Prueba: Skoda Karoq 2.0 TDI Style 4×4.

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Prueba: Skoda Karoq 2.0 TDI Style 4×4.

21/12/2017 / 0 Comentarios / 699 / Pruebas
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En su momento, la presentación del Skoda Kodiaq como el primer representante SUV de la nueva era de la marca checa (digo de la nueva era, ya que el Yeti fue el primer SUV de la marca, o algo parecido), fue un auténtico evento y levantó una gran expectación mediática.

Y la verdad es que no era para menos, ya que se presentaba con él el nuevo lenguaje de diseño de Skoda, y estaba construido sobre la impresionante plataforma que comparte con el gigantesco Audi Q7.

Este nuevo modelo ya pasó por nuestras manos y si tiráis de hemeroteca, podréis recordar las conclusiones a las que llegamos con el Kodiaq 2.0 TDI. En términos generales, nos pareció un excelente representante dentro de la nueva hornada de SUV que pueblan nuestras carreteras, con una imagen diferenciadora, un gran equipo de serie, un rodar espectacular sobre asfalto, buenas maneras fuera de él y la versatilidad que le proporciona una gran envergadura, ya que el Kodiaq también tenía la posibilidad de configurarse con 7 plazas.

Compartir plataforma con el Q7, le asegura ser un gran compañero de viaje, pero quizás, es un poco “armatoste” en una conducción cotidiana y durante nuestro día a día, ya que su longitud de 4,7 metros, lo limita bastante a la hora de aparcar y moverse en un ámbito más urbanita.

Por este motivo; el Kodiaq es una muy buena alternativa para todos aquellos que viajen de una manera más o menos habitual pero obviamente, la mayoría de los potenciales clientes suelen decantarse por algo más racional y compacto para un uso sobre todos los ámbitos.

El coche que os vamos ha presentar hoy es precisamente la versión que la mayoría de los clientes buscan y después de probarlo, he de asegurar que es uno de los SUV más completos que hemos tenido la oportunidad de testar en los últimos tiempos.

También consideraremos que somos unos auténticos privilegiados, ya que el Karoq todavía no se ha importado a nuestro país (paciencia, que en menos de un mes ya lo tendréis disponible en vuestras concesiones), y ya hemos tenido la oportunidad de hacer una prueba dinámica completa, sobre la que os intentaremos dar las claves del porqué nos ha parecido tan sumamente recomendable.

Para empezar; hablamos de un mini-Kodiaq, ya que su diseño es prácticamente calcado y mantiene la belleza y pureza de líneas de su hermano mayor, solo que con unas proporciones más compactas, ya que en este caso estamos hablando de 4,38 metros de longitud. Utiliza la misma plataforma modular (denominada MQB) que utilizan la mayoría de los modelos del Grupo VAG y en este caso, hablaríamos de un modelo que se postula como rival del Seat Ateca (que sean familia no quiere decir que no sean rivales y si no; mirad a los “cuñados”), el Renault Kadjar o el Peugeot 3008, por poner tan sólo unos pocos de la innumerable lista de ejemplos con los que tendrá que competir.

Si su diseño general ya nos pareció muy original y fresco en el Kodiaq, en el Karoq os puedo asegurar que llama más la atención, puesto que esta carrocería más contenida, es también una estructura con unas mejores proporciones y en términos visuales, me parece todavía más atractiva.

Como ya hemos dicho, es un calco de lo que observamos en el Kodiaq, así que no nos vamos a detener en exceso con el diseño del Karoq y tan sólo, haremos alusión a una zaga en la que cambian los pilotos posteriores, más pequeños que los de su hermano mayor y que contienen tecnología LED en su proyección.

La visión lateral es también muy afinada y proporcionada, puesto que apenas tiene mucho voladizo ni delantero, ni trasero, con una gran distancia entre ejes, algo que es clave a la hora de ponernos en marcha, ya que su aplomo y su rodar están muy condicionados por este hecho. Las impresionantes llantas de 19 pulgadas aportan su granito de arena en una visión poderosa, aunque con estilo.

