Retroprueba: Volkswagen T1

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Retroprueba: Volkswagen T1

09/03/2021 / 0 Comentarios / 315 / Pruebas
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En 1965 nacía esta unidad que hemos tenido la suerte de disfrutar un poco gracias a la amabilidad de Agustín, que junto con su padre, son poseedores y han sabido restaurar (magistralmente, todo hay que decirlo) una furgoneta mítica, asociada con el movimiento «hyppie» en E.E.U.U, pero que realmente tiene una historia más sustancial.

La Volkswagen T1, en realidad, no entraba dentro de los baremos de fabricación de la marca, muy centrados en el desarrollo del, relativamente reciente, «coche del pueblo» Volkswagen Beetle (escarabajo para los amigos), después de su apogeo durante la II Guerra Mundial, pero un importante importador holandés, en una de sus múltiples visitas a la fábrica, observó una plataforma muy amplia desarrollada por los propios trabajadores que servía para mover piezas por la fábrica e imaginó las posibilidades que podría tener.

Ese fue el origen de un vehículo que, a la postre, ha resultado ser un auténtico objeto de culto y un vehículo mítico en el seno de Volkswagen. En aquel chasis alargado se incorporó una mecánica del Volkswagen Beetle e idearon una carrocería sencilla, pero muy reconocible y que ha ido evolucionando hasta nuestros días.

El espacio interior era la premisa más importante y a lo largo de sus diferentes generaciones (concretamente 6), el Volkswagen T1 ha obtenido el reconocimiento del gran público, convirtiéndolo en un auténtico mito sobre cuatro ruedas y «forzando» a la marca a comercializar diferentes versiones destinadas a todo tipo de uso, desde comerciales hasta T1 perfectamente camperizadas para disfrutar al máximo del tiempo libre en la naturaleza.

Las diferentes versiones y generaciones se distinguían por el número de ventanas que montaban, proporcionándonos así una luminosidad interior sobresaliente. El caso que nos ocupa, tenía 15 ventanillas repartidas por toda la carrocería, pero hay versiones que portaban hasta 23 (no me quiero imaginar limpiando esos cristales…).

Su fisionomía es muy práctica, con formas rectas que nos proporcionan un espacio interior increíble. Además de los faros delanteros, que eran redondos y las aristas de las esquinas, que están redondeadas; el resto del diseño exterior es lineal y no cabe la posibilidad de florituras ni nada superfluo que rompa la estética práctica con la que se concibió la T1.

Sin duda, no me extraña que la T1 haya sido siempre el vehículo más fotografiado, caricaturizado y dibujado de la historia, ya que su imagen, además de inconfundible, es extremadamente atractiva. Sobre todo su imagen frontal, digamos que es una de las imágenes más reconocibles y con más personalidad que hayamos visto en mucho tiempo. Su diseño nos evoca simpatía y de hecho, si le echamos un poco de imaginación, hasta parece una cara sonriente.

Destacan unos enormes faros halógenos redondos con el borde cromado que incluyen los intermitentes en la misma tulipa. También observamos unos faros auxiliares en una zona superior, que suponemos que en origen serían las luces intermitentes. Pero sin lugar a dudas, algo que nos llama poderosamente la atención es su enorme logo de Volkswagen situado en el centro y, en este caso, pintado del mismo color azul original que «vestía» al resto de la carrocería, combinado con el blanco, que ejercía de color de fondo.

La verdad es que los tonos elegidos para pintar a esta unidad no podía ser más acertado. Estaba pintada en un azul muy característico y original en la parte inferior de la carrocería, que combinaba a la perfección con el blanco que revestía la parte superior y el techo, además de los paragolpes delantero y trasero con defensas.

También, característica de las primeras T1, es la luna delantera dividida, que constaba realmente de dos lunas delanteras separadas por una moldura y que disponían de sendos limpiaparabrisas. Su posición vertical y la ausencia de un salpicadero voluminoso, nos proporcionaba una visión espectacular y muy cercana de lo que ocurría delante de nuestros ojos, por lo que resultaba bastante sencillo conducirla y saber cuales eran sus límites en esa zona. Esa doble luna disponía de una especie de parasol que formaba parte del propio techo en forma de prolongación.

En su vista lateral, observamos unas formas muy lineales que, gracias a ellas, nos ofrecen un espacio interior muy aprovechable y diáfano. En la parte trasera nos encontramos con una discreta rejilla de ventilación en ambos lados. ¿Os habéis fijado que no tiene radiador en la parte delantera?. Lógico, el motor está situado detrás y esa rejilla es suficiente para proporcionar ventilación a la mecánica.

En el lateral derecho nos encontramos con dos puertas de acceso al interior que se abren en forma de libro. Son dos grandes puertas que nos abren la imaginación a un mundo interior muy coqueto del que hablaremos un poco más adelante, pero que favorecen un acceso al habitáculo muy amplio.

Las llantas también se nos muestran originales, perfectamente restauradas, con tapacubos cromados, el fondo pintado en azul y neumáticos clásicos de 14″ con el perfil blanco, que combinan a la perfección con el resto del conjunto. Sobre el techo, Agustín ha montado una baca cromada con base de madera que añade espacio de carga, queda muy bien y es práctica, pero que en un vehículo así, añade estética y una mayor personalidad. 

