Prueba: Volkswagen T-Roc 1.0 TSI Advance

Motorproyect.com > Pruebas > Prueba: Volkswagen T-Roc 1.0 TSI Advance

Prueba: Volkswagen T-Roc 1.0 TSI Advance

06/03/2018 / 1 Comentarios / 752 / Pruebas
Facebook
Tweet
Pinterest
Google Plus

La marca alemana se embarca en un segmento, dentro del mundo de los SUV, en el que no tenía presencia, ya que por debajo del Volkswagen Tiguan no existía ningún representante.

Lo hace con un concepto un tanto indefinido, porque si bien, se trata de un todo-camino compacto que utiliza la plataforma del Volkswagen Golf; la configuración interior se nos asemeja bastante a lo que conocemos del nuevo Volkswagen Polo, así que podríamos decir que el T-Roc es un espécimen a caballo entre dos categorías.

Esta afirmación no es para nada negativa, ya que se aprovecha de la versatilidad y el tamaño de un vehículo muy polivalente como lo es el Golf, y lo combina con una simplicidad interior, que no tiene que estar reñida con la incorporación de las últimas y novedosas tecnologías en materia de seguridad y confort, todo ello; envuelto en una carrocería compacta y muy atractiva, con soluciones estéticas que combinan la sobriedad de líneas, con pinceladas diferenciadoras y más rompedoras.

Así es el T-Roc; un nuevo modelo que viene a aportar otro giro al superpoblado segmento de los SUV y viene con la intención de dar mucha “guerra”.

Su imagen exterior es plenamente reconocible como un Volkswagen, aunque no deriva de una forma clarividente de ningún modelo en concreto. El frontal, sobre todo, nos parece una de las vistas más originales, ya que combina a la perfección lo que os había comentado al principio; sobriedad, con tintes modernos.

La sobriedad viene marcada por una proyección tradicional de la parrilla delantera, dividida en dos secciones y que hace que el paragolpes delantero sea el que cobre todo el protagonismo. En los laterales de ese paragolpes, nos encontramos con las luces diurnas, en esta ocasión, con una forma cuadrada y que denotan un carácter diferente a lo que nos viene acostumbrando la marca bávara.

Esas luces diurnas de tipo LED, esconden también las luces intermitentes, siendo una especie de dos en uno muy original y hasta ahora, un recurso estético nunca utilizado por Volkswagen. La verdad es que es una solución que le sienta muy bien y que a todo el mundo le gusta.

Los faros delanteros, también de tecnología LED, se me parecen mucho a los que utilizan en la Crafter, y a pesar de lo que pudiera parecer, enfatizan un frontal muy estilizado, más fresco y jovial, muy apropiado para un coche cuyo público objetivo serán los conductores jóvenes de entre 25 a 40 años. Por otra parte; unas abultadas nervaduras en el capó remarcan un cierto toque de carácter dinámico y más poderoso.

En la vista lateral, observamos una línea de cintura ligeramente ascendente, unos pasos de rueda muy marcados y unas formas en general, muy proporcionadas. Alrededor del vehículo nos encontramos con molduras de plástico negro protegiendo la zona baja y unas protecciones más específicas en el frontal y en la trasera, que evitarán roces indeseados por si queremos aventurarnos por caminos.

Llama la atención, en nuestro caso, la combinación del techo y los retrovisores en negro, con una pintura de carrocería blanca. Bueno; blanca no es del todo, ya que al día siguiente nevó y la verdad es que en comparación, se tornaba de un tono azulado muy original. Y es que ese carácter dinámico y juvenil que nos inspira, viene también aderezado con una paleta de colores a elegir muy extensa, tanto para el techo como para la carrocería, además de algunos acabados interiores.

La zaga culmina con una imagen muy atractiva, directamente importada de una carrocería compacta, con una caída pronunciada del techo, varias nervaduras y pliegues sobre la puerta del maletero que confieren una visión poderosa, unas luces LED de nuevo diseño y una doble salida de escape trapezoidal con acabado cromado que transmite cierta deportividad.

Espera; no, no es una doble salida de escape. Esto no va a ningún lado… Volvemos a las soluciones estéticas con algo que parece una doble salida de escape, pero en realidad son sendas molduras cuya única finalidad es la de hacer una especie de “trampantojo”. La salida de escape es convencional y no está visible, ya que se sitúa por debajo del paragolpes trasero. No es la primera vez que nos encontramos con este tipo de aditamento estético y la verdad es que queda muy bien a nivel visual, aunque yo soy más defensor de evitar elementos superfluos que no tengan ninguna funcionalidad.

Entramos ya a valorar la habitabilidad general y comenzamos, como siempre, por la capacidad del maletero. Hablamos de una capacidad de carga muy notable, con 445 litros con un espacio muy aprovechable y un piso del maletero que podemos situar a dos niveles. Si adquirimos alguna de las versiones con tracción total 4Motion, esta capacidad se ve reducida hasta los 392 litros, como consecuencia de un sistema motriz más voluminoso.

A la hora de incorporarnos a las plazas traseras, lo primero en lo que nos percatamos es que cuenta con unas puertas algo pequeñas, que no dificultan demasiado el acceso, pero que no pasaron por alto. Son unas plazas cómodas, con un gran mullido y suficiente espacio para dos personas adultas. Bien en cuanto a espacio respecto a nuestras rodillas y bien con respecto a la altura y anchura, ya que en ese sentido, personas de hasta 1,85 metros de altura o de cierta envergadura, no tendrán ningún tipo de problema para acomodarse.

