Prueba: Subaru Outback 2.0 TD Executive Plus

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Prueba: Subaru Outback 2.0 TD Executive Plus

29/11/2017 / 0 Comentarios / 607 / Pruebas
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Sin lugar a dudas, cuando la mayoría de los mortales van a adquirir un vehículo familiar de gama media, casi nunca caen en la cuenta de que existe una marca japonesa que se llama Subaru, que hace unos vehículos muy aparentes, seguros y tecnológicos, ideales para viajar con toda la familia.

Normalmente a la marca de las 6 estrellas se le ha relacionado con el mundo de los rallyes en donde su mayor baluarte y el turismo más conocido, era el excepcional Subaru Impreza, cuya versión de calle era (y es) muy atractiva e interesante para los conductores (generalmente jóvenes) más Racing y “quemados” del asfalto.

Pero las personas que buscan un turismo familiar a las que ya no les pica el gusanillo de las prestaciones y la imagen de carreras, pocas veces se percatan que la firma japonesa también fabrica unos excepcionales coches más tradicionales y racionales que a buen seguro, cumplen con sus expectativas.

Un ejemplo práctico es el Subaru Outback, un turismo familiar, que cumple una serie de características especiales que lo acercan al mundo de los SUV, pero que mantiene una conducción y una condición, propia de un turismo al uso.

Su imagen procede del extinto (en nuestro país) Subaru Legacy, y como buen Subaru, se desmarca de una competencia directa con ciertas peculiaridades que os iremos desgranando a lo largo del artículo, como la configuración de su mecánica, que es de tipo bóxer o la incorporación de varias ayudas a la conducción off road, que nos permiten ciertas alegrías fuera del frío y monótono asfalto.

Su carrocería familiar, puede que no guste a muchas personas, aunque personalmente, yo mismo soy un defensor acérrimo de este tipo de configuración, puesto que en un mismo conjunto, tenemos una gran habitabilidad y un gran espacio de carga y a su vez, es un vehículo que se conduce como un turismo y no como esos pesados y voluminosos monovolúmenes o SUV.

Puede que tampoco guste su diseño, bastante convencional y práctico, que huye de trazos imposibles o de diseños espectaculares y visuales. Todo lo que veis en el Outback tiene una funcionalidad, aunque no destaque por contar con una imagen de lo más moderna. Pero por otra parte, la discreción de sus líneas, puede que sí que les guste al tipo de clientes que demandan este tipo de carrocerías.

Tiene una longitud de 4,81 metros, por lo que no estamos hablando precisamente de un coche pequeño, aunque claro; ese tamaño redunda en un amplio maletero de 512 litros, muy aprovechable y con el piso totalmente plano. Pero sobre todo, redunda en una habitabilidad interior de las mejores de su clase, con mucho espacio disponible, tanto a nivel de altura, como por anchura o espacio respecto a las rodillas de los ocupantes de las plazas posteriores.

En el interior, nos encontramos con un ambiente cálido y con un marcado carácter Premium. Los materiales empleados en los revestimientos, los paneles o el cuadro de mandos, son de una calidad excelente y además, cuentan con unos ajustes espectaculares, dignos de las mejores berlinas Premium europeas del momento.

En la posición de conducción nos recogen unos asientos muy cómodos y amplios, tapizados en un cuero de primera calidad y con una suficiente sujeción lateral. Estos asientos vienen con regulación eléctrica en nuestro caso, por lo que encontrar la postura de conducción ideal es un juego de niños. Además, cuentan con dos memorias por si cambiamos habitualmente de conductor, algo que valorarán las familias que tanto el padre, como la madre, utilicen el coche de manera alterna.

El cuadro de mandos también tiene un aspecto muy convencional, sin apenas concesiones al diseño aunque eso sí; esconde una batería de tecnologías y equipamientos que para sí quisieran muchos productos de otras marcas, de la misma categoría y un precio mayor.

Todos los botones están muy bien situados y al alcance de nuestra mano, sin complicaciones y muy sencillos de interpretar, aunque algunos mandos y las grafías digitales del climatizador o algunos indicadores en el ordenador de a bordo, cuenten con una visión propia de los coches de los 90´s, algo también bastante típico de algunas marcas japonesas, aunque no sé porqué… Lo que está claro es que todo funciona y se acciona a la perfección.

