Prueba: Renault Mégane Sport Tourer E-Tech Zen.

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Prueba: Renault Mégane Sport Tourer E-Tech Zen.

18/05/2021 / 0 Comentarios / 224 / Pruebas
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Probamos la versión híbrida enchufable del superventas Mégane en su carrocería familiar denominada Sport Tourer. Existe ya la versión convencional de 5 puertas, pero la versión familiar suma un mayor maletero y una mayor polivalencia de uso. Como os indicamos en su momento, E-Tech es la denominación de la marca francesa para sus vehículos híbridos y es el caso que os presentamos hoy.

El Mégane es conocido por todos nosotros y poco o nada os descubriremos sobre una de las plataformas más vendidas y atractivas del momento. En su cuarta generación y como pilar fundamental de la gama Renault, el Mégane se fundamenta en una estética muy característica en la que se basan el resto de los modelos de la marca.

Su frontal destaca por esos faros inteligentes de tecnología LED con forma de C invertida, que ya se han hecho un hueco en la historia de la marca. Nos ofrecen una luminosidad importante en horas nocturnas y su luz diurna hacen que distingamos que viene un Renault a la legua. Esos faros están virtualmente unidos por una parrilla delantera ribeteada en cromo y que parece más pequeña de lo que es debido a la magnitud del logotipo situado en el centro.

Incluida en el paragolpes frontal sí que disponemos de un radiador de refrigeración para la mecánica de cuatro cilindros y observamos un paragolpes sin mucho adorno, con alguna lama cromada encima de los correspondientes faros antiniebla que también se montan en el mismo.

En su vista lateral, nos fijamos en su volumen sobredimensionado respecto al Mégane de 5 puertas. No cambia mucho respecto al mismo, pero esa parte trasera es toda una declaración de intenciones y con 4,63 metros de longitud, se nos muestra como un vehículo compacto, pero un poco más versátil. De todas formas, no se nota demasiado respecto a la versión de 5 puertas ya que, si bien es un poco más largo, debido a la ubicación de las baterías y el cable de recarga (bajo el piso del maletero), solo nos permite un espacio de carga de 389 litros, lo que no es mucho para tratarse de una carrocería en formato familiar.

Sus trazos tienen un marcado carácter ascendente hacia la zaga, por lo que se subraya un cierto dinamismo. Existen diferentes apliques cromados debajo de las ventanillas y dispone de unas prácticas barras para el techo. Las llantas son específicas de 16″ y destacan por disponer de un aro azul alrededor del logo.

Detrás, nos encontramos con nuevos pilotos de tecnología LED, que no varían en su formato, pero sí que disponen de un aire más convencional y un poco menos tecnológico, aunque la luminosidad que ofrecen al resto de los usuarios de la vía, es también muy característica y visible. Son alargados y el haz de luz señala al logo central de la marca situado en el portón. Ese portón de acceso al maletero es grande y su perfil nos queda bastante bajo, para que no tengamos ningún problema a la hora de levantar objetos pesados.

Una vez abierto, no contamos con una capacidad del maletero reseñable, pero sí que vemos un espacio coherente y aprovechable al máximo, además de que los asientos traseros se pueden abatir cómodamente desde dos tiradores en los laterales para dejarnos un mayor espacio de carga. Debajo del piso nos encontramos con un compartimento específico para ubicar el cable de recarga casera y también existen anillas en la superficie por si queremos instalar alguna red de sujeción.

El interior, el habitáculo es igual que el que conocemos del Mégane de 5 puertas. Las plazas traseras son amplias y quizás adolecen un poco de altura debido a su condición de compacto, aunque sea familiar, pero una vez dentro, dos adultos se podrán acomodar a la perfección. Delante nos reciben unos asientos que sujetan muy bien el cuerpo. No son deportivos como en la versión R.S.Line, pero la verdad es que «atrapan» nuestro cuerpo de una manera notable y bastante asombrosa, teniendo en cuenta que no tiene ninguna orientación deportiva.

El cuadro de mandos es también conocido. El volante tiene un tamaño perfecto, multifunción y revestido en cuero, con un tacto bastante directo y que nos permitía un radio de giro estupendo, para tratarse de una versión en formato familiar. En ciudad tiene un tacto bastante ligero, que se traslada a la carretera si no hemos cambiado el modo de conducción. Pero si de verdad queréis conducir, sin lugar a dudas, el modo Sport es lo vuestro, ya que endurece la dirección lo suficiente para que sea mucho más quirúrgica.

La instrumentación era digital y sobre una pantalla de 10,5 pulgadas se nos mostraba toda la información disponible de una manera bastante simple y clara. Podíamos elegir el tipo de visión que queríamos en cada momento y nos mostraba información inherente al funcionamiento eléctrico del vehículo cuando toca. No obstante, también disponíamos del sistema HUD proyectado en una pantalla de metacrilato ante nuestros ojos, para no apartar la vista del asfalto. 

En el centro, obtenemos la información de la pantalla vertical de 9″, mucho más completa, y que nos la ofrece el sistema operativo bautizado por la marca Easy Link. El sistema funciona con cierta fluidez y es bastante sencillo moverse entre menús, además de tener una imagen bastante nítida en casi cualquier tipo de circunstancia. Es una pantalla táctil y podemos acceder a ciertos elementos, como los modos de conducción, de una manera sencilla, además de por medio de un botón concreto al lado del selector del cambio.

Debajo de esa pantalla nos encontramos con unos pocos botones físicos que gobiernan el sistema de aparcamiento pseudo-autónomo, el modo de funcionamiento ECO o EV, por si queremos circular tan sólo en modo eléctrico, además de los correspondientes mandos físicos del sistema de climatización bi-zona. Más abajo, disponemos de una bandeja portaobjetos que, según acabados, puede servir para recargar nuestro smartphone por medio de inducción. 

