Prueba: Audi Q4 40 e-tron.

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Prueba: Audi Q4 40 e-tron.

19/08/2021 / 0 Comentarios / 432 / Pruebas
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Después de la toma de contacto con uno de los platos más fuertes de la marca de los cuatro aros (eléctrico), nos llega el turno de uno de sus vehículos eléctricos más racionales y que, probablemente, sea de los más demandados de la marca en un futuro cercano. Las variantes e-tron, de las que os hemos hablado en alguna que otra ocasión, son las variables eléctricas o híbridas de los productos de Audi.

Hoy probamos el que será, sin duda, un claro competidor de los Mercedes Benz EQA o de los BMW iX4, por poner dos ejemplos del mismo rango. Utiliza la nueva plataforma para vehículos eléctricos del Grupo Volkswagen MEB, por lo que comparte muchos componentes con el Skoda Enyaq iV o el Volkswagen ID.4, de los que os hemos hablado alguna vez y que intentaremos probarlos para comparar con este vehículo. Tienen peculiaridades individuales cada uno, pero serán parecidos en materia de rendimiento neto.

El Audi Q4 e-tron es un SUV  de 4,58 metros de longitud (carrocería de moda donde las haya) eléctrico que hará las delicias de los más sibaritas a la par que libraremos un poco de carga de polución al medio ambiente, puesto que es un vehículo plenamente eléctrico y no dispone de ningún motor de combustión en toda su gama. Para los que la imagen les suponga un handicap mayor que a los que les prime la practicidad, tenemos también una variable de aspecto coupeizado sobre la misma base que se denomina Sportback.

Con esta configuración, obtenemos una autonomía (en el mejor de los casos) de unos 519 Km homologados por la marca, por lo que, en teoría, no supondrá ningún problema para movernos por la ciudad durante varios días e, incluso, para hacer algún viaje esporádico, ya que no tendremos muchos problemas a la hora de quedarnos «tirados».

De hecho, yo creo que es la versión más equilibrada de toda la gama, con una batería de 77 Kw/h de capacidad, una potencia máxima de 204 cv y una autonomía homologada de 519 Km. Esa batería se puede recargar por medio de un enchufe rápido en estaciones preparadas para ello hasta en 125 Kw/h para esta batería o en nuestras casas a un máximo de 11 Kw/h, por lo que se tardará bastante más en alcanzar el 100% de la carga.

Al ser 100% eléctrico no necesita apenas refrigeración alguna, por lo que su parrilla delantera es totalmente opaca, aunque bastante grande, pintada en gris y con la nomenclatura e-tron en su base. Pero que sea eléctrico no implica a que tenga que ceder en materia de diseño ¿no?. Además de la gran parrilla delantera, destacamos unos faros de tipo LED que iluminan a la perfección en horas nocturnas sin deslumbrar al resto de usuarios, a pesar de que van situados bastante altos.

El paragolpes es muy envolvente y contiene sendas aberturas laterales que contienen sensores de aparcamiento, pero que producen una función estética, puesto que, en este caso, no están abiertas para refrigerar a los motores ni canalizar el aire por los laterales del vehículo.

Es un SUV por configuración y aspecto, aunque no es ni tracción total ni tracción delantera. Es tracción trasera, así que los 204 cv mueven el eje posterior y empujan al conjunto, no tiran de él. La respuesta es instantánea y obtenemos unos excelentes registros en materia de aceleraciones y recuperaciones en orden de marcha. Efectivamente existe una versión quattro, pero debido a la escasa altura del conjunto (18 cm) y a que sus reacciones están más orientadas al asfalto, es mejor seguir la línea marcada y no aventurarse por caminos y trialeras innecesarias. Vale, la batería recorre toda la base y está protegida por un panel que va desde el frontal hasta la zaga. Eso lo hace un conjunto muy equilibrado a la hora de afrontar curvas, aunque en pistas se notan ciertas carencias.

La zaga es muy atractiva y reconocible, con pilotos de tipo LED unidos entre sí por un aplique del mismo color que esos pilotos e intermitentes dinámicos, situados muy elevados y con una clara orientación Audi. El portón del maletero de accionamiento eléctrico nos deja una boca de carga bastante amplia, pero muy elevada respecto al suelo. Es normal, ya que existe un aplique de diferente color al de la carrocería con la nomenclatura e-tron en su base, que también sirve de protección para los bajos, además que en la zaga, el paragolpes es completo, puesto que no tiene ninguna abertura para los tubos de escape. No son necesarios.

