Prueba: Suzuki Swift Sport

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Prueba: Suzuki Swift Sport

27/09/2018 / 0 Comentarios / 450 / Pruebas
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Este modelo de Suzuki, siempre me ha inspirado mucha simpatía. No me digáis porqué. Igual son sus compactas proporciones, junto con un diseño algo atípico y con cierta tendencia al cubismo, igual es porque pertenece a una firma relativamente exótica que es especialista en este tipo de vehículos urbanos y compactos, además de contar con cierta reputación en el ámbito off road o simple y llanamente, porque desde que tengo uso de razón y una clara orientación al mundo del automóvil, siempre he relacionado al Suzuki Swift con el mundo de los rallyes.

Y es que a pesar de no ser un equipo oficial ni pelear nunca en el WRC (creedme que con presupuesto elevado y el equipo apropiado podría “mojar la oreja” a cualquiera), siempre ha sido un coche vinculado al mundo de las carreras. De hecho; en España y en otros muchos lugares del mundo, cuenta hasta con una copa monomarca propia desde hace muchos años.

En su momento, y al poco de comercializarse la nueva generación en nuestro país, ya le hicimos una prueba, y nos pareció un vehículo utilitario de bandera, con un gran equipamiento y un comportamiento ejemplar. Pero necesitábamos más y estábamos esperando como agua de mayo la llegada de su versión más radical y deportiva. Señoras y señores; os presentamos al nuevo Suzuki Swift Sport.

No sé si fue primero la gallina o el huevo, es decir; no sé si las preparaciones de rally sobre el Suzuki Swift dieron origen a una edición deportiva del utilitario japonés, o ésta edición deportiva inspiró a los responsables para desarrollar un modelo específico para participar en rallyes, pero lo que es indiscutible es que la base, no podía ser mejor.

Hablamos de un utilitario compacto con tan sólo 3,89 metros y una distancia entre ejes bastante considerable, por lo que sumado a una gran sensación de anchura; estamos ante un auténtico coche “tramero” con un asentamiento sobre el asfalto bastante reseñable.

No obstante; esta afirmación juega también con otros pequeños matices que desgranaré más tarde y por de pronto, desglosaremos un poco su diseño e imagen exterior.

Para empezar, no podía quedarle mejor a este coche el color amarillo eléctrico de nuestra unidad de pruebas, ya que es un color muy llamativo y que casa muy bien con las nuevas inquietudes y prestaciones que eroga este pequeño deportivo utilitario. Es un punto a favor que realza su carrocería comprimida, aunque con un perfil, bastante alto y formas bastante rectilíneas y cúbicas en todas y cada una de sus vistas.

Respecto a los cambios más evidentes, en comparación con el Suzuki Swift convencional, nos encontramos con una nueva parrilla delantera, sutilmente modificada con un nuevo entramado y unos nuevos paragolpes delanteros, con un pequeño Splitter en la zona baja, que tiene un deliberado aspecto a la fibra de vidrio sin pintar, aunque sea realmente de material plástico.

Este efecto de contener piezas en fibra de vidrio, se traslada también a las taloneras laterales y la especie de difusor trasero que contiene, por otra parte, la bella doble salida de escape de esta versión Sport. Son piezas que aportan un toque visual más sofisticado y deportivo al conjunto, además de cumplir con ciertas funciones aerodinámicas.

En el lateral, observamos una preciosas llantas específicas de 17 pulgadas, montadas sobre unos neumáticos con perfil 195/45, unas medidas algo inusuales respecto a lo que se estila en la actualidad y que, como veremos más adelante, influye en su comportamiento.

También se han modificado las suspensiones por un esquema bastante más firme, algo que lo hace acercarse más al suelo y lo condiciona a tener, junto con el resto de aditamentos estéticos y prácticos, una imagen ligeramente más Racing y dinámica que el Swift estándar.

Por lo demás, no existen mayores cambios sustanciales que nos hagan pensar, a simple vista, que no pueda tratarse de un Swift “tuneado” con buen gusto. Pero obviamente; las mayores diferencias las encontraremos al volante. Una experiencia que seguro, nos abrirá los ojos y nos hará confirmar que realmente este Swift es muy diferente.

Las medidas y la habitabilidad interior, no se han visto afectadas, así que contamos con un maletero solvente de 265 litros, y un espacio interior bastante logrado, si tenemos en cuenta sus medidas originales de menos de cuatro metros.

En las plazas posteriores, nos encontramos con unos asientos coherentes en donde no tendremos mucho problema ni para acceder, gracias a las formas cuadriculadas de la carrocería, ni para acomodarnos, ya que son precisamente esas formas las que nos permiten disponer de un gran espacio para las rodillas y respecto a nuestras cabezas, a pesar de situarnos en una posición más vertical. La anchura entre plazas es, quizás, lo menos logrado en esta posición, pero dos adultos del tamaño que sean, podrán acomodarse a la perfección.

Delante, nos reciben unos asientos excepcionales de muy marcado carácter deportivo con la inscripción Sport bordada sobre los respaldos. Sujetan bastante bien el cuerpo, aunque cuentan con un mullido un poco blando, que favorece el confort pero que desvirtúa, en cierta medida, la marcada condición dinámica de este utilitario deportivo.

El cuadro de mandos tampoco nos da ninguna pista especial de que estamos ante la unidad más enérgica de la gama y comparte la misma estructura que ya conocimos en el Swift convencional. Dispone de mandos muy simples de acceder y accionar, en una posición correcta (con excepción de los botones de los asientos calefactados) y una información clara y sencilla muy fácil de interpretar. También es característica común en todos los Suzuki, la utilización de materiales relativamente básicos, pero con un buen tacto y apariencia y unos ajustes excepcionales.