En el frontal es donde observamos que no existe ningún cambio reseñable respecto al Kodiaq (su anchura…) y tan sólo remarcaremos que la iluminación principal en nuestro caso, corre a cargo de unos faros LED, con tecnología adaptativa e inteligentes, ya que son capaces de cambiar de luces cortas a largas de manera automática, además de contar con función cornering cada vez que tomamos una curva.

Pasamos al habitáculo y comenzamos con el maletero, que en nuestro caso, tenía apertura eléctrica y sensor debajo del paragolpes, que viene muy bien cuando vamos con las manos ocupadas o con objetos voluminosos, ya que con pasar un pie por debajo, éste se abre de manera automática. Contamos con un espacio diáfano y muy aprovechable y muchas soluciones prácticas, que son la seña de identidad de Skoda en todos y cada uno de sus modelos.

Sus 521 litros lo postulan como uno de los maleteros más grandes de su segmento, aunque algunos rivales se quedan muy cerca. Pero ya no es tanto la gran capacidad del espacio destinado a nuestros enseres, sino que ese maletero también cuenta con muchas soluciones para ubicar la carga de la manera más segura posible.

Comenzamos con sendos listones situados en la zona superior, justo por debajo de la bandeja retráctil. Ambos lados tienen sólidos ganchos para poder colgar bolsas y que no se desperdigue lo que llevemos dentro por todo el maletero. También vemos que hay correas para poder sujetar la carga sobre el piso y que no se deslice en las curvas. Por otra parte, en ambos lados contamos con sendos huecos portaobjetos y el piso del maletero tiene doble cara; una de fieltro, como el resto del acabado y si le damos la vuelta, una de goma con los bordes canteados y que es la que veis en las imágenes, por si cabe la posibilidad de que se pueda caer algún líquido y de esa manera, que no se pueda colar por huecos imposibles y que sea muy sencillo de limpiar sin estropearlo.

También tenemos una toma de 12V y luz de cortesía, que como parte de las soluciones “Simply Clever”, podemos extraerla y se convierte en una pequeña linterna de mano. ¿Y este botón que hay en la parte izquierda?. A ver…, vamos a pulsarlo… !!Voilá!! por debajo del paragolpes emerge una bola de remolque. Tan sólo debemos tirar un poco más de ella para terminar de anclarla y ya podemos enganchar nuestra caravana, remolque o el arado, eso ya, a gusto del consumidor… Para quitarla, lo único que debemos hacer es volver a pulsar el botón y empujarla para que quede de nuevo oculta.

Y todo esto es tan sólo el maletero, que para terminar de hablar sobre él, os contaremos que debajo del piso, donde se ubica la rueda de repuesto (Kit antipichazos en este caso), encontramos el subwoofer del excelente equipo de sonido firmado por el especialista Canton.

Una vez dentro del habitáculo, nos encontramos con un espacio normal, más que suficiente para que personas de cierta envergadura puedan viajar muy cómodamente en cualquiera de sus plazas. Pero si hay una cota en la que destaca el nuevo Skoda Karoq es en altura respecto a nuestras cabezas, ya que a pesar de que nuestra unidad de prueba estaba equipada con el techo solar panorámico, que todos sabemos que resta algún centímetro; la verdad es que aún tenemos bastante margen. Por su parte, las plazas posteriores cuentan con calefacción individual para las de los extremos, con hasta tres posiciones, lo que nos da alguna pista del exclusivo equipamiento de nuestra unidad con el acabado Style.

Nos montamos en la posición de mando y nos recibe una proyección en el suelo con la nomenclatura de Skoda en cuanto abrimos las puertas delanteras. También percibimos, incluso antes de montarnos, la calidad que rezuma todo el habitáculo de nuestro Karoq. Esa calidad se nos muestra con la utilización de plásticos y cromados de primera calidad, con unos ajustes excelentes de todos los paneles, una iluminación ambiental muy agradable por medio de una tira LED y unos confortables asientos tapizados en cuero, que además, contaban con regulación eléctrica con tres memorias en el caso del conductor.

Adquirir la posición correcta es especialmente sencillo y al ir a cierta altura, nos encontramos ante una posición de privilegio respecto al resto del tráfico, con una gran visibilidad. El cuadro de mandos está también muy ordenado, con la mayoría de los pulsadores al alcance de nuestra mano, con un accionamiento sólido y muy bien perfilados en términos ergonómicos y visuales.