Abrimos el portón del maletero y nos descubre un espacio bastante aprovechable de 520 litros. Es un tamaño bastante considerable, si tenemos en cuenta que la batería, en este caso, no ocupa espacio, además de que se pueden reclinar los asientos traseros por secciones para aumentar esa cota de carga. En los flancos nos encontraremos unos separadores que nos facilitan dos espacios para dejar los utensilios que más usemos y también podremos colocar el piso a diferente altura para aprovechar de diferentes maneras ese maletero.

Una vez sentados en las plazas traseras, nos damos cuenta que el Audi Q4 nos acoge con los brazos abiertos y el espacio en cualquiera de sus cotas es bastante amplio. No habrá ningún problema ni en cuanto a altura disponible, ni en espacio para nuestras rodillas ni en cuanto a anchura y la postura en la que nos sentaremos es bastante cómoda. No obstante, y como ocurre con casi todos los modelos, la plaza central es un poco más angosta y dura y, a pesar de que la transmisión pueda ocupar algo el túnel central y sobreelevarlo, generalmente el piso del Q4 es bastante plano, aunque la plaza central sigue siendo más circunstancial que otra cosa.

Abrimos las puertas delanteras y nos recibe una proyección que emana de los retrovisores hacia el suelo y que nos indica qué tipo de vehículo estamos conduciendo. Una vez sentados, nos encontramos con unos asientos ergonómicos y algunos ajustes eléctricos con los que nos será bastante fácil encontrar la postura ideal de conducción. Es un interior tapizado en cuero gris y esos asientos delanteros, en nuestro caso, tenían la posibilidad de ser calefactados, algo que viene muy bien en los crudos inviernos de nuestra localidad.

Delante de nosotros se nos presenta un salpicadero conocido y muy parecido al de otros modelos Audi de última hornada. Los mandos más utilizados están orientados hacia la posición de conducción, aunque algunos botones como la desconexión del ESP o el selector del Drive Select están en otro plano y un poco escondidos respecto al resto.

El volante multifunción es de lo que menos me gustó en este modelo, aunque podemos elegirlo de otras maneras. Estaba achatado en su parte superior y en su parte inferior, por lo que a la hora de hacer algún tipo de maniobras no era, lo que se dice, lo más práctico. Aunque he de reconocer que visualmente es un volante que le queda muy bien. Los botones situados en los brazos son táctiles y no físicos, por lo que es bastante probable que activemos algo sin querer, y su actuación no es lo suficientemente rápida sobre el equipo de infoentretenimiento o el Cockpit.

Detrás posee unas levas pequeñas que no sirven, en este caso, para actuar sobre el cambio, ya que es automático sí, pero solo tiene una velocidad. Son unas levas específicas para regular la fuerza de la frenada regenerativa en varios niveles y, creedme, son bastante útiles ya que en condiciones normales, el Q4 no frena lo indispensable y tarda un poco en reaccionar cuando soltamos el pie del acelerador. No lo es tanto para recuperar energía, pero sí que viene muy bien para poder circular, casi, en modo predictivo y con una funcionalidad «one pedal».

La instrumentación está proyectada en una pantalla digital grande de 10,25″ con toda la información indispensable al primer golpe de vista. No obstante, al ser de la estirpe de los Digital Cockpit podemos configurar esa pantalla en tres modos diferentes desde el volante multifunción: Clásico, Deportivo y e-tron, aunque mucho de ello tiene que ver el modo de conducción que llevemos activado en ese momento, cortesía del sistema Drive Select.

Ese sistema lo podemos activar y elegir desde un botón específico situado en la base del salpicadero o bien, desde la pantalla táctil del equipo de infoocio de 10,1″, en donde veremos múltiples informaciones inherentes al navegador, a las cámaras de visión alrededor del vehículo y a nuestra conducción real, además de diferentes informaciones procedentes del ordenador de a bordo. El Drive Select adecúa la dirección, la suspensión o la respuesta del motor según sean nuestras demandas y podemos elegir entre varias opciones: Comfort, Dynamic, Efficiency, Auto e Individual.

Debajo de la pantalla del equipo de infoocio nos encontraremos con mandos físicos del sistema de climatización, en forma de teclas y orientados a la posición del conductor. Es de agradecer que Audi se haya decantado por poner mandos físicos para ese sistema, aunque se agradecería y, sería más intuitivo, si en vez de teclas hubieran puesto ruletas giratorias.

