Prueba: Seat Ibiza 1.0 TSI Style

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Prueba: Seat Ibiza 1.0 TSI Style

22/08/2017 / 1 Comentarios / 460 / Pruebas
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Seat está sufriendo una transformación espectacular en poco tiempo y está convirtiendo a todos sus modelos en referencia de todos los segmentos en los que tiene presencia.

Sin perder su identidad de marca, nuevos modelos están apareciendo con un éxito arrollador, como por ejemplo, el Seat Ateca, que fue uno de los lanzamientos del año y superó con creces todas las expectativas de la marca española. También esperamos ansiosos la comercialización del inminente Seat Arona, un SUV más compacto, y ya para el próximo año, podremos disfrutar del todo camino más grande, del que aún no conoceremos su nombre hasta mediados de septiembre y que una de las alternativas que se barajan (y una propuesta que hice, personalmente por las redes), es Seat Aranda.

Pero no solo los nuevos modelos inexistentes hasta la fecha, han sido los protagonistas de este gran año de la marca española, sino que modelos emblemáticos y superventas, también se han visto renovados y actualizados para mantener su estatus frente a la, cada vez más, feroz competencia.

Hoy os vamos ha hablar del modelo que quizás sea el más importante, y uno de los indispensables de la gama Seat. Fue el primer modelo de la nueva era, cuando el Grupo Volkswagen tomó las riendas de la marca española. De eso ya han pasado más de 30 años y el incombustible Seat Ibiza va por su quinta generación.

Es un modelo del segmento B que siempre se ha caracterizado por tener una imagen muy juvenil, un gran dinamismo de conducción y una gran fiabilidad mecánica. ¿Sigue los mismos derroteros esta nueva generación del más reconocible modelo de la firma hispana?. Pues eso es lo que vamos ha comprobar ahora mismo.

Tenemos entre manos una unidad de última hornada del Seat Ibiza, con una mecánica de tres cilíndros 1.0 de gasolina, que nos ofrece una potencia máxima de 95cv, un par máximo de 175 Nm y unos consumos en ciclo mixto, homologados por la marca, de unos ajustados 4,7 l/100 Km.

Hablo antes de la mecánica porque realmente me ha parecido bastante sorprendente y quiero recalcar un par de cosas sobre esta nueva moda de mecánicas tricilindricas.

Está claro, y a las últimas pruebas de coches me remito; que poco a poco las marcas nos están orientando a motores muy limpios, con muy bajo consumo, con tecnología híbrida o eléctricos puros y cada vez más, las emisiones de CO2 a la atmósfera tienden a ser mucho menores (por lo menos, en cuanto al parque móvil se refiere).

La razón de todo ello son las, cada vez más restrictivas, normas anticontaminación que imponen los gobiernos en tratados que se firman en el ámbito de las más altas esferas. Estas normas deben acatarlas todas las marcas, ya que son los millones y millones de vehículos que circulan a nivel mundial, los que copan una gran parte de emisiones de gases con efecto invernadero, con lo cual; los fabricantes deben tomar las medidas necesarias para que la fabricación y el impacto ambiental de sus modelos a la venta, sea el mínimo posible.

Con este panorama; el motor diésel, que tanto nos lo han “metido por los ojos” durante los últimos años, ahora resulta que es el mismísimo diablo y está en vías de perecer y desaparecer, dejando su huella tan sólo, en los futuros libros de historia del automóvil. No os llevéis aún las manos a la cabeza, que quedan algunos años para que eso ocurra…

¿Solución?. Pues ofrecernos alternativas reales a esas mecánicas diésel, con unos consumos equiparables, o incluso menores, un gran funcionamiento en orden de marcha, con una gran fiabilidad y unas prestaciones similares. De esta manera; el parque móvil, que debe ir renovándose poco a poco, irá eliminando todos los modelos con motores diésel y el propio mercado irá recibiendo el resto de los modelos con estas mecánicas eficientes de gasolina, híbridos o eléctricos.

Esta regeneración del parque móvil nos llevará todavía varios años, pero la verdad es que ya estamos empezando a notar esos cambios que llevarán a desterrar a las mecánicas más contaminantes, de la faz de la tierra.

Y es en este apartado en donde entran los motores de tres cilindros. La evolución y la eficiencia, se traducen en este tipo de mecánicas con poca cilindrada, un turbo y unas prestaciones similares, o mejores, que las que nos encontrábamos no hace tanto en las versiones diésel de estos utilitarios, además de contar con un ajustadísimo consumo, un menor coste de mantenimiento y una mayor suavidad en orden de marcha.

