Prueba: Volvo V60 D4 Momentum

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Prueba: Volvo V60 D4 Momentum

27/11/2018 / 0 Comentarios / 172 / Pruebas
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A Volvo siempre se la ha reconocido por sus innovaciones en materia de seguridad, pero también por sus diseños sosos, impersonales y cuadriculados sobre todo; por sus carrocerías familiares, que eran muy capaces, pero que la psique popular los relacionaba siempre con vehículos fúnebres.

Por fortuna esa situación se ha ido cambiando con el paso de los años y Volvo, ya no se caracteriza por esos diseños tan prácticos pero a la vez, tan anodinos. Ahora se nos presentan con una imagen mucho más fresca y personal, que aumenta su carácter premium hasta la saciedad, con unos acabados sibaritas y minimalistas, muy del gusto de la gente con clase.

Es el caso del nuevo Volvo V60 que os vamos a presentar hoy. Tiene carrocería familiar sí; pero en la actualidad, las carrocerías familiares de la marca sueca son realmente espectaculares, muy proporcionadas y especialmente atractivas, muy lejos de a lo que nos tenían acostumbrados en otros lustros.

Parte de la “culpa” de que éste modelo tenga ese magnetismo tan imponente, puede ser gracias al nuevo lenguaje de diseño de Volvo que estrenaron, en su momento, con el impresionante Volvo XC90 y que han ido adaptándolo el resto de sus nuevos lanzamientos.

Ese nuevo lenguaje de diseño cobra casi todo el protagonismo desde su visión frontal, con esos característicos faros delanteros de tecnología LED, inteligentes y adaptativos, que contienen las luces diurnas (y las luces intermitentes), denominadas Martillo de Thor, que simulan un martillo tumbado y que son la rúbrica indiscutible de la marca sueca y de todos sus modelos modernos.

Pero esa firma lumínica es tan sólo la punta del iceberg, ya que el conjunto que conforma la parrilla delantera es muy agresivo a simple vista. El paragolpes contiene las luces antiniebla y cuenta con una estructuración muy fluida y formas bastante esculpidas que le aportan ese toque dinámico que tanto gusta, además de contar con una gran parrilla, bordeada por un aplique cromado, que simula hundirse hacia el motor y que contiene el gran logo de la marca en el centro. Las profusas y tensas nervaduras del capó delantero, también certifican esa nueva apariencia más dinamizada del conjunto.

En el lateral, lo que más nos llama la atención es su escasa altura respeto al suelo, algo que nos puede dar alguna pista de que estamos ante un familiar, pero con un gran equilibrio y aplomo en una conducción algo más deportiva. Por lo demás, mantiene una visión neutra, sin grandes alardes de magnificencia ni líneas de tensión innecesarias, que puedan aportar una nota discordante o estrambótica a un producto destinado a clientes de un carácter más sobrio.

En la zaga, observamos una continuidad de diseño sobrio, en el que se mantienen las líneas generales y reconocibles de Volvo, con unos pilotos verticales de tecnología LED que se desarrollan por los paneles laterales de la carrocería y que también se fusionan en parte con el portón del maletero. Este portón está bastante bien elaborado, dándonos la impresión de estar conformado por varios paneles diferenciados. Por último; observamos una doble salida de escape cromada que también le aporta un halo de deportividad.

El conjunto es muy atractivo, ya que nos proyecta una imagen sobria y tecnológica, pero a su vez, también nos evoca un rayo de dinamismo y deportividad, bastante poco usual en una carrocería familiar y mucho menos en un producto de Volvo, así que ese es el motivo por el que decimos y aseguramos que han cambiado muchas cosas en el seno de la marca sueca.

Abrimos el maletero, que en nuestro caso contaba con apertura eléctrica, y descubrimos un gran espacio diáfano de 529 litros de capacidad, varios niveles de almacenaje, ya que no cuenta con rueda de repuesto sino con kit reparapinchazos, y alguna que otra solución para sujetar y anclar objetos y que no se muevan del sitio.