El volante multifunción cuenta con una serie de botones con los que podremos activar elementos indispensables durante la conducción sin tener que soltar las manos del mismo y son tan sencillos, que aunque sean muchos, tampoco será necesario ni desviar la vista del frente. Tenemos el volumen del equipo de audio, los mandos del Bluetooth, los del ordenador de a bordo, el control por comandos de voz y los del control de velocidad de crucero con limitador, que en nuestro acabado más dotado de serie, era también adaptativo.

La capilla de relojes es muy clara y concisa, con una pequeña pantalla de consulta para el ordenador de a bordo, con varios menús imprescindibles que nos muestra la información más relevante.

En el centro del salpicadero por su parte, tenemos en la zona más baja un gran hueco vacia-bolsillos con tapa, los mandos de la climatización, que incluyen los botones de los asientos calefactados y la gran pantalla del equipo de infoentretenimiento, que cuenta con una visión nítida, aunque con un revestimiento en negro piano, que si bien queda extremadamente bonito; es bastante complicado mantenerlo siempre libre de polvo.

También contamos con dos botones específicos entre el selector del cambio. Uno de ellos es el control automático de descensos, puesto que no debemos olvidar que el Outback es una berlina familiar con aptitudes de todo-camino.

El otro botón es el X-Mode, que una vez activado, adecúa electrónicamente los parámetros del coche y del control de tracción, según el tipo de conducción off road que estemos realizando, por lo que nos permitirá ciertas licencias en caminos muy rotos y trialeras, más o menos sencillas. Sin lugar a dudas, será capaz de muchas más cosas sobre cualquier tipo de terreno de lo que comúnmente lo sometan los propietarios a lo largo de su vida útil.

Otra peculiaridad que montaba nuestra unidad de pruebas es el sistema EyeSigth (creo que lo he escrito bien) que son dos “ojos” situados por delante del retrovisor interior que se encargan de controlar, detectar y hacer actuar al vehículo, en según qué circunstancias nos encontremos. 

Una de sus funciones es detectar peatones u objetos inmóviles que activan el sistema de frenado automático en el caso de que nos hayamos despistado, siempre por debajo de los 50 Km/h y además, actúa sobre el programador de velocidad adaptativo entre 0 y 180 Km/h y el sistema de mantenimiento de carril. Digamos que sustituyen al ojo humano y evita accidentes por despistes.

Y es que ya os lo habíamos comentado anteriormente, que a pesar de sus convencionalismos, esconde una tecnología en materia de confort y seguridad de última hornada. No obstante; hablamos de la versión diésel más equipada que entre otros elementos cuenta con navegador, asistente de cambio involuntario de carril, asistente de arranque en pendientes, asistente de control de descensos, X-Mode para conducción off road, ordenador de a bordo, llantas de 17 pulgadas, sensores de aparcamiento con cámara de visión trasera, equipo de infoentretenimiento, tapicería de cuero con los asientos delanteros regulables eléctricamente, con memorias y calefactados, techo solar practicable eléctricamente, portón trasero de apertura eléctrica, climatizador bi zona o asistente de luces y lluvia, por poner tan solo unos ejemplos. 

La mecánica también es bastante peculiar, puesto que muy pocos fabricantes hoy en día, apuestan por una solución similar. Tan solo Porsche y Subaru, mantienen esta configuración Boxer para sus motores

El motor Boxer significa que los cilindros no van situados en línea o en V, sino que van opuestos entre sí e intercalados. Esto favorece un mejor reparto de masas y hace de los Subaru, unos coches muy equilibrados y neutros en reacciones. 

También, y más en motores diésel que tienen una mayor fuerza de explosión; se podría pensar que serían mecánicas muy ruidosas, pero en este caso no lo es, ni mucho menos. La verdad es que el habitáculo del Outback está extremadamente bien aislado e incluso se nota un gran esmero en la fabricación, ya que en algunas cavidades libres del motor, han colocado material aislante y gomas, que amortiguan los posibles ruidos y vibraciones que puedan proceder de ahí.