El volante multifunción engloba la mayoría de los elementos que más usaremos durante la conducción sin la necesidad de tener que soltarlo y en nuestro caso, montaba levas para accionar el delicioso cambio de marchas DSG de 7 relaciones de manera manual. Por otra parte, el cuadro de relojes nos ofrece una información sublime y muy fácil de interpretar, con una pantalla central de buen tamaño, desde la que podremos visionar la información relevante, del ordenador de a bordo, que deseemos en ese momento. En nuestro caso no disponíamos del Virtual Cockpit heredado de Audi, pero que sepáis que opcionalmente podemos tenerlo disponible.

En la consola central destaca, como no podría ser de otra manera, la pantalla táctil de 9 pulgadas con una enorme calidad de imagen, con unas grafías extremadamente claras y desde la que tendremos a nuestro alcance, los diferentes menús y app disponibles del equipo de infoentretenimiento, además de poder ver la información relevante del vehículo, el navegador o la cámara de visión trasera, entre otras cosas.

Debajo nos encontramos con los mandos correspondientes al climatizador bi-zona y de los asientos calefactados, que por cierto; funcionan a la vez que el volante también calefactado, ambos elementos que se agradecen sobremanera en una ciudad tan “fresquita” como la nuestra a primera hora de la mañana. La temperatura del volante nos puede resultar incómoda en un rato, ya que se calienta muy rápido y para quitarlo de manera individual, debemos entrar en el menú del equipo, algo que sería más fácil si tan sólo hubieran puesto un botón específico en la consola.

Por último; alrededor del selector del cambio, nos encontramos con otros botones relevantes. Uno de ellos es con el que podremos elegir los diferentes modos de conducción: Eco, Normal, Sport, Individual y en nuestro caso, también tenía un programa específico para nieve denominado Snow. Según nuestras preferencias, el sistema varía la respuesta de la mecánica y la distribución de la tracción, además de endurecer en mayor o menor grado, el tacto del volante.

Otro botón importante es el específico denominado Off Road. Si lo pulsamos, todos los sistemas electrónicos destinados a realizar una conducción fuera del asfalto se activan y se ponen en guardia para actuar, como el control de descensos automático o la desconexión del ESP, que evita que el coche se vuelva loco cuando las ruedas empiezan a deslizar y no nos permita avanzar. También nos informa por medio de la pantalla multifunción, de algunos parámetros relevantes para una conducción fuera del asfalto, con grafías correspondientes al grado de giro de las ruedas, la altitud, el grado de inclinación o las indicaciones de la brújula.

Este pulsador es específico para las versiones 4×4 como era la de nuestro objeto de la prueba, pero podemos adquirir el Karoq con tracción delantera.

De todas maneras, en nuestro caso, tuvimos la suerte de disponer de una unidad “alicatada hasta el techo” como se suele decir y su equipamiento lo componían gadgets como el navegador, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, sensores de aparcamiento y proximidad con asistente de aparcamiento pseudoautónomo y cámara de visión trasera, frenada de emergencia en ciudad con detección de peatones, asistente de arranque en pendientes, climatizador bi-zona, 4 asientos calefactados, volante multifunción calefactado, asistente de cambio de carril involuntario, alarma de vehículo en ángulo muerto, equipo de audio Canton, Drive Mode y programa específico Off Road, tapicería de cuero, asiento del conductor regulable eléctricamente y con tres memorias, techo solar panorámico y practicable eléctricamente, lector de señales de tráfico, equipo de entretenimiento con pantalla táctil de 9 pulgadas y compatible con Android Auto y Apple Car Play, llantas de 19 pulgadas o sistema de aviso a emergencias y asistencia en carretera, además de otros muchos elementos que llenarían una o dos páginas más.

Una cosa que me llamó la atención fue un componente que existe desde hace muchos años, pero que generalmente se utiliza en los camiones. Se trata de una especie de calefactor que funciona por medio de un mando auxiliar por el cual, podemos precalentar el interior del habitáculo minutos antes de emprender la marcha. Es un gadget que me sorprendió y que además, viene muy bien en nuestras latitudes.