Puede que a muchos usuarios (de hecho, me consta que es así…), no les convenzan este tipo de motores; porque parece que van desacompasados, porque parecen más ruidosos y porque creen que es imposible hacer el ciclo de cuatro tiempos con tan sólo tres cilindros. Pues amigos, no es así; y más vale que nos vayamos acostumbrando a motores muy comprimidos y con mucho ratio de potencia respecto a su cilindrada, porque es lo que tendremos a partir de ahora.

En el caso de nuestro Seat Ibiza, contamos, como hemos dicho antes, con un 1.0 TSI con 95cv, que nos asegura unas prestaciones muy aceptables en un coche de estas características, ya que su velocidad máxima es de 185 Km/h y acelera de 0-100 Km/h en 10,9 segundos.

De momento; no debemos dejarnos llevar por las apariencias, ya que las frías cifras de una ficha técnica, no revelan lo que realmente transmite el coche. El nuevo Seat Ibiza nos da la sensación de que anda bastante más de lo que nos sugieren sus prestaciones y a pesar de tener un funcionamiento progresivo, en el que parece que se siente cómodo tan sólo a partir de las 3.500 rpm; es una mecánica que nos ofrece una muy buena respuesta en toda la gama de revoluciones, si realmente sabemos actuar con la caja de cambios manual de 5 relaciones.

Un consejo; si queréis disfrutar de vuestro Ibiza, olvidaros del indicador de cambio de marcha del cuadro de mandos, ya que está determinado para que los consumos del coche sean menores, pero a la larga, es contraproducente para la mecánica.

A pesar de su escasa cilindrada y su capacidad para circular y obtener muy buenas recuperaciones desde apenas 1.500 rpm, al pequeño motor del Ibiza le gustan las sensaciones fuertes y es en la parte media-alta del cuentarevoluciones, en donde se sentirá más cómodo.

También es sorprendente el trabajo de los ingenieros de la marca en materia de insonorización, puesto que no se filtra ningún ruido ni vibración procedente del motor en el habitáculo.

Por su parte; los 95cv de nuestra unidad de pruebas pueden pareceros poco, pero la verdad es que mueven con mucha soltura al conjunto y sin tener ningún ademán deportivo; gracias a su aceleración continua y su gran elasticidad, podemos circular a velocidades bastante por encima de lo legal, sin apenas darnos cuenta.

De momento; en nuestro Ibiza contamos con un motor silencioso, sencillo, con unas prestaciones aceptables, frugal en cuanto a consumos y con una gran respuesta en términos generales. ¿Alguien se acuerda de los diésel?. Yo no…

Pero esta nueva generación, no sólo adquiere nuevas, eficientes y fiables mecánicas, sino que se ha renovado de manera integral. De hecho; es el primer modelo del Grupo VAG que se monta sobre la nueva plataforma MQB 01, y eso repercute en su comportamiento y dinámica de conducción, algo de lo que os hablaré más adelante.

Su aspecto exterior nos resulta agradable y extremadamente familiar, ya que a simple vista, podemos afirmar que estamos ante un “Mini-León” en el más amplio sentido de la palabra.

El frontal toma la imagen de marca de sus hermanos de gama y destaca por unos faros muy afilados (que según versiones pueden incluir la firma lumínica característica de la marca, en forma de luces diurnas con tecnología LED), una parrilla delantera de carácter dinámico y los bordes cromados y la adopción de unos nuevos paragolpes que incluyen las luces antiniebla.

En la zaga es un poco más original y lo más destacable son unos nuevos pilotos de tecnología LED y una proyección más efectiva, unos paragolpes rediseñados y un portón de maletero un poco más grande y de formas más angulosas, para fusionarse con esos nuevos grupos ópticos de nuevo diseño.

Si por último, nos fijamos detenidamente en su vista lateral, lo reconocemos a simple vista como un Seat. Su silueta desprende ese dinamismo que siempre ha caracterizado a la marca española, además de que se percibe una carrocería de mayor tamaño que alcanza los 4,06 metros de longitud y tiene una mayor distancia entre ejes. El aumento de estas cotas, nos ofrece ventajas en términos de habitabilidad, algo que en el Ibiza de la generación precedente, podríamos decir que era una materia a resolver.

