Prueba: Smart ForFour ED

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Prueba: Smart ForFour ED

22/11/2017 / 0 Comentarios / 444 / Pruebas
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La electrificación de los coches es una realidad tangible que parece que se está acelerando a pasos agigantados.

Hace unos pocos años era una situación que parecía lejana, pero las marcas se han puesto las pilas (nunca mejor dicho) para crear, incluso, autenticas gamas de vehículos eléctricos e híbridos, que representan la ofensiva más fuerte de las últimas décadas.

Mercedes-Benz no es ajena, ni mucho menos, a este movimiento y de hecho; ya ha creado una submarca con varios vehículos portadores de esta tecnología, que aunque todavía son prototipos, más pronto que tarde los veremos circulando por nuestras calles sin hacer ruido y sin ningún tipo de emisiones de CO2 a la atmósfera.

De todas formas, hasta ese día pasarán todavía algunos años más, así que para abrir boca, tuvimos la oportunidad de probar un adelanto en forma de urbano y que se ampara bajo el paraguas de la marca alemana. Se trata del coqueto Smart ForFour ED (Electric Drive), el Smart de 5 puertas con movilidad eléctrica pura.

En su momento, ya os ofrecimos las pruebas tanto del Smart ForTwo (de dos plazas) y del Smart ForFour (de cuatro plazas), al poco de salir a la venta en su segunda generación y además, también comprobamos las virtudes de una de las unidades de cuatro puertas con la estética más agresiva que le aportaba el acabado Brabus. En esta ocasión damos un giro radical y os presentamos la versión más racional del pequeño urbano.

No obstante; el Smart nació como solución de movilidad en las atestadas ciudades y sus mayores aspiraciones, pasaban por ser el segundo vehículo para todos aquellos usuarios que tuvieran que desplazarse por el centro, ya que se trataba de un coche muy ágil y tenía un tamaño tan compacto que incluso, se podía permitir el lujo de aparcar en batería donde los demás aparcaban en línea, con un aprovechamiento del espacio disponible máximo.

Y como concepto de coche urbano por excelencia, era de esperar que en esta última generación, y con la tecnología eléctrica disponible; los chicos de la marca alemana nos acabasen presentando la versión que tenemos en nuestras manos, más si cabe, si tenemos en cuenta que cada vez existen más restricciones en las grandes ciudades para que los coches circulen por el centro de las mismas.

Con el Smart ED, disponible tanto en carrocería de dos y cuatro plazas, no tenemos ningún tipo de problema para poder acceder a cualquier sitio los días en los que se aplica el protocolo anticontaminación y además, podremos aparcar en cualquier lugar, ya que su condición de coche puramente eléctrico, le exime de tener que pagar la zona azul.

Por lo tanto; podemos afirmar que el Smart ED es el coche definitivo para movernos en nuestro día a día, aunque como cualquier eléctrico puro, tenemos que tener muy en cuenta sus limitaciones.

Pero antes de hablar de ello, vamos a hacer un pequeño repaso al diseño y a su configuración. Como ya sabéis, en esta última generación la gama Smart se compone de dos carrocerías; una biplaza, que es la heredera de la versión original y la versión que veis en estas fotos que es la de cuatro plazas, que aumenta la versatilidad del concepto Smart al proponernos espacio para otros dos ocupantes, pero manteniendo esa compacidad característica.

De hecho; tan sólo mide 3,5 metros de longitud, lo que le sitúa como uno de los urbanos más pequeños del momento y aún así, contiene espacio suficiente para cuatro personas y alberga un maletero solvente de 185 litros. Tal aprovechamiento del espacio, es también gracias a las formas cúbicas de la carrocería. En este maletero, nos encontramos los cables para enchufar al Smart y recargarlo.

Cuenta con una batería de iones-litio debajo del piso del coche y se puede recargar tanto en una red doméstica, para lo que emplearía una media de unas 6 o 6,5 horas para recargar el 80% o bien, 45 minutos si disponemos de una Wall Box específica de 32A.