 

Tampoco nos entretendremos mucho con la mecánica, puesto que hablamos del eficiente y omnipresente motor 2.0 TDI del Grupo VAG, con 150cv y 340 Nm de par máximo,  capaz de impulsar al SUV compacto de la marca checa hasta los 195 Km/h de velocidad punta y hacer un 0-100 en 9,3 segundos, alcanzando unos aquilatados consumos, homologados por la marca, de tan sólo 5,3 l/100 Km en ciclo mixto.

Es un motor progresivo de reacciones pero con carácter, ya que apenas sin darnos cuenta, superaremos los límites legales de velocidad. Mantiene un buen ratio en materia de recuperaciones y la combinación con la excelente caja de cambios automática DSG de 7 relaciones no podría ser más acertada, con unas transiciones imperceptibles y unas marchas muy bien escalonadas.

Por ponerle un “pero”, podríamos achacarle que puede resultar algo (no mucho) rumoroso cuando está frío y que su sistema Start/Stop puede resultar un poco lento de reacciones. Por lo demás, es una mecánica con un funcionamiento ejemplar, frugal en cuanto a consumos, si optamos por una conducción responsable y uno de los motores más fiables, además de ser bastante silencioso, en general, en orden de marcha.

Y de esta manera entramos con la dinámica de conducción. En carretera abierta se comporta muy satisfactoriamente, con un esquema de suspensiones que absorben muy bien las imperfecciones del asfalto y proporcionan un excepcional confort de marcha. Son de tarado tirando a blando, pero no obstante; contienen muy bien las inercias de la carrocería a su paso por curva.

No es un coche específico para tomar curvas en un puerto de montaña, pero la verdad es que podremos circular a muy buen ritmo, gracias en parte a la gran respuesta mecánica y sobre todo; a la inmediatez de una dirección que nos transmite fielmente lo que ocurre debajo de los neumáticos y nuestro nivel de adherencia. Sorprende el tacto de la dirección, muy incisivo y comunicativo en tdo momento.

La tracción total es un valor añadido en materia de seguridad y aunque forcemos un poco la situación, siempre nos parecerá que vamos sobre raíles. Esta tracción total también se nos muestra muy efectiva una vez que nos adentramos en una conducción fuera del asfalto, gracias en parte, a la ayuda de los diferentes sistemas con los que contaba nuestra unidad de pruebas.

Con el modo Off Road activado, el Karoq es un vehículo bastante solvente en cualquier tipo de terreno. La altura libre respecto al suelo es más que suficiente y las suspensiones no nos dejan percibir lo roto del piso y no lo transmiten al habitáculo. Por otra parte, la motricidad es siempre la óptima, ya que la centralita electrónica distribuye el par a las ruedas con mayor contacto con el suelo, lo que nos permitirá afrontar situaciones un tanto más complicadas que las que afrontaríamos con la mayoría de sus competidores directos. También se desactivaría el ESP por debajo de los 30 Km/h y el control de descensos estaría latente para activarse automáticamente cuando el coche detecte una inclinación más acusada de lo normal.

Como veis, pocos defectos podemos extraer del nuevo SUV compacto de la marca checa. El Karoq nos ha enamorado por muchos motivos.

El primero es una imagen muy atractiva y con proporciones más acertadas que realmente le favorecen. También su excelente interior, muy ergonómico y que huye de lo que la mayoría de los mortales se pensaban que era un Skoda, ya que sus acabados son de carácter Premium y los ajustes son de primer orden, sin olvidarnos del equipamiento disponible tanto de serie como en opción. Pero realmente lo que más nos ha sorprendido es su conducción ya que a pesar de ser un SUV, en carretera se comporta como un buen turismo y fuera de ella, como un auténtico todo-terreno puro.

Sin lugar a dudas; es uno de los modelos más completos, versátiles y atractivos que hemos probado en los últimos tiempos. En el mercado de los SUV, que es el que atesora el mayor número de ventas en la actualidad; el Karoq ha nacido para ser el rival a batir.

Vehículo cedido por:

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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