El perfil de la boca de carga se nos queda muy cerca del suelo, muy apropiado para cargar objetos voluminosos o pesados y en el lateral, vemos sendos pulsadores que nos permiten abatir el respaldo de los asientos traseros sin ningún tipo de esfuerzo.

Acedemos a esas plazas posteriores, no sin antes, hacer un pequeño ejercicio de abdominales ya que, independientemente de que el vehículo sea bajo, el espacio que nos deja la puerta para entrar es algo angosto. No obstante; una vez sentados, disponemos de un gran espacio tanto por altura, como por anchura o del respaldo delantero respecto a las rodillas.

En la zona de mando, nos encontramos con dos butacas muy cómodas y con una excelente sujeción lateral, revestidas en tela de primerísima calidad y con el sello indiscutible del buen hacer escandinavo (cuentan con una pequeña bandera de Suecia en un punto de las costuras).

Sorprende la posición de conducción. Es muy fácil encontrar la postura correcta a los mandos, gracias a los múltiples reglajes tanto del asiento, como del volante. Pero lo que nos sorprende es una posición estirada, quizás no tanto como en otras berlinas de corte deportivo que hemos probado, pero si lo suficientemente estirada como para tratarse de todo un Volvo y encima; en carrocería familiar. Otra pista sutil de lo que más tarde nos mostraría en orden de marcha…

Ante nosotros un cuadro de instrumentos muy minimalista, típico y conocido en otros productos de la marca sueca de última hornada. Todos los mandos nos los encontramos muy a mano, ya que las funciones básicas podemos activarlas desde el volante multifunción con unos mandos muy sencillos y sin tener que soltar las manos bajo ningún concepto.

Por su parte; la información percibida desde la capilla de relojes digital, proyectada en una pantalla de 12,3 pulgadas, es muy clara y no cuenta con una sobrecarga de datos, como bien puede pasar en los vehículos actuales con una alta carga tecnológica (como es este caso). En esa instrumentación digital se nos muestran la velocidad, las revoluciones, la marcha que tenemos engranada en ese momento, el lector de señales de tráfico, el odómetro, la temperatura, la hora… Y en el centro, contamos con el resto de información auxiliar procedente del ordenador de a bordo, que también podemos sustituir por el visionado del navegador en un formato más pequeño, pero siempre a la altura de nuestro campo visual.

En el centro y situada verticalmente; la pantalla del equipo de infoocio, táctil y de 9 pulgadas, cuenta con un manejo muy similar al de cualquier Tablet actual y la velocidad de reacción entre menús es la correcta, aunque probablemente, tengamos que activar todos los equipos y menús a disposición antes de emprender la marcha, ya que cuenta con tantos elementos destacables, que su manejo mientras conducimos puede hacer que nos distraigamos más de la cuenta.

No obstante no os preocupéis porque en ese caso; os puedo asegurar que el Volvo V60 evitaría un accidente por alcance en la mayoría de los casos, gracias a los innumerables sistemas de seguridad y ayuda a la conducción con los que cuenta en su equipamiento de serie, ya que si bien ha cambiado a mejor en cuanto a estética y dinamismo, sigue manteniendo su hegemonía en materia de seguridad y protección de los ocupantes.

En materia de acabados, una vez más Volvo demuestra su buen hacer y nos agasaja con un habitáculo extremadamente sibarita y con un elevado nivel en materia de calidades y ajustes, con revestimientos en cuero, plásticos de primer orden y molduras muy atractivas que nos trasladan a un ambiente premium muy logrado.

Nuestro acabado denominado Momentum, disponía de un amplísimo equipamiento de serie que incluía navegador, asistente de cambio involuntario de carril, sistema BLIS de aviso de vehículo en ángulo muerto, asistente de arranque en pendiente, equipo de infoocio con pantalla táctil de 9 pulgadas, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara trasera y detector de tráfico cruzado, climatizador bizona, apertura y arranque sin llave, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, llantas de 17″, apertura eléctrica del portón del maletero, reconocimiento de señales de tráfico, faros Full LED, control de presión de neumáticos, frenada de emergencia con detección de peatones y ciclistas, ordenador de viaje, llamada de emergencia y asistencia en carretera o Start/Stop entre otros muchos elementos, que podemos completar con otros tantos disponibles entro de la lista de opcionales.