Por lo tanto, estamos hablando de un 2.0 diésel con 150cv de potencia y un par máximo de 350 Nm. Está asociado a un cambio por variador continuo que la marca denomina LinearTronic y simula tener 7 relaciones. 

Con esta configuración, obtenemos unas prestaciones coherentes de 195 Km/h para la velocidad máxima y una aceleración de 0-100 Km/h en 10 segundos. Entrega la fuerza de una manera muy progresiva y no tendremos problemas para afrontar repechos a una velocidad mantenida.

Otra cosa será a la hora de adelantar, ya que a pesar de tener un buen ratio de potencia y un gran par, se nos muestra algo perezoso en cuanto exigimos grandes aceleraciones y minimizar el tiempo para realizar la maniobra. No es que le falten maneras, pero sí que tiene una respuesta más progresiva de lo esperado.

Aunque sí hay un “pero” que le podamos achacar a este tipo de mecánicas, y es en materia de consumos, ya que en este caso, consume un poco más que la media de vehículos de este segmento y con una configuración similar. La marca homologa 6,1 l/100 Km en ciclo mixto y en condiciones reales, rara vez nos bajaremos de los 7 o 7,5 l/100 Km.

Pero esta nimiedad, se ve eclipsada totalmente en cuanto circulamos unos pocos kilómetros con el Subaru Outback. La verdad es que hacía tiempo que no me encontraba tan a gusto y cómodo en una berlina de las denominadas “generalistas” ya que el nivel de acabados es de un marcado carácter Premium y el confort interior y el nivel de rodadura, muy sorprendentes a todos los niveles. 

La tracción total asimétrica, nos aporta seguridad en todo momento y bajo cualquier tipo de vía o nivel de adherencia. Da lo mismo que el suelo esté húmedo, seco o nevado, que este sistema de tracción siempre velará para que no tengamos muchos problemas en seguir avanzando.

Otra de las cosas que aventuraba nada más observar la carrocería, era que muy probablemente, fuera un coche torpe y muy poco ágil debido a su tamaño y su altura respecto al suelo. Me equivoqué totalmente y hay que decir que el Outback tiene un comportamiento sublime en todo momento. 

El esquema de suspensiones es de tarado blando, lo que favorece un confort excepcional rodando por carretera y absorbe muy bien las irregularidades del terreno en cuanto nos aventuramos por caminos fuera del asfalto. Pero este dato, no implica a que el Outback sea una “barca” en los tramos más revirados y la verdad es que contiene muy bien las posibles derivas de la carrocería.

De todas maneras, si nos excedemos demasiado con el pedal del acelerador; el ESP y el control de tracción, entre otros sistemas de seguridad, harán correctamente su trabajo y no permitirán que la paz del habitáculo se vea comprometida. Estas reacciones tan neutras y predecibles, a la par que seguras, vienen condicionadas por un tacto de la dirección muy directo e incisivo y un equipo de frenos muy bien calibrado que detienen al Subaru en pocos metros.

En definitiva; sin lugar a dudas estamos ante una berlina muy poco conocida, pero que a buen seguro encandilará a todos aquellos padres de familia que busquen un vehículo capaz en todos los sentidos y que no quieran seguir las modas comprándose un SUV como el resto. 

El Subaru Outback representa lo mejor de ambos universos. Su carrocería familiar nos aporta espacio y versatilidad, con unas cotas y medidas muy aceptables para un uso práctico y diario. Por su parte; el equipo de serie, tanto en materia de confort como de seguridad activa y pasiva, tiene muy pocos rivales dentro de su segmento y los acabados del habitáculo son de un marcado carácter Premium. 

La mecánica de nuestra unidad de pruebas se nos muestra como la más apropiada para realizar largos trayectos, además de contar con ese plus de seguridad de la tracción total. Por último, y a pesar de su aspecto de vehículo familiar, tiene una conducción muy agradable y precisa en todo momento, tanto si circulamos dentro o fuera del asfalto. 

Vamos; que el Subaru Outback es un todo en uno. Ahora solo falta que os animéis a comprobarlo como lo hemos hecho nosotros.

Este vehículo ha sido facilitado por:

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota…

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