En la zaga nos encontramos con formas verticales para aprovechar al máximo el espacio y los clásicos pilotos posteriores a los flancos. Abajo del todo observamos la tapa que esconde el motor, que junto con la tracción siempre está en la zona posterior. Es un motor original, pero en este caso, Agustín ha aumentado ligeramente la cilindrada hasta un cubicaje 1.6, generando una potencia de 60cv, asociado a un cambio manual de 4 relaciones.

Os parecerá poca potencia, pero que sepáis que la T1 nació con menos de 40cv y aún así, es una furgoneta a la que siempre se le ha exigido mucho, tanto sea dentro del asfalto como fuera, y sin ser 4×4, no dejando nunca (o casi nunca) «tirados» a sus afortunados propietarios. 

Encima del motor, disponemos de una especie de balda de madera, que hace las veces de maletero abierto, en el que podemos ubicar enseres varios. Abrimos las puertas de libro del lateral y nos descubre un espacio diáfano, revestido en madera y con dos banquetas enfrentadas, dejando un espacio increíble entre la una y la otra. Todo ha sido restaurado por Agustín; la madera, los tapizados de los asientos e incluso, ha puesto unas cortinas en todas y cada una de las ventanas para darle ese aspecto más «vintage» posible y que buscamos siempre en un vehículo de estas características.

Era una furgoneta muy alta en la que podíamos desplazarnos de un lugar a otro en su interior casi sin tener que doblar casi el cuello o la espalda, así que no me extraña que muchos en su momento, y en la actualidad, la restauraran en forma de camper. El único fleco que nos encontramos era a la hora de incorporarnos, ya que tiene un interior muy diáfano y grande y una escalera natural para acceder, y aunque el espacio que nos permite es muy amplio, debemos inclinarnos un poco más de la cuenta para no darnos un pequeño coscorrón con el techo. 

Nuestra T1 estaba homologada para ubicar a 6 personas con todos los sistemas de seguridad (cinturones) homologados y adaptados a una conducción para el SXXI. No obstante, es un vehículo histórico, muy bello y con el que tampoco es que pillemos velocidades estratosféricas, pero la seguridad es la que manda.  De hecho se alquila para eventos, bodas y demás y no me imagino a una novia bajando del vehículo con el traje «aplastado» por el cinturón antes de casarse. 

En el cockpit nos encontramos, además de una gran visibilidad en todos los ángulos, que está muy adelantado y vamos sentados casi con la vertical de la furgoneta. El volante es grande, con dirección «resistida», pero que en marcha y con las ruedas tan pequeñas, no es muy tedioso en manejarlo. Por supuesto, el cuentakilómetros también es original y le da ese último toque «vintage» a nuestra T1. 

El volante es también original y está restaurado y pintado en blanco, al igual que el resto del salpicadero y el interior, original todo, ya que hasta la radio era una Blaupunkt de la época que, sinceramente, no sé si funcionaba o era parte del «atrezzo» interior, pero original de la época era.

En la zona del copiloto nos encontramos con una práctica bandeja inferior corrida, para dejar muchos enseres y una especie de asidero, que ya se utiliza sólo en algunos todo-terreno puros, pero que en su día se utilizaba bastante. Los asientos estaban tapizados en cuero y eran corridos. No sujetaban en exceso y resbalaba el culo, pero ¿a quién le importa?, no es precisamente un vehículo muy específico para hacer rutas de montaña a «tumba abierta».

Lo que sí es un modelo muy especial para disfrutar de los viajes como lo podrían hacer nuestros abuelos y de la forma que lo podrían hacer nuestros abuelos. Obviamente, una vez en marcha el ruido del motor se cuela en el interior, pero la aerodinámica y la insonorización llegó más adelante, así que es normal. 

Sinceramente ha sido un honor poder disfrutar de una joya de la carretera como ésta y poder compartir unas horas con Agustín, su propietario y que tantas horas le ha dedicado a la T1 que, por cierto, es espectacular. 

Es una furgoneta que, como hemos dicho anteriormente, se puede alquilar para todo tipo de eventos, así que los modos de contacto os los dejamos por aquí. También podéis comprar una joya como esta T1, ya que Agustín creo que la pone a la venta y es un vehículo que, a buen seguro, se seguirá revalorizando con el paso de los años. Por último, y viendo el resultado, si queréis restaurar vuestro vehículo y llegáis a un acuerdo con Agustín, igual podéis contratarlo. Mira, eso me ha sonado bastante al Equipo A…

Sin duda, Agustín ha hecho una gran labor recuperando a una joya como esta, que ya cuenta con más de 50 años sobre sus espaldas y que parece que acaba de salir del concesionario. Nos retrotrae a un mundo mejor y diferente, en donde la nostalgia es uno de sus grandes baluartes que hace que la gente se gire y salude a nuestro paso. Todo el mundo reconoce a la T1. Gracias Agustín. 

Lorden,s Old Garage:

Tlf: 652 130 761

e-mail: lordesoldgarage@gmail.com

Datos técnicos:

Motor: Volkswagen modificado 1.6

Potencia: 60cv

Vel Máx: 90 Km/h (más o menos)

Acel 0-100: No disponible

Cons: No disponible

Precio: 29.000 euros (hablar con el propietario)

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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