Los pequeños toques diferenciadores, vienen determinados por un reloj de las revoluciones en tono rojo intenso, molduras interiores también con un acabado rojo progresivo, volante y fuelle de la palanca de cambios con costuras en rojo y un pedalier de aluminio con tacos de goma, para disponer de una mayor agarre.

La postura de conducción la encontramos de una manera muy sencilla. Ante nosotros, un volante multifunción deportivo, con un tamaño perfecto para afrontar una conducción dinámica en carreteras de montaña. Detrás, una capilla de relojes convencional, con el cuentarevoluciones en ese color rojizo que nos invita a pisar el acelerador y en el centro; una pantalla LCD del ordenador de viaje, que nos muestra una información muy atractiva y en tiempo real, de todos aquellos parámetros relacionados con la conducción.

Pero no os imaginéis que hablamos solo de los consumos, la hora o los kilómetros recorridos (que también), sino que cuenta con informaciones adicionales, por ejemplo, de la presión de soplado del turbo, del tiempo que estamos acelerando y las intensidades de las frenadas, de las fuerzas G soportadas en aceleración lateral y horizontal…, vamos; parámetros dignos de un vehículo de competición puro y duro.

En el centro del salpicadero, nos encontramos con la pantalla táctil del equipo de infoentretenimiento que huye de los gráficos rimbombantes con los que nos agasajan otras marcas, que no dejan de ser efectos visuales, y nos ofrece una información simple y clara, con menús muy concretos y a los que son muy fáciles de acceder.

Debajo nos encontraremos con los mandos de la climatización, que en este caso es monozona y un poco más abajo, veremos conectores de 12V y puerto USB. Los únicos mandos a los que podríamos ponerlos un “pero” por su ubicación, podrían ser los referentes a los asientos calefactados, que están en una posición un poco menos accesible sobre la base del freno de mano.

De todas maneras, teniendo en cuenta que la versión Sport se puede considerar el modelo más alto de la gama en materia de equipamiento, a nuestro Suzuki Swift no le faltaba absolutamente de nada. Entre otras cosas disponíamos de aviso de colisión y control predictivo de frenada, asistente de cambio involuntario de carril, control de presión de los neumáticos, sensores de luces, ordenador de a bordo, equipo de infoentretenimiento con pantalla táctil de 7 pulgadas, climatizador automático, llantas de 17 pulgadas, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, apertura y arranque manos libres, asistente de arranque en pendiente, navegador, cámara de visión trasera de ayuda al aparcamiento, luces delanteras y traseras Led con asistente de luces largas o detector antifatiga, entre otros elementos.

Pero vamos a lo que realmente nos interesa; la mecánica. En este caso, montamos un motor 1.4 BoosterJet con, nada más y nada menos que 140cv y un par máximo de 230 Nm, que deben mover un conjunto ultra ligero que homologa con todos los líquidos, poco más de 1.000 Kg de peso.

La verdad es que con estas premisas, obtenemos unas prestaciones máximas muy aceptables y sorprendentes para un utilitario con estas características. 210 Km/h de velocidad máxima y una aceleración fulgurante de 0-100 Km/h en 8 segundos, son unas cifras muy atractivas para un pequeño deportivo como este. Además; contamos con unos consumos muy aquilatados de tan solo 5,6 l/100 Km en ciclo mixto homologado por la marca.

Está asociado a un cambio de marchas de 6 relaciones que cuenta con unos recorridos cortos y unos desarrollos muy bien definidos. De hecho; el tándem motor-transmisión es realmente efectivo y gracias al gran par del que goza esta mecánica, no es necesario utilizar apenas esta caja de cambios bajo casi ningún concepto. La elasticidad del motor es muy buena y sus recuperaciones realmente sorprendentes, al igual que lo es su aceleración desde parado, que literalmente es capaz de hundir nuestra espalda al respaldo de los espectaculares asientos.

Por último, si nos detenemos en su comportamiento dinámico, la verdad es que el Suzuki Swift Sport nos resultó un coche muy sorprendente a varios niveles. Como os habíamos indicado, el esquema de suspensiones se ha endurecido de una manera notable y es bastante sencillo percibir cualquier irregularidad y roto del asfalto desde el habitáculo.

Ese dato lo confiere como un conjunto bastante efectivo y aplomado a su paso por curva, junto con una dirección muy directa y un sistema de frenos muy efectivo, que nos invita, continuamente, a buscar los límites del pequeño utilitario japonés.

Pero cuidado, porque al igual que está preparado a conciencia para disfrutar en los tramos de montaña más revirados, también es justo decir que su carrocería balancea más de lo esperado en las curvas más complicadas y eso, nos puede dar una cierta sensación de inseguridad y hacer que levantemos un poco el pedal del acelerador. También tiene una ligera tendencia a deslizar de morro, o subvirar, si queremos ser más técnicos, debido a sus neumáticos con tan escasa banda de rodadura y siempre y cuando, nos hayamos pasado de largo a la hora de calcular el grado de la curva.

En una conducción más normalizada, comprobaremos que su comportamiento es muy noble en todo momento, muy preciso y predecible en cuanto a reacciones.

Sin lugar a dudas, el Swift Sport nos ha sorprendido y gustado sobremanera. Podríamos definirlo como un coche de capricho, con un motor poderoso, muy ágil y con una conducción muy activa, que nos invita a disfrutar una y otra vez a los mandos. Posee una gran aceleración, una respuesta contundente y una maniobrabilidad obvia en un vehículo compacto orientado, en un principio, para circular por la ciudad.

Pero la magia de este modelo reside en su capacidad de transformarse en un auténtico coche de tramos, a pesar de que se pueda utilizar a diario. Su estética y su fundamento, además de su practicidad, es lo que realmente hace del Swift Sport una auténtica caja de sorpresas.

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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