Al tener esa batería en la base del vehículo, no resta espacio en cuanto a habitabilidad y por lo tanto, es exactamente igual que la que nos encontraríamos en las versiones del Smart ForFour con motor térmico. Dos ocupantes no tendrán ningún problema para acomodarse en las plazas traseras y tan solo los más altos, podrían tener alguna limitación respecto al espacio para las rodillas, pero nunca en cuanto a la anchura o a la altura respecto a sus cabezas.

En el puesto de mando, es muy sencillo encontrar la posición de conducción perfecta y nos reciben unos asientos agradables y muy cómodos, pero con poca sujeción lateral. Es una nimiedad teniendo en cuenta que no es un coche orientado a realizar una conducción deportiva, así que con que sean confortables (que lo son) me conformo.

El cuadro de instrumentos tiene una configuración simple y sencilla, con todos los mandos muy a mano y con un aspecto y estética muy atractivos. Predominan los plásticos duros, aunque con un tacto agradable, siendo la parte superior y visible del salpicadero, un tanto más cuidada con material textil.

Todo hay que decirlo; tanto los mandos de la climatización como el selector del cambio, tienen un aspecto algo endeble y parece que podrían desprenderse en cualquier momento. No temáis, que es probable que no pase nunca, pero en términos visuales, es cierto que parecen ensamblados con materiales más frágiles.

La información percibida es más que suficiente, con un gran reloj central que nos indica la velocidad y en el centro, la pantalla del ordenador de a bordo tiene varios menús a elegir para que obtengamos la visión de los parámetros que más nos interesen al primer golpe de vista.

El volante multifunción, revestido de cuero, contiene los controles del equipo de audio, el ordenador de a bordo, el Bluetooth o el control de velocidad de crucero, algo que a mi entender, puede que sea prescindible en un coche con estas características, puesto que dudo mucho que lo utilicemos en alguna ocasión. Pero bueno; ahí está.

En la parte superior del salpicadero y en un lateral, nos encontramos con el indicador analógico de la energía que estamos utilizando a tiempo real y el marcador del porcentaje de autonomía eléctrica que tenemos disponible. De todas formas, si queremos obtener esa información con parámetros digitales; dentro de los menús para poder visionar desde la pantalla del sistema multimedia, seguro que encontramos uno que nos ofrezca esa misma información en tiempo real.

La pantalla también está situada en la parte superior y apenas debemos desviar la vista del frente. Táctil y de 7 pulgadas, tiene una visión bastante nítida y no acusa en exceso la incidencia de la luz solar. Desde ahí podremos visionar los diferentes parámetros del ordenador de a bordo, el equipo de sonido, el navegador o la cámara de visión trasera, entre otras cosas.

Y es que para tratarse de un urbano, el equipamiento de serie disponible no estaba nada mal, ya que hay que recordar que estamos ante un producto que goza del amparo de Mercedes-Benz y claro; eso se tiene que notar. Entre otros elementos, nuestra unidad de pruebas disponía de equipo multimedia con pantalla táctil de 7 pulgadas, cámara de visión trasera, techo solar panorámico, climatizador, ordenador de a bordo, asistente de frenado activo, control de presión de neumáticos, pedales de aluminio, sensores de luces y lluvia, llantas de aleación de 15 pulgadas o Smart control, una app desde la que podemos controlar algunos parámetros del coche o de la carga a distancia desde nuestro Smartphone, además de poder elegir entre varias opciones disponibles como asientos y volante calefactados o equipo de audio JBL, por poner tan solo unos ejemplos.

Su mecánica…, perdón; su grupo propulsor lo compone un motor eléctrico que genera un equivalente a 82 cv con 160 Nm de par máximo, que reproduce de manera instantánea y lo traslada a las ruedas posteriores, ya que el Smart es tracción trasera.