En el puesto de mando, nos sentamos unos 8cm más separados del suelo que en un Volkswagen Golf, por lo que la posición de conducción más erguida y natural, se nos presenta más cómoda y confortable a la hora de conducir.

Una vez acomodados, la percepción del interior es muy conocida. Nos encontramos ante un cuadro de mandos simple, con plásticos básicos, aunque de buen tacto y con unos ajustes excelentes. Es un acabado correcto y muy ergonómico al uso, pero dista bastante de los impecables interiores de la marca en segmentos superiores, sin irnos mucho más lejos; de los propios acabados de un Golf.

Todos los mandos nos los encontramos muy a mano y el volante multifunción nos ayuda con los sistemas más utilizados. La capilla de relojes nos ofrece una información clara y relevante, con marcadores analógicos y una pantalla en el centro donde visionaremos algunas informaciones inherentes al funcionamiento del vehículo, procedentes del ordenador de a bordo.

Los mandos de la climatización también son bastante intuitivos y por encima, a una altura perfecta para su visionado, como no podíamos esperar menos de un vehículo de última hornada; la pantalla del sistema de infoocio, que en nuestro caso es de 8 pulgadas y táctil.

Desde ahí podremos acceder de una manera sencilla a todos los parámetros que nos ofrece el sistema, desde parte de la información procedente del ordenador de a bordo, pasando por la cámara de visión trasera o el navegador en el caso de que lo lleve, según el nivel de equipamiento elegido.

Nuestro T-Roc era la versión de acceso denominada Advance pero aún así, contaba con un buen equipamiento de serie que incluía climatizador bi-zona, asistente de arranque en pendiente, sensores de aparcamiento y proximidad delanteros y traseros, sensores de luces y lluvia, Start/Stop, lunas tintadas, llantas de 17″, ordenador de a bordo, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, frenada de emergencia en ciudad con detección de peatones, asistente de mantenimiento de carril o luces delanteras LED, entre otros elementos.

En cuanto a mecánicas, existe una gran variedad de motores, tanto gasolina como diésel, que van de los 115 a los 190cv de momento, ya que llegará alguna mecánica más un poco más adelante. También podremos elegir entre cambio automático o manual y entre tracción delantera o total 4Motion.

En nuestro caso; hemos probado también una configuración básica con un 1.0 TSI con cambio manual de 6 relaciones de 115cv y unos equilibrados 200 Nm de par. Las prestaciones máximas con esta combinación se traducen en 185 Km/h de velocidad punta, con una aceleración de 0-100 Km/h en 10 segundos y un consumo medio en ciclo mixto de 5,1 l/100 Km.

Es una mecánica silenciosa y el gran aislamiento del habitáculo no deja traspasar ningún tipo de vibración ni posible sonido procedente del vano motor. Tiene un funcionamiento muy suave y progresivo, pero no exento de fuerza cuando se la reclama. De hecho; esa es una de las cosas que más me sorprendieron del T-Roc, puesto que sus recuperaciones se nos mostraban bastante notables incluso en sexta velocidad, algo que viene muy bien cuando subimos algún repecho de la carretera o debemos adelantar con seguridad. En la mayoría de las ocasiones no es necesario tirar de la ayuda de la caja de cambios.

La dinámica de conducción, por otra parte, es muy semejante a la de un compacto. Su plataforma derivada del Golf, se comporta precisamente como eso, como un Golf, así que hablamos de un vehículo con unas reacciones muy dinámicas y un aplomo muy considerable en carretera.

Su paso por curva es muy neutro y la carrocería, a pesar de estar más elevada, apenas balancea, lo que nos proporciona una gran sensación de seguridad. No obstante, el tarado de sus suspensiones también está muy bien equilibrado, puesto que se nos presentan como firmes, , pero absorben a la perfección cualquier tipo de irregularidad que nos podamos encontrar en la carretera.

Como contrapartida; la dirección activa que se endurece en función de la velocidad es muy precisa, pero carente de sensibilidad y con un tacto un tanto artificial, que no permite saber con fidelidad lo que ocurre debajo de los neumáticos. No es nada importante, y tampoco le resta dinamismo al conjunto, pero no transmite en extremo.

Fuera del asfalto, con el T-Roc podremos afrontar caminos sin problema, tenga o no tenga la tracción total. El comportamiento es también muy aceptable en unas condiciones ligeras, siempre y cuando, no nos aventuremos por trialeras y zonas muy complicadas.

El T-Roc viene a engrosar la lista del ya saturado segmento SUV, pero lo hace con un estilo diferente. Sus valores fundamentales son unas atractivas líneas que, indudablemente, entran por los ojos, con un toque dinámico que también se transmite a la hora de la conducción, semejante a la de un compacto, y un espacio mejorado, con una gran habitabilidad interior y un maletero muy solvente. También utiliza materiales básicos, pero de buena calidad y con unos grandes ajustes y su gama de motores y configuraciones posibles son bastante notables.

Este SUV tan atractivo cuenta con muchas virtudes que eclipsan totalmente sus pequeñas carencias y está destinado a un público joven que desee un vehículo diferente, atractivo, capaz y versátil, sin menospreciar una conducción dinámica.

 

Volkswagen se desmarca y aporta una nueva vitamina en el formato más demandado del momento; la nueva vitamina “T”.

Vehículo cedido por:

Grupo Ureta

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

También podría gustarte

Comentarios (1)

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Quieres anunciarte en nuestra web?

Solicitar