Entre los dos asientos delanteros, de una forma y modalidad distintiva, además de no contener ninguna conexión física, disponemos del selector del cambio de una marcha. Es muy fácil de utilizar e interpretar, aunque creo que desluce un poco la imagen de marca que posee Audi como tal. Nos da la impresión de ser un coche más económico. Pero solo es esa parte, ya que los ajustes y los materiales utilizados por todo el habitáculo son de primer orden y combinan a la perfección, los plásticos de diferente índole y materiales como el cuero y cromados desde el principio hasta el final. Lo único criticable, pero no solo en la marca alemana sino en muchas, es la utilización del material plástico negro piano, que luce mucho cuando el coche está sin usar, pero es un atrapa-polvo natural. No sé porqué.

Nuestra unidad de prueba es la versión intermedia y disponíamos de navegador, cámaras de ayuda al aparcamiento con detección de tráfico cruzado, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, apertura y arranque por botón y sin llave, sensores de lluvia y luces, luces delanteras inteligentes y de tipo LED además de luces traseras de tipo LED con intermitentes dinámicos, control de velocidad de crucero con limitador, asistente de arranque en pendiente, asistente de cambio involuntario de carril, aviso de vehículo en ángulo muerto, techo solar panorámico, apertura eléctrica del maletero, Virtual Cockpit, asistente de frenada de emergencia con detección de peatones, Drive Select, climatizador de tres zonas, detector de fatiga, lector de señales de tráfico, ordenador de viaje, equipo de infoocio con pantalla táctil de 10,1″, iluminación ambiente, tapicería de cuero, asientos delanteros con algunas regulaciones eléctricas y calefactados, llantas de 19″ o llamada de emergencia entre otras cosas de serie y en opción.

Poseíamos un motor eléctrico que movía al eje posterior, por lo que era tracción trasera, que generaba un equivalente a 204 cv y se alimentaba de una batería de 77 Kw/h de capacidad neta, por lo que, en condiciones favorables, podríamos recorrer 519 Km homologados por la marca. Con un gasto, aproximado de 17,3 Kw/h cada 100 Km, una aceleración fulgurante de unos 8,5 segundos de 0-100 Km/h y una velocidad máxima limitada a 160 Km/h, obtenemos la etiqueta 0 de la DGT, por lo que estaremos exentos de pagar impuesto de matriculación y obtendremos beneficios generales en materia fiscal o a la hora de movernos y aparcar en las grandes urbes.

Obviamente el Q4 e-tron es un vehículo cómodo. Al silencio de rodadura, debemos aunar la gran autonomía anunciada, el amplísimo equipamiento del que disponíamos, una potencia del motor más que suficiente y una confortabilidad general que nos invita a devorar kilómetros con un vehículo sibarita, pero que pesa, la nada desdeñable cifra de, 2.125 Kg.

Es un coche cómodo en el más amplio espectro de la palabra, aunque para mi gusto personal, la dirección, en algunas modalidades de conducción, era demasiado ligera y poco comunicativa con lo que pasaba debajo de los neumáticos, además del volante, precioso, pero poco ergonómico. Mejor ir siempre en la modalidad Dynamic, aunque sabemos que el gasto de electricidad va ha ser mucho mayor.

El esquema de suspensiones es delicioso, y soporta muy bien los cambios de dirección bruscos y una carretera con firme irregular y curvas de toda índole. A pesar de su carrocería y su peso específico, podemos afrontar sin problema cualquier tipo de puerto de montaña ya que el Q4 contiene muy bien las posibles derivas hacia un lado y otro y su batería, situada en los bajos del vehículo, nos hace estar más aplomados y equilibrados que nunca.

Sin lugar a dudas, y a pesar de sus pequeñas carencias, el Audi Q4 40 e-tron es un vehículo muy apropiado en la actualidad y con visión de futuro. Es todo un Audi y todo lo que implica ser y pertenecer a una estirpe de vehículos con cierto carácter premium, además de portar una carrocería SUV muy atractiva. Es cómodo, ergonómico, bien equipado, eléctrico y con unas prestaciones suficientes. La forma del volante, el climatizador, el selector del cambio y pequeñeces así vamos a dejarlas aparte.

Después de algunos «experimentos» parece  que la marca de los cuatro aros ha dado con la tecla correcta.

Datos técnicos:

Motor: Eléctrico

Potencia: 204 cv

Vel Máx: 160 Km/h

Acel 0-100: 8,5 seg

Cons: 17,3 Kw/h a los 100 Km

Precio: Desde 48.920 euros (versión probada)

Raul Manso Ortega

Raul Manso Ortega

Apasionado del mundo del motor desde niño, intento plasmar mis inquietudes en Motorproyect.es y Motorproyect.com, para informar sobre coches de una manera personal y con un toque de humor. Apasionado también, del mundo de la gastronomía o el estilo de vida, mi meta es llegar a ser algún día el Jeremy Clarkson español, pero sin ser tan idiota...

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