su diseño nos ofrece los trazos que serán comunes en la nueva época de la marca francesa. Su visión general es la de un auténtico «tanque», ya que la proliferación de la chapa es lo que más «pega» en este coche.

Por delante, vemos el nuevo logo de la marca en un tamaño descomunal que acapara las miradas, aunque está acompañado de una imagen frontal muy atractiva y reconocible. Sus faros de tipo LED y adaptativos están flanqueados por las luces diurnas con forma de C tan características, pero debido a que no contiene una parrilla delantera tan profusa, los diseñadores han podido «jugar» con las formas de las mismas, dándoles un aspecto más afilado. Se funden con las luces intermitentes que están situadas en la parte inferior.

Por su parte, el elaborado paragolpes delantero es muy envolvente y, además de la parrilla casi opaca inferior, que contiene algunos sensores imprescindibles en un coche moderno, también cuenta con unas aberturas laterales (reales) que favorecen una gran recirculación del aire por el lateral del vehículo y así, proporcionar una aerodinámica general mejorada. En la parte inferior, disponemos de una moldura en diferente color de la carrocería que, como veremos a lo largo del artículo, prevalece alrededor de todo el coche. El capó delantero, también tiene unas hendiduras muy profusas (que vemos también en muchos Citroën modernos) que, además de tener una nota estética, también sirven para mejorar la recirculación del aire frontal.

En la visión lateral nos llaman la atención muchas cosas. Para empezar, disponemos de unas enormes llantas de aleación muy aerodinámicas de 20″. Las ruedas que montan esas llantas están situadas en los flancos del coche, haciendo que sea mucho más estable, procurándonos una separación entre ejes muy importante de 2,68 metros para un coche con una longitud de 4,2 metros.

La línea de diseño es muy ascendente, dándonos la percepción de dinamismo al primer golpe de vista, que nos deja una zaga con una luneta posterior bastante pequeña, pero eso es harina de otro costal. Los bajos del vehículo lo ocupa la batería de 60 Kwh y baja de manera importante el centro de gravedad del coche. También nos deja una distancia hacia el suelo bastante reducida, que se nos muestra de manera evidente y nos da esa sensación de «tanque» de la que os hemos hablado antes. Por último, también nos llamaron la atención los asideros de apertura de las puertas, ya que, ya no por moda, sino porque favorecen la aerodinámica general del vehículo. Los de las puertas delanteras están enrasados y se descubren cuando nos acercamos con la llave en el bolsillo para que podamos abrir esas puertas. Los asideros traseros utilizan una solución utilizada en otros modelos y están camuflados en los marcos de la ventanilla, en la parte superior. No sé si es cómodo, pero está claro que favorece esa circulación del aire.

Detrás observamos una línea rotunda, con mucha chapa vista, una luneta bastante pequeña y un paragolpes muy profuso que dispone de la luces antiniebla y las luces de marcha atrás. Se ven muy bien y son de tipo LED, pero creo que con las nuevas tecnologías de iluminación y los espectaculares pilotos traseros de nuevo acuño y también con tecnología LED, no costaba nada incorporar las luces de marcha atrás. Los dos pilotos traseros están unidos por una lama también luminosa, que se rompe en el centro, otra vez, con el imponente logo de la marca de nueva factura y que representa la nueva identidad de Renault.

Abrimos el portón del maletero. No sé si me gusta el sistema, ya que está camuflado con la carrocería en un botón (muy bien) pero al pulsarlo solo se abre, no se eleva, algo que tendremos que hacer de forma manual. Está bastante expuesto y camuflado, pero se sabe donde está. Nos permite una boca de carga bastante amplia, pero también bastante elevada respecto al suelo y como consecuencia del diseño del paragolpes trasero. 

Tiene 389 litros de capacidad, es bastante profundo y su cubículo es bastante diáfano. No tiene un maletero muy grande para ser un Megane y se asemeja más a lo que podamos conocer en un Clio, aunque como es otro modelo diferente y con muchos rivales directos de diferente índole, podemos afirmar que no es tan pequeño. A la hora de llevar equipaje tiene luces y sombras, ya que es bastante aprovechable, pero no tiene mucha capacidad.

Nos incorporamos a las plazas posteriores y, no somos altos, pero nos damos con la cabeza en el marco de la puerta y no nos ofrecen una apertura extensa, teniendo que hacer algún tipo de genuflexión innecesaria. Una vez dentro, es bastante sorprendente el espacio del que disponemos en todas las cotas, bien sea en anchura, en espacio para las rodillas o en altura, pero estaremos bastante holgados una vez que nos situemos en el interior, aunque mejor siempre dos adultos, pero no hay ningún túnel de transmisión ni nada parecido que moleste en el piso. Hay mucho espacio, pero he de reconocer que el asiento va situado bastante bajo, lo que para algunos puede suponer un cierto «hándicap». 