Está asociado a un cambio automático de variador continuo que cuenta con una velocidad y que invierte su polaridad cuando actuamos sobre la marcha atrás. Esta configuración le permite circular hasta los 130 Km/h y acelerar de 0 a 100 Km/h en 12,3 segundos, mucho más que suficiente para tratarse de un eléctrico que está supeditado a una circulación ciudadana y como mucho, las radiales de los alrededores.

Digo esto porque su autonomía total con el 100% de la batería disponible es de 155 Km homologados, aunque es prácticamente imposible llegar tan lejos y en condiciones normales, hablamos de unos 120 Km. Es una autonomía correcta para desplazarse durante uno, dos o tres días sin realizar una recarga (dependiendo de lo que hagamos) y realizar nuestra rutina diaria; ir a trabajar, de compras, al gimnasio…

Lógicamente, funciona como cualquier electrodoméstico eléctrico; cuanta más “caña” le demos, mayor será el consumo y nos durará menos la batería. Así que si sobrepasamos los 80 Km/h, veremos como desciende la autonomía o si tiramos mucho del climatizador, ocurre lo mismo. De todas maneras, cuenta con dos “trucos” para aumentar la distancia recorrida y además, nos puede resultar incluso hasta divertido.

Existe un botón ECO que limita la capacidad de aceleración y el funcionamiento del climatizador, con lo que ganamos unos 10 Km extra. Por otra parte, podemos “jugar” a realizar una conducción responsable y ecológica y cuanto mejor lo hagamos, con la frenada regenerativa, circulando en bajadas y siendo suaves con el pedal del acelerador; nos permitirá recuperar algo de energía, que siempre nos vendrá bien.

Independientemente de que seamos más o menos agresivos con el pedal del acelerador; el Smart ED es un urbanita nato, que se mueve con muchísima soltura en un entorno ciudadano y con el que podremos disfrutar de una conducción ecológica a la par que divertida.

La entrega de potencia eléctrica es instantánea y veremos cómo somos los primeros en salir de los semáforos. Pero lo bueno de todo ello, es que lo haremos en total y absoluto silencio, sin emitir ningún tipo de gas nocivo a la atmósfera y sin saltos entre marchas.

La dirección es ligera, muy apropiada para hacer de la experiencia de conducir por la ciudad mucho más agradable. Favorece las maniobras de aparcamiento y el reducido diámetro de giro del Smart, nos posibilita una agilidad sin parangón y muy difícil de batir por sus rivales directos.

Gracias a esa agilidad, sus contenidas medidas y su respuesta eléctrica, nos podemos colar entre el tráfico rodado sin problema y una vez en destino, aparcaremos esos 3,5 metros en cualquier lugar, con la inestimable ayuda de la cámara trasera, ya que en este caso, no disponemos de sensores de aparcamiento.

Es un concepto redondo de movilidad que nos acerca el futuro, aunque con las limitaciones propias que nos ofrece el presente. Todavía queda bastante por andar en cuanto a infraestructuras para admitir una gran oleada de este tipo de vehículos totalmente eléctricos y como consecuencia, tenemos que tener un espacio de recarga propio; bien sea en nuestra vivienda unifamiliar, o bien en nuestra plaza de garaje dentro de nuestra comunidad de vecinos.

Descontando estos pequeños, pero sustanciales “peros”, el nuevo Smart ED es el vehículo ideal para todas aquellas personas que tengan que circular en su rutina diaria por el centro de las grandes urbes y que necesiten disponer de autonomía de movimientos, sin tener que preocuparse en exceso del problema del aparcamiento y de las restricciones por contaminación, pudiendo además divertirse con la conducción y de la manera más confortable y segura, todo ello; con la clase y distinción que siempre desprende un coqueto vehículo como el Smart.

Si además contamos con la versatilidad extra que nos propone la carrocería ForFour; el resultado es que tenemos ante nosotros al urbano definitivo con el que conquistaremos la ciudad todos los días.

Vehículo facilitado por:

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota…

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