La mecánica denominada D4, es un 2.0 diésel con 190cv y un par máximo muy interesante de 400 Nm, con el que podremos alcanzar una velocidad máxima de 220 Km/h y acelerar de 0-100 Km/h en tan solo 7,9 segundos. Pero esas prestaciones tan contundentes no implican una gasto de combustible contundente, ya que la marca homologa un consumo muy aquilatado de 4,5 l/100 Km en ciclo mixto, que no difiere en exceso a los consumos alcanzados en una conducción real.

Es una mecánica muy contundente una vez sobrepasadas las 2.000 rpm y nos ofrece un poderío muy interesante hasta el corte de inyección. Asociada a una caja de cambios automática de 8 relaciones, con un escalonamiento muy acertado, consigue unas sensaciones al volante bastante intensas.

Por otra parte, y aunque nos sorprende mucho la gran entrega de potencia; en condiciones normales se trata de una mecánica muy silenciosa que obtiene unos registros excelentes en materia de recuperaciones. De esta manera, no debemos tener ningún tipo de duda a la hora de afrontar una maniobra de adelantamiento o en un puerto de montaña. Al Volvo V60 nunca le faltará fuerza bajo ninguna circunstancia adversa.

Y es que ese motor tan poderoso, casa muy bien con las cualidades dinámicas del vehículo. Sí; estamos hablando de un Volvo y además familiar, pero como hemos dicho al principio, es un coche que nos ha sorprendido por su gran conducción.

El esquema de suspensiones es de un tarado bastante confortable, y opcionalmente podemos adquirirlo con una suspensión neumática, pero al tener un centro de gravedad tan bajo y un recorrido de muelles relativamente corto; el aplomo y la agilidad con la que nos permite realizar una cierta conducción deportiva, es verdaderamente encomiable.

Soporta muy bien los cambios de apoyo continuados y sólo, si forzamos demasiado las leyes de la física, podemos obtener un cierto ademán de subviraje. Pero en condiciones normales e incluso, divirtiéndonos en una carretera revirada; el Volvo V60 nos brinda una conducción muy activa y su paso por curva es realmente espectacular, a pesar de ser una berlina de 4,76 metros de largo y casi dos toneladas de peso.

En vías bien asfaltadas y de doble carril, cuando realizamos una conducción más relajada y normalizada, nos proporciona un confort destacable y un silencio en orden de marcha muy aceptable. La dirección es muy directa y comunicativa y la batería de sistemas de ayuda y asistentes de la conducción, nos aseguran un alto grado de seguridad y tranquilidad en los viajes más largos con toda la familia.

Sin lugar a dudas; Volvo ha cambiado. Ya nos son los coches “fúnebres” ni los coches “de padre” que eran en el pasado y este nuevo V60 es la mejor muestra de ello.

Un carácter muy marcado, una visión moderna y tecnológica, una mecánica poderosa, frugal y silenciosa, un comportamiento dinámico sorprendente y un confort de marcha destacable, unos acabados premium muy reseñables, una habitabilidad sobresaliente y un gran espacio de carga y una gran batería tecnológica de última hornada en materia de ayudas a la conducción y seguridad de los pasajeros; son las cartas que mejor definen y resumen, lo que aporta el Volvo V60 en el segmento de las grandes berlinas en formato familiar. Pero en este caso; aporta un añadido con el que no contábamos que es el de la deportividad. ¿Quién lo hubiera dicho?.

El Volvo V60 ha nacido para certificar y consolidar, su espacio dentro de una categoría muy disputada entre alemanes, en la mayoría de los casos. Pero ha nacido con ese halo de lujo y minimalismo sueco, que lo hacen diferente y ser uno de los nobles dentro del segmento por derecho propio. El V60 pide paso y quiere disputar la corona al rey y cuidado; que aptitudes y actitudes no le faltan…

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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