Ocurre lo mismo en las plazas delanteras, nos damos con el marco de la puerta, pero una vez dentro, gozamos de un espacio considerable para todas las cotas, con unos asientos cómodos y que sujetan, relativamente bien, nuestro cuerpo. Existen muchos huecos portaobjetos repartidos por todo el habitáculo e, incluso, una bandeja específica para recargar los smartphone de forma inalámbrica. Esa bandeja puede molestarnos si somos muy altos, porque podríamos dar con las rodillas en las curvas más cerradas y todos los elementos están descaradamente orientados al conductor, lo que podrían suponer un ataque de «claustrofobia» y agobio para algunos usuarios. 

Ante nosotros se nos muestra la información pertinente a nuestra conducción en una pantalla digital configurable desde el volante, de 12,3″. Se trata de una información muy clara y precisa, sea cual sea la modalidad elegida. De hecho, podemos ver, para no distraernos demasiado, un mapa de Google con nuestra ruta y perteneciente al navegador del coche. 

En la misma columna de dirección también tenemos unas levas, pero no os penséis que es para cambiar de marcha, ya que el nuevo Megane eléctrico solo tiene una velocidad. Esas levas nos sirven para adaptar los niveles de frenada regenerativa del coche hasta límites en los que, si tenemos cierta previsión, podremos conducir en modo «One Pedal» o, simplemente, levantando el pie del acelerador. El coche frenará casi por si mismo. No obstante, para detener por completo el conjunto, sí que debemos pisar el pedal del freno.

También contamos con una palanca de cambio bastante peculiar. Es una palanca de cambios que emerge de la columna de dirección y es muy fácil de accionar y cambiar la marcha (recordad que solo tiene una hacia adelante). Ese tipo de cambio nos lo hemos encontrado en Mercedes-Benz y creedme, es cuestión de acostumbrarse, pero es muy cómodo de accionar.

El volante multifunción tiene, en los brazos, los botones que son más imprescindibles en nuestra conducción y también existe un botón específico para cambiar los modos de conducción por medio del sistema Multi Sense. El botón está situado en el propio volante y es una situación que se «inventaron» los chicos de Alfa Romeo para poner en marcha a su Giulia y después han ido imitando más marcas para diferentes funciones hasta llagar al compacto eléctrico de Renault. Es muy sencillo seleccionar entre las cuatro modalidades que nos ofrecen: ECO, Normal, Sport y Perso. 

Si llevamos el modo ECO activado (muy recomendable en ciudad) el conjunto no superará los 100 Km/h y en el modo Normal, Sport y Perso existen diferencias, pero alcanzaremos los 160 Km/h de velocidad máxima que nos ofrece el Megane eléctrico. El modo Normal es con el que nos moveremos de manera habitual y el modo Sport, es para cuando queramos desfogarnos un poco. La forma de entregar la potencia es diferente, ya que en modo Normal acelera mucho pero de una forma progresiva y en el modo Sporto acelera mucho, pero notamos como la delantera «husmea» algo hasta traccionar del todo y sufrimos tantos g,s como los que podemos experimentar en un avión cuando despega. Simplemente, demencial. 

En el centro, observamos una gran pantalla de 12″ situada de forma vertical. Es táctil y desde la que podremos visionar varias opciones de una forma muy nítida, como el navegador o las imágenes de la cámara trasera de ayuda al aparcamiento. Los menús disponibles son sencillos de accionar, además de que el sistema nos muestra un funcionamiento muy fluido entre ellos. El único «pero» es que tiene muchos menús disponibles, muchos de ellos efectistas pero innecesarios y será mejor que lo configuremos todo antes de emprender la marcha si no queremos distracciones. 

Entre esos menús tenemos vista cenital del vehículo con cámaras de 360º, un purificador de aire o el sistema de aparcamiento semi-autónomo, por poner unos pocos ejemplos. Este último funciona a la perfección y sólo tendremos que controlar el pedal del acelerador. Frenos y cambio de marchas se encarga el sistema por si solo, aunque he de reconocer que es bastante probable que aparquemos nosotros solos mucho antes. 

Debajo, nos encontramos algunos botones físicos que se agradecen, como los del sistema de climatización bizona, que vuelven otra vez por sus fuero, teniendo en cuanta que no hace mucho se supeditaba todo al equipo de infoocio.  

Una cosa que nos aporta una gran sensación de tecnología, además de esos menús de los que os he hablado, es el retrovisor interior digital. Nos ofrece una imagen espectacular de lo que ocurre por detrás y tiene mucho sentido, ya que la luneta trasera es bastante pequeña y seguro que no se vería especialmente bien. La verdad es que nos ofrece grandes imágenes, incluso con lluvia o en horas nocturnas, así que en ese campo, daremos un 10 a los ingenieros de Renault.

En general los materiales utilizados y sus ajustes son especialmente buenos, además de ser tecnológicamente una adelantado a su tiempo. Son materiales muy vistosos y en un 95% reciclables, tanto los tapizados, como los plásticos utilizados. Como colofón y para relax de los posibles conductores, también contaba con iluminación ambiente en su interior, que cambiaba de color según que modo llevemos activado en ese momento, además de que podemos elegir nuestro ambiente entre una gama cromática muy extensa por medio de uno de los menús del equipo de infoentretenimiento.  

Probamos una unidad muy equipada y la más potente de todas, así que nuestra dotación, tanto de serie como con algunas opciones era increíble para un Megane. Entre otros elementos disponíamos de navegador, cargador inalámbrico de smartphones, climatizador bizona, llantas de 20″, cockpit digital con pantalla de 12,3″ equipo de infoocio openR Link de última generación con pantalla táctil de 12″, asistente de arranque en pendiente, aviso de vehículo en ángulo muerto, aparcamiento semi-autónomo, cámara de ayuda al aparcamiento trasero, cámaras de 360º, retrovisor interior digital, iluminación ambiente interior, modos de conducción, asientos calefactados, volante calefactado, alerta de tráfico cruzado trasero, frenada de emergencia con detección de peatones, sonido acústico para peatones, sensores de lluvia y luces, sensores de aparcamiento 360º, lector de señales de tráfico, control de presión de neumáticos, ordenador de a bordo, detector de fatiga, faros delanteros y traseros de tecnología LED, control de velocidad de crucero adaptativo y con limitador, equipo de audio Harman/Kardon con 9 altavoces, llamada de emergencia o acceso y arranque sin llave y por botón, son unos pocos ejemplos. 

El motor eléctrico hacía girar al eje delantero y tenía 218 cv de potencia máxima con 300 Nm de Par. Estaba asociado a un cambio de marchas de una sola velocidad y con esas condiciones obteníamos una velocidad máxima limitada de 160 Km/h, una aceleración de 0-100 Km/h en 7,4 segundos y un consumo ponderado de 16,1 Kwh, con una autonomía aproximada de 450 Km. 

La batería está en los bajos del conjunto y su capacidad útil es de 60 Kwh. Según la autonomía, el acabado y la capacidad de esa batería, Renault ha previsto varias formas de cargar al Megane. Nuestra unidad utilizaba el sistema más rápido denominado Optimum Charge con hasta 130 Kw en corriente alterna y 22 Kw en corriente continua, aunque también existen las modalidades Standart Charge, Boost Charge y Super Charge.

Una vez en marcha, el silencio de rodadura es (casi) máximo, tan solo roto por algunos ruidos aerodinámicos que proceden de los retrovisores y cosas así, pero en general, es un conjunto muy confortable. La dirección es muy directa y las ruedas transmiten una gran información al volante, pero sin llegar a ser incómoda.

Por su parte, el esquema de suspensiones es de tarado firme, lo que nos asegura una estabilidad sublime en una sucesión de curvas. El único «pero» que podemos poner a este esquema de suspensiones es que en firmes bacheados, se deja notar el asfalto demasiado en el interior. No es una situación incómoda, pero se percibe con cierta nitidez, aunque los baches circunstanciales los absorbe correctamente y no provoca ninguna sacudida incómoda. 

Este modelo no tiene nada que ver con el Mégane de combustión y ambos convivirán juntos en el mercado. Sólo comparten el nombre, pero en la versión eléctrica que hemos probado pierde hasta la tilde. No tienen nada que ver, ni en cuanto al chasis, ni en los motores, ni en la configuración, ni en la tecnología disponible, ni en nada. Son dos vehículos muy bien diferenciados pero que comparten nombre y que son compactos, nada más.

Sin duda, estamos viviendo grandes cambios y más que irán llegando y en Renault no son ajenos a esta situación. A la vista está que con su nuevo Megane están intentando dar la campanada y, aprovechando el lanzamiento de un modelo tan carismático como este, también han recuperado el concepto JASP (Joven Aunque Sobradamente Preparado). Innovación y tradición juntas. Veremos a ver si resulta. 

Datos técnicos:

Motor: Eléctrico

Potencia: 218 cv

Vel Máx: 160 Km/h

Acel 0-100: 7,4 seg

Cons: 16,1 Kwh

Precio: Desde 47.700 euros (versión probada)

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Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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