Entre los diferentes modos de conducción, además de los originales y comunes con el resto de la gama Mégane, podemos elegir también el modo específico E-Save. Lo debemos activar con anterioridad y procura guardar la energía de la batería, por ejemplo en un viaje largo, y utilizar esa energía eléctrica cuando lleguemos a otra ciudad. También tenemos el modo Pure, que sería una especie de equivalente a un modo Eco, en donde el sistema híbrido actúa de tal manera para favorecer un consumo menor en todo momento. También nos encontramos el modo My Sense, en el que podremos configurar los diferentes parámetros a nuestro antojo y el modo Sport, que es el más recomendable si queréis tener ciertas sensaciones al volante, pero que favorece sobremanera el funcionamiento con el motor de combustión.

Nuestra versión de pruebas era la más equipada y tanto de serie como en opción, disponíamos de climatizador bi-zona, llantas de 16″, asistente de cambio de carril involuntario, instrumentación digital, sistema operativo Easy Link con pantalla táctil de 9″, control de velocidad de crucero adaptativo, lector de señales de tráfico, asistente de arranque en pendientes, luces LED, sensores de luces y lluvia, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, navegador, cámara de visión trasera con detección de tráfico cruzado, Multi-Sense con varios modos de conducción, aparcamiento pseudo-autónomo, asistente de mantenimiento de carril, cambio automático de luces cortas a largas, control de presión de neumáticos, detector de fatiga del conductor, detector de vehículo en ángulo muerto, HUD, Start/Stop, llamada de emergencia, iluminación ambiente interior o apertura y arranque sin llave. 

El Mégane E-Tech dispone del mismo tren motriz que el que vimos en su momento con el Renault Captur E-Tech. Tiene 3 motores, dos eléctricos de 49 y 22 cv respectivamente y un motor de gasolina 1.6 de combustión con 96 cv. Entre todos suman la respetable cifra de 160 cv con una batería de 9,8 Kw/h de capacidad bruta que nos ofrece un funcionamiento meramente eléctrico de unos 50 Km, lo que nos permite circular por las grandes urbes sin emisiones fósiles y con la etiqueta 0 de la DGT. Según la marca, es posible cargar esa batería entre 3 o 5 horas en una toma doméstica, según sea la potencia de carga, aunque podemos «estirar» un poco más esa carga gracias a las frenadas regenerativas. 

Todos esos motores, que funcionan en perfecta coordinación, están asociados a un cambio automático de cuatro relaciones, aunque al no tener ningún tipo de superficialidad ni conexión mecánica, es un cambio del que no se percibe ningún tipo de transición entre marchas y reúne lo mejor de un cambio automático con relaciones y doble embrague y lo mejor de un cambio por variador continuo. En el mismo selector disponemos de una variable denominada B que retiene mucho más al conjunto y que hace que la frenada regenerativa sea mucho más efectiva, aunque solamente soltemos el pedal del acelerador. 

Así pues, el Mégane E-Tech nos ofrece unas prestaciones aceptables, aún teniendo una potencia específica bastante respetable, con 185 Km/h de velocidad punta y una aceleración de 0-100 Km/h en 9,8 segundos. Pero ahí no radica lo importante, sino que lo importante radica en los alrededor de los 50 Km que podemos recorrer en modo eléctrico y sin ningún tipo de emisión a la atmósfera y un consumo de combustible homologado de 1,3 l/100 Km.

Evidentemente y por su configuración de híbrido enchufable y compacto familiar no es, precisamente, un coche «ratonero» en ciudad, pero a su gran versatilidad de uso, debemos sumar el hecho de que nos permite disfrutar de trayectos largos sin temor a quedarnos sin energía.

Su rodar es muy cómodo y llama la atención su silencio en orden de marcha. Sólo cuando reacciona y se activa el motor de combustión se nota un pequeño rumor lejano, pero para nada es molesto. 

Su esquema de suspensiones nos ofrece un compromiso notable entre confort y dinamismo. Absorbe a la perfección las irregularidades del asfalto y no transmite ningún tipo de sacudida innecesaria al interior del habitáculo. Por otra parte, se comporta muy bien en los cambios de dirección y al ser un compacto y llevar la batería en los bajos del conjunto, el reparto de masas es bastante equilibrado y el aplomo en carretera es una nota muy agradable para todos aquellos que nos entusiasma sentir la conducción. 

En ese caso recomiendo siempre, aunque se resiente un tanto el consumo, ir en la posición Sport de los modos de conducción, ya que nos brinda una respuesta más deportiva y directa en cuestión de dirección y guiabilidad, además de obtener una mejor respuesta de la mecánica en todo momento. 

Renault siempre ha «pecado» de tener una comodidad afianzada en todos sus modelos, menos en los propiamente de carácter y tintes deportivos. En este caso no es precisamente un deportivo como tal, pero sus maneras, a pesar de que no obtenga unas prestaciones reseñables y su configuración, son muy atractivas y predecibles en todo momento y sin crear adicción, tenemos ante nosotros a un producto «limpio», equilibrado, dinámico, equipado y muy versátil. Así es el nuevo Mégane Sport Tourer E-Tech, un producto coherente que puede llegar a entusiasmar a muchos niveles.

Datos técnicos:

Motor: 1.6 gasolina+ 2 eléctricos

Potencia: 96+49+22cv (total 160cv)

Vel Máx: 185 Km/h

Acel 0-100: 9,8 seg

Cons: 1,3 l/100 Km

Precio: Desde 32.275 euros (versión probada)

 

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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