En esta ocasión podemos afirmar que contamos con un habitáculo más holgado, en el que los pasajeros de las plazas traseras no tendrán ningún problema a la hora de acomodarse, ni por distancia para las rodillas, ni por distancia del techo respecto a las cabezas. También contamos con un maletero muy aprovechable, que se sitúa entre los más grandes del segmento. con unas capacidad de 355 litros.

La posición de conducción la encontramos sin problema, gracias a los múltiples reglajes tanto del asiento, como del volante y la información que visualizamos del cuadro de instrumentos es clara y concisa, sin ningún tipo de floritura que nos distraiga de la conducción. Los asientos son cómodos y sujetan muy bien el cuerpo en desplazamientos laterales.

El interior tiene un aspecto sólido y minimalista, en el que destaca la utilización de plásticos aparentes, muy agradables tanto al tacto como a la vista, además de contar con unos ajustes dignos de un producto alemán.

Todos los mandos nos quedan al alcance de nuestra mano y la pantalla táctil de 8 pulgadas del equipo de infoentretenimiento está perfectamente integrada en el salpicadero, siendo de muy fácil acceso gracias a su altura. Tiene una definición muy buena y desde ahí, podremos visualizar la información del navegador, el equipo de audio, parámetros del ordenador de a bordo o la cámara de visión trasera, por poner algunos ejemplos.

En materia de equipamiento, nuestra versión Style es una versión intermedia, pero no obstante; contaba con elementos como el navegador, ordenador de a bordo, detector de presión de los neumáticos, climatizador bi-zona, sensores de lluvia y luces, sensor de aparcamiento trasero con cámara, volante multifunción con mandos del Bluetooth, el equipo de audio, el ordenador de a bordo y el control de velocidad de crucero con limitador, lunas traseras tintadas, llantas de 16 pulgadas, equipo de infoentretenimiento con pantalla táctil de 8 pulgadas y compatible con Android Auto, Apple Car Play y función Mirror Link, asistente de arranque en pendientes o Start/Stop, entre otras cosas.

A la hora de conducirlo; enseguida nos adaptamos al Ibiza y gracias a esa nueva plataforma, es un vehículo que nos transmite una gran confianza desde el principio. La dirección es muy activa y precisa, lo que hace que sepamos en todo momento lo que ocurre debajo de los neumáticos y los límites de adherencia que tenemos disponible. Que por cierto; es mucha…

Las suspensiones por su parte; no son blandas, pero tampoco son muy firmes, por lo que el confort está asegurado y el paso por curva no se ve excesivamente condicionado por este hecho. El Ibiza es un vehículo con un gran aplomo bajo cualquier circunstancia y este esquema de suspensiones contiene muy bien las posibles derivas de la carrocería en las curvas más complicadas, por lo que la sensación de seguridad es muy alta en todo momento.

De hecho, es tal la confianza que proyecta al conductor, que sin tener ningún tipo de orientación deportiva, ni por concepto, ni por mecánica; nos incita a practicar una conducción muy dinámica, puesto que a pesar de sus aparentes limitaciones, el Ibiza es un coche muy ágil en todos los escenarios.

Tenía mucha curiosidad y estaba ansioso por ponerme a los mandos de la quinta generación de uno de los utilitarios más vendidos y longevos de nuestro país y la verdad; es que no me ha defraudado.

Es un utilitario de medidas compactas, pero con uno de los interiores y maleteros más espaciosos de su categoría. La oferta mecánica parte desde los 75 y llega (de momento) hasta los 116cv, que se completará con el más enérgico de todos de 150cv para el acabado FR.

Igual el de 75cv se nos queda un poco escaso en términos generales, pero tanto la versión probada de 95, como la más potente de 116cv, nos aseguran un excelente rodar de marcha, son bastante silenciosas, obtienen unos frugales consumos, son muy eficientes y nos ofrecen unas prestaciones muy aceptables, que se magnifican en cuanto a las sensaciones que nos transmite su nueva plataforma, su dirección quirúrgica y comunicativa y un esquema de suspensiones con un compromiso excepcional entre confort y estabilidad.

Mi impresión es que el nuevo Ibiza es un gran coche a muchos niveles y estoy convencido de que si lo probáis; seguro que os encandilará igual que lo ha hecho conmigo. Su diseño enamora, su dinamismo engancha y sus mecánicas seguro que os sorprenden. No lo dudéis; si os gusta, no perdáis la oportunidad